
Todo comenzó con el tuit de un usuario en la red social X. “¿Qué onda, toda la CDMX infestada de estos bichos minis? No puedes dar dos pasos en zonas con árboles sin estar repleto de estas cosas", escribió con la esperanza de que un experto pudiera resolver su duda.
A pesar de su minúsculo tamaño, la presencia de los tisanópteros o trips dejó de pasar desapercibida para cientos de miles de personas.
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En redes sociales, vecinos de colonias como Narvarte, Del Valle y Roma han reportado encuentros frecuentes con estos insectos, que también pueden quedar atrapados en los lentes o entrar accidentalmente en los ojos.
Aunque algunos usuarios hablan de una plaga, especialistas explican que su proliferación puede responder a factores climáticos y que, pese a las molestias que ocasionan, no representan un riesgo importante para la salud humana.

Los trips, también conocidos como tisanópteros, pertenecen al orden Thysanoptera, un grupo de insectos que habita principalmente en plantas, flores y árboles.
Se caracterizan por tener cuerpos alargados, colores que van del amarillo al negro y un tamaño generalmente inferior a dos milímetros.
Su alimentación está relacionada principalmente con tejidos vegetales, aunque algunas especies consumen hongos o pequeños artrópodos.
De acuerdo con la Universidad de Maryland, ciertas variedades pueden dañar cultivos y plantas ornamentales al provocar manchas plateadas, deformaciones en hojas y alteraciones en su crecimiento.
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Algunas especies también transmiten virus que afectan exclusivamente a las plantas.

La presencia de estos insectos en distintas zonas de la capital podría estar relacionada con las condiciones meteorológicas de las últimas semanas. Las lluvias, el aumento de temperatura y los vientos pueden favorecer tanto su reproducción como su dispersión desde árboles y jardines hacia espacios públicos.
Los ejemplares adultos cuentan con alas, pero su limitada capacidad de vuelo hace que las corrientes de aire desempeñen un papel importante en sus desplazamientos.
Esto explica por qué pueden aparecer repentinamente en grandes cantidades sobre banquetas, ropa o superficies cercanas a la vegetación.
El fenómeno podría ser estacional, aunque hasta ahora no se ha presentado un diagnóstico oficial que determine la magnitud de su presencia en toda la CDMX.
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A diferencia de los mosquitos, los trips no buscan alimentarse de sangre humana.
No obstante, algunas especies pueden perforar superficialmente la piel con su aparato bucal, provocando comezón, enrojecimiento o irritación pasajera.
La Universidad de Texas A&M también documenta que estos insectos pueden causar pequeñas lesiones cutáneas cuando entran en contacto con las personas.
Si accidentalmente ingresan a los ojos, pueden ocasionar ardor o irritación por su presencia física.
A diferencia de ciertos insectos vectores, no se les reconoce como transmisores de enfermedades humanas, aunque algunas especies sí propagan virus entre plantas.
Los reportes recientes apuntan a un aumento perceptible de trips en distintas colonias capitalinas, pero no a una emergencia sanitaria.
No obstante, su principal impacto continúa concentrado en la vegetación, mientras que las molestias documentadas en personas son generalmente superficiales y transitorias.