El reciente caso de una remodelación polémica en un apartamento obra de de Rogelio Salmona, en un edificio sin identificar, de Bogotá, ha desatado una oleada de debates en redes sociales y medios especializados en arquitectura. La intervención consistió en la demolición de una escalera helicoidal original.
El video publicado por Deconama Design Studio, responsables de la intervención, generó indignación y viralidad. En el registro audiovisual, el equipo justificó su decisión: “¿Tú cambiarías unas escaleras diseñadas por Salmona? Sí, las cambiamos, las tumbamos. Y antes de que nos juzguen, les queremos contar por qué”.
Afirmaron que el apartamento resultaba demasiado oscuro y que la escalera, al bloquear la entrada de luz, impedía que el espacio fuera funcional para sus habitantes. “Fue una decisión superdifícil, pero cuando diseñamos un espacio no se trata solamente de conservar lo que existe, se trata de entender cómo funcionan las personas que lo habitan”, argumentaron.
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La controversia no tardó en escalar. Usuarios de redes sociales y figuras del ámbito arquitectónico reaccionaron con comentarios que oscilaron entre la crítica y la burla.
Una de las frases más compartidas comparó la intervención con modificar una obra de arte: “Eso es como comprar un Botero y pedir que se lo adelgacen un poco”. Otros usuarios se preguntaban: “No sé para qué se compra uno un Salmona si lo va a remodelar todo; para eso se compra uno un apartamento equis”.
La diseñadora del estudio defendió su propuesta: “Creamos unas escaleras livianas, contemporáneas. Combinamos madera, cemento y vidrio. La idea era que dejaran de sentirse como una barrera y empezaran a funcionar como un elemento que conectara los espacios. Van a ver que las barandas en vidrio permiten que la luz atraviese todo el recorrido, haciendo que el apartamento se sienta mucho más abierto, luminoso y ligero” afirmó.
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Sin embargo, voces reconocidas como la del creador de contenido, experto en diseño, Esteban Go respondieron con dureza. En su análisis, sentenció: “Para no acabar el vídeo porque es bastante doloroso, este fue el resultado y me parece una aberración. Esta señora cambiaría unas escaleras de Salmona porque en sus palabras dice que son demasiado oscuras y en su lugar pondría esta aberración con luces LED y barras de vidrio (sic)”.

Insistió en que “cuando adquieres una casa que diseñó el arquitecto más importante de Colombia, tienes una responsabilidad mayor. No puedes simplemente ir por ahí tumbando escaleras y poniéndoles tiras LED”.
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La respuesta del estudio insistió en que la decisión buscaba satisfacer las necesidades de los habitantes: “¿Fue la decisión correcta para los que viven en este apartamento? Nosotros creemos que sí, porque diseñar también es saber cuándo conservar y cuándo atreverse a transformar”.
El debate central gira en torno a la protección de los bienes de interés cultural y la responsabilidad de sus propietarios. Las obras diseñadas por Salmona en Bogotá son consideradas Bien de Interés Cultural del Ámbito Distrital o del Ámbito Nacional según su relevancia en la historia de la ciudad y tipo de uso.
Además, desde marzo de 2026, 4 de sus diseños (Torres del parque, Archivo General de la Nación, Edificio de Posgrados de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia y Parque Biblioteca Virgilio Barco) forman parte de la candidatura oficial de Colombia para ser declaradas Patrimonio Mundial de la Unesco.
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Según la legislación colombiana, cualquier intervención en un Bien de Interés Cultural (BIC) nacional requiere autorización previa de la autoridad competente y debe respetar los valores patrimoniales del inmueble. Las remodelaciones sin permiso pueden acarrear sanciones económicas y la obligación de restituir los elementos demolidos.
La situación actual, en la que la Alcaldía de Bogotá y las autoridades nacionales aún no se han pronunciado oficialmente, mantiene la incertidumbre sobre posibles consecuencias legales para la propietaria y los responsables de la obra.
Rogelio Salmona fue un destacado arquitecto colombo-francés, considerado uno de los exponentes más importantes de la arquitectura latinoamericana del siglo XX. El arquitecto convirtió el ladrillo rojo en su sello distintivo, inspirándose tanto en la arquitectura prehispánica y colonial como en la tradición mudéjar/islámica. A través de este estilo, convirtió a Bogotá en la ciudad distintiva, de paredes rojizas, que se conoce hoy.
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