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Fecha de publicación 7 octubre 2026, 15:44 GMT
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La asesina convicta Christa Pike despertó y comenzó a hablar desde su cama de hospital casi una semana después de que las autoridades del estado de Tennessee trataran sin éxito de ejecutarla, según informaron sus abogados.
Pike, de 50 años, fue hospitalizada tras sobrevivir a dos intentos de ejecución mediante inyección letal.
La mujer fue condenada a la pena capital por el asesinato en 1995 de una joven de 19 años a la que conoció en un campamento de verano para adolescentes con problemas.
El gobernador de Tennessee, Bill Lee, ordenó una investigación independiente sobre lo que falló en la cámara de ejecución de Nashville el 30 de septiembre.
También suspendió las ejecuciones en el estado durante el resto del año.
Advertencia: este artículo contiene detalles que pueden resultar perturbadores para algunos lectores.
El Departamento Correccional de Tennessee aún no ha explicado por qué la ejecución no salió como se planeaba, aunque ha defendido el método utilizado.
El doctor Joel Zivot, un anestesiólogo que asesora al equipo de defensa de Pike, afirmó que no fue que Pike tuviera una "inmunidad especial", sino que creía que no le llegó suficiente pentobarbital a su torrente sanguíneo como para matarla.
De acuerdo con el protocolo de las autoridades penitenciarias, a Pike se le inyectó una segunda dosis del fármaco, después de que la primera no le causara la muerte.
En entrevistas con la BBC, Zivot explicó que probablemente el pentobarbital se extendió por el tejido subcutáneo de Pike en vez de entrar en su torrente sanguíneo.
"La mayor parte del pentobarbital, en lugar de circular por su cuerpo, acabó en sus brazos, y así fue como sobrevivió", dijo Zivot.
Antes del intento de ejecución, el equipo legal de Pike había subrayado que sufría de trombocitosis, un trastorno de la coagulación sanguínea que podía suponer un problema en el proceso. También, habían presentado una demanda impugnando el protocolo de la inyección.
Los abogados advirtieron que, si se formaban coágulos de sangre en el lugar de la inyección como consecuencia de la trombocitosis, estos podían impedir que la sustancia química entrara en las venas de Pike.
Durante el intento de ejecución, los funcionarios de la prisión utilizaron al menos siete agujas para intentar colocarle vías intravenosas a Pike, según declararon posteriormente sus abogados. Se podía oír a la mujer "llorando, gimiendo y respirando con dificultad".
May Martinez, la madre de Colleen Slemmer, quien fue asesinada por Pike y su novio de entonces, calificó la ejecución fallida como "un desastre".

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El Departamento Correccional de Tennessee defendió el método utilizado, afirmando que "el protocolo no permite procedimientos adicionales a los que se llevaron a cabo".
Según la agencia de noticias AP, el protocolo estatal no especifica claramente qué debe ocurrir si un recluso permanece con vida tras una segunda dosis.
Tras comprobarse que Pike no iba a morir a causa de las dos dosis, fue trasladada al hospital para recibir tratamiento de urgencia. Los estados tienen la obligación legal de no negar atención médica a los presos.
El pentobarbital es un sedante potente que ralentiza el organismo, incluido el sistema nervioso. Los médicos lo utilizan a veces para tratar ciertas afecciones, pero en dosis altas también puede usarse para provocar la muerte.
Su uso en inyecciones letales fue objeto de escrutinio el año pasado después de que una revisión del gobierno federal estadounidense durante la administración Biden planteara preocupaciones sobre el potencial del fármaco para causar "dolor y sufrimiento innecesarios".
El gobierno de Biden prohibió su uso en las ejecuciones federales. Pero al ser la de Pike una ejecución estatal, no se rige por esa prohibición.
En los últimos años, para los estados se ha vuelto más difícil conseguir algunos medicamentos necesarios para las inyecciones letales, debido a que las compañías farmacéuticas se han opuesto al uso de sus productos para tales fines.
El Departamento Correccional de Tennessee no se ha pronunciado específicamente sobre las declaraciones del equipo legal de Pike de que el pentobarbital que utilizaron estaba "degradado".
La entidad afirmó que la sustancia química utilizada en la inyección letal había sido "siempre eficaz".

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Este martes se informó de que Pike estaba despierta y hablando en el hospital. El personal médico ha estado trabajando para eliminar el fármaco utilizado en el intento de ejecución de su organismo y ya no necesita respirador artificial.
Zivot dijo que Pike había podido comunicarse de forma "básica", diciendo su nombre e intentando adivinar la fecha de forma incorrecta.
Según los informes, la mujer se encuentra esposada a su cama.
En una audiencia judicial este miércoles, otro de los abogados de Pike informó que hasta el martes la mujer estuvo inconsciente e incapaz de comunicarse. Y confirmó que ya recobró la conciencia pero que su capacidad para hablar es "limitada".
Sin el consentimiento de Pike, los abogados no podían iniciar nuevas acciones legales. Ahora que se encuentra consciente, no han anunciado si lo harán.

