El presidente boliviano, Rodrigo Paz, anunció el viernes la eliminación de toda subvención al diésel, después de que el Congreso aprobara un millonario crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI) para estabilizar su economía.
El centroderechista Paz se comprometió ante el organismo multilateral a acabar el subsidio a los combustibles y bajar el déficit fiscal para acceder a un préstamo de 1.900 millones de dólares. Además, espera más cooperación del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.
Tras asumir el poder en noviembre pasado, tuvo que tomar de inmediato medidas para resolver la falta de combustibles y dólares, tras heredar la peor crisis económica que él atribuyó a sus antecesores izquierdistas Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025).
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El precio del litro de la gasolina y del diésel se duplicó en diciembre de 2025. El segundo volvió a elevarse en agosto en otro 100% hasta llegar a los 18 bolivianos, cerca de los 2 dólares.
El gobierno había anunciado que dejaría de subsidiar los carburantes desde enero, pero comenzó con el diésel desde el viernes y aún falta una decisión sobre la gasolina.
“Hemos tomado la decisión de que, desde hoy, el diésel costará lo mismo que nos cuesta comprarlo afuera”, afirmó el gobernante en un mensaje difundido por el canal estatal de televisión.
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Aseguró que la subvención, principalmente al diésel, le cuesta al estado unos 55 millones de dólares por semana, pero que sólo alienta el contrabando, porque los precios en países vecinos son superiores.
Respecto al costo por cada litro, indicó que este “fluctuará de acuerdo al precio internacional”, que permitirá garantizar el abastecimiento permanente y que se acabará “el negocio de los contrabandistas”.
Varios sectores productivos, de campesinos y chóferes rechazaron de manera anticipada la medida y anuncian protestas para que se mantenga algún tipo de subvención. (I)