
La deserción escolar continúa siendo uno de los principales obstáculos para el desarrollo educativo en México, y las causas rara vez se limitan a la falta de recursos económicos. La desmotivación, la ausencia de orientación vocacional y la falta de acompañamiento durante momentos críticos de la trayectoria académica también empujan a miles de jóvenes a abandonar sus estudios antes de concluir una carrera técnica o profesional.
En Piedras Negras, ciudad fronteriza de Coahuila, esa visión integral cobra forma a través de un modelo que combina apoyo económico con liderazgo, orientación vocacional y desarrollo humano. La región, históricamente marcada por su vocación industrial, hoy también se distingue por el compromiso de las empresas para consolidarse como uno de los polos con mayor concentración de estudiantes becados del estado, un dato que refleja el peso que ha adquirido la inversión educativa como herramienta para retener talento y fortalecer la continuidad escolar.
La convocatoria 2026-2027 del Programa de Excelencia El Valor de Educar de Constellation Brands, recibió mil 457 solicitudes de jóvenes coahuilenses interesados en formar parte de un esquema de formación integral. De ese universo, 500 fueron seleccionados para incorporarse a la nueva generación, luego de un proceso que evaluó desempeño académico, compromiso y proyección profesional. Los beneficiarios cursarán estudios en Educación Media Superior (39%) o Educación Superior (61%), distribuidos entre diez instituciones educativas del estado.
El programa alcanza con esta sexta edición los 3.000 estudiantes beneficiados en la entidad desde su creación. Un dato que ilustra la magnitud del impacto local: Piedras Negras concentra 159 becarios, y si se suma la región de Cinco Manantiales —integrada por Allende, Morelos, Nava, Villa Unión y Zaragoza—, la cifra asciende a 340 jóvenes, es decir, más de dos terceras partes de toda la generación 2026-2027 proviene de esta zona fronteriza.
Durante la ceremonia de entrega de reconocimientos, Nina Mayagoitia García, vicepresidenta de Comunicación y Responsabilidad Social de Constellation Brands, explicó que uno de los principales objetivos de “El Valor de Educar” no es sólo apoyar a los jóvenes con el financiamiento de las colegiaturas, sino la creación de un programa integral de acompañamiento que pueda complementar el conocimiento que los estudiantes reciben en las aulas y prepararlos más allá del ámbito académico.
“El acompañamiento para el desarrollo de las habilidades blandas que se generan a través de los talleres y los cursos que acompañan el ciclo escolar es lo que les genera este nivel de autoconciencia, autoconocimiento en los jóvenes, pero estas habilidades no se quedan en el plano escolar, los ayuda a que el conocimiento técnico tenga un impacto en ellos mismos y para su comunidad”, afirmó.
Mayagoitia utilizó la metáfora de “la red que sostiene y el trampolín que impulsa” para describir el propósito del programa: “El trampolín lo que hace es construir esas piezas de soporte y de apoyo que me permitan tomar esa nueva acción. El rol de los padres de familia es superimportante. Padres de familia, cuidadores, porque a veces son los abuelitos, a veces son los tíos, a veces son los hermanos mayores los que acompañan a estos estudiantes para esta toma de decisiones, pero las escuelas, pero los maestros, pero la empresa, desde el punto de vista del desarrollo de las herramientas, del soporte económico, todas esas piezas hacen que se convierta en un trampolín”.
Destacó que para Constellation Brands no basta con dar a los jóvenes las herramientas económicas para alcanzar sus metas y crecer en lo individual, pues su principal interés es brindar a los jóvenes la oportunidad de reconocer su papel como actores de cambio para que puedan contribuir a su comunidad.
Sergio Alexander Martínez Guajardo, estudiante de décimo cuatrimestre de Ingeniería en Mecatrónica en la Universidad Tecnológica de la Región Carbonífera, describió cómo la beca eliminó una de sus principales fuentes de estrés y lo ha impulsado a buscar nuevas áreas de mejora tanto en lo académico como en el plano personal y comunitario.
“El ser becado por Constellation Brands, la verdad que pues es muy importante para mí, ya que me ayuda a no preocuