02 de agosto 2026, 06:32hs

Encontraron un mensaje en el celular de la guardiacárcel donde relató las agresiones a dos internas. (Foto: gentileza El Doce)
La Justicia federal procesó a una guardiacárcel del penal de mujeres de Bouwer, en Córdoba, acusada de haber golpeado a dos internas en un consultorio de la enfermería donde no había cámaras de seguridad.
La principal prueba en su contra fue una conversación encontrada en su celular, en la que habría admitido la agresión a través de un mensaje enviado a una allegada: “Agarré y las llevé allá... Te juro... les pegué un puñete, amiga... todavía me duele la mano”.
La agente, identificada como Jésica Soledad González, de 37 años, fue procesada por el juez federal N° 2 de Córdoba, Alejandro Sánchez Freytes, por el delito de severidades, además de ser embargada por $10 millones.
La investigación comenzó luego de que una de las internas presentara un hábeas corpus por un presunto episodio de violencia institucional ocurrido entre el 9 y el 10 de abril de 2025. Según informó el medio La Voz del Interior, el fiscal federal Carlos Casas Nóblega, aseguró que el episodio ocurrió después de un disturbio protagonizado por varias detenidas en el anexo A del penal.

El episodio habría ocurrido entre el 9 y 10 de abril de 2025, en un sector del penal que no tiene cámaras de vigilancia. (Foto: gentileza La Voz)
Tras controlar la situación, González habría ordenado trasladar a las internas Rocío de los Ángeles Dávila y Florencia Dagum Rolle hasta la Alcaidía y, más tarde, las llevó al consultorio 5 de la enfermería, un sector que no cuenta con cámaras de vigilancia.
De acuerdo con la investigación, allí las habría golpeado, tirado del pelo y arrojado al piso mientras permanecían con las manos precintadas. Además, las obligó a permanecer en posiciones que les provocaban un fuerte dolor físico, según consta en la causa.
Los investigadores también señalaron que la guardiacárcel no dejó asentado en el libro de novedades lo ocurrido en ese consultorio, aunque sí quedó registrado el traslado de las internas por cuestiones de seguridad.
La prueba que terminó de comprometer a la acusada fue el contenido de su teléfono celular. Allí encontraron videos grabados por la propia agente y una conversación con una amiga en la que describía lo sucedido.
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En otro mensaje agregó: “Me quedó doliendo la mano porque le pegué como el ocote. Y a la otra la agarré de los pelos. La volví a hacer cag... me cansó y ahí quedaron”.
Para el fiscal, esos mensajes demostraban que González intentó mantener el episodio fuera del conocimiento de las autoridades del penal, pese a que tenía la obligación de preservar la integridad de las personas detenidas.