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En la audiencia de este miércoles los abogados de Pike lograron convencer a la jueza que ordene al estado que preserve la mayor cantidad posible de pruebas relacionadas con la ejecución fallida.
Esta orden abarcará tanto pruebas materiales —como vías intravenosas, jeringas y documentos médicos— como comunicaciones y grabaciones de videovigilancia vinculadas a la ejecución.
La preservación de estas pruebas podría beneficiar a Pike en el marco de los procedimientos legales en curso.
Los abogados de Pike también recibieron protocolos más detallados para solicitar visitas mientras ella permanece hospitalizada.
El fiscal del estado también puso de manifiesto la gran incertidumbre que rodea el futuro de Pike. Confirmó que, por el momento, no existe una orden para una nueva ejecución, pero no pudo asegurar a la jueza que tal orden no fuera a emitirse, hipotéticamente, incluso mañana mismo, aunque el gobernador de Tennessee ha suspendido las ejecuciones restantes hasta finales de año.
El abogado Luke Ihnen afirmó que la audiencia de este miércoles es solo "el primero de muchos pasos" para proteger los derechos constitucionales de su clienta tras la "fallida ejecución sin precedentes".
Ihnen reiteró que, hasta el momento, su equipo no ha solicitado al estado que entregue ninguna prueba relacionada con el intento de ejecución, sino únicamente que las preserve.
"La audiencia de hoy ha versado sobre la transparencia; sobre por qué Christa, los tribunales, los medios de comunicación y la opinión pública no deberían limitarse a aceptar la versión del estado sobre lo ocurrido el miércoles pasado", señaló Ihnen.
"Su versión está envuelta en secretismo, en jerga jurídica y en intentos de ofuscar y ocultar lo que realmente sucedió", añadió.

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Randy Spivey, otro de los abogados de Pike, afirmó en la misma rueda de prensa que su equipo tenía entendido que su clienta presentaba muerte cerebral el lunes por la noche y que se le retirarían las medidas de soporte vital al día siguiente.
Sin embargo, señaló que, para sorpresa de todos, ella despertó y comenzó a hablar el martes.
El abogado explicó que Pike presenta un coágulo sanguíneo en uno de los brazos y neumonía, y que aún no puede tragar; además, tiene ambos brazos y manos "tremendamente hinchados".
"A Christa le espera un largo camino hacia la recuperación", dijo Spivey.
Describió a Pike como una "sobreviviente" y añadió que ha logrado superar un intento de suicidio, abusos sexuales durante su infancia, violaciones perpetradas por varios hombres y, ahora, inyecciones letales.
A lo largo de todo el proceso judicial, el equipo de Pike ha solicitado al gobernador de Tennessee que conmute la condena de muerte por la de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Históricamente, la Corte Suprema de Estados Unidos no ha detenido los segundos intentos de ejecución, según John Mills, un abogado que trabaja con reclusos condenados a muerte.
En 2024, permitió a Alabama proceder con una segunda ejecución de Kenneth Eugene Smith, utilizando un método experimental de privación de oxígeno, después de que el protocolo para matarlo mediante inyección letal fracasara dos años antes.
La Corte Suprema ya se pronunció la semana pasada en el caso de Pike, autorizando que se llevaran a cabo la ejecución mediante la inyección letal.

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Si bien existe un largo historial de ejecuciones fallidas en Estados Unidos, se cree que Pike es la única persona que ha sobrevivido tras recibir una inyección letal.
Deborah Denno, criminóloga y profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Fordham, dijo estar "absolutamente asombrada" de que Pike esté consciente y pueda hablar.
Según informó Denno a la BBC, ya había habido siete casos en los que los presos sobrevivieron a sus ejecuciones, pero en esos casos, no pudieron inyectarles nada en las venas.
Pike "es la única persona a la que se le ha inyectado algún tipo de toxina", dijo.
El intento de ejecución de Pike no fue el primero en Tennessee en 2026 que no salió según lo planeado.
La ejecución de Tony Carruthers, condenado por secuestro y asesinato de tres personas en 1994, fue aplazada en mayo debido a que el personal no pudo encontrar una vena para la inyección letal. El gobernador le concedió un aplazamiento de un año.
En 2022, más de un tercio de las ejecuciones en Estados Unidos fueron fallidas o altamente problemáticas, según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte, que no adopta una postura ética sobre esta pena.

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Pike, que ahora tiene 50 años, fue condenada a muerte en 1996 por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años, cometido un año antes junto a su entonces novio, Tadaryl Shipp.
Pike mató a Slemmer en un campamento para adolescentes con problemas, tras acusarla de insultarla e intentar robarle a Shipp.
Otros dos residentes del campamento testificaron posteriormente que Pike se había jactado del asesinato y les había mostrado un trozo del cráneo de Slemmer.
Durante el asesinato, grabaron un pentagrama invertido —símbolo asociado a grupos satánicos— en el pecho de Colleen. Pike ha negado que fuera ella quien lo hizo.
Shipp fue condenado a cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional y permanece en prisión. Se libró de la pena de muerte porque aún no era mayor de edad en ese momento.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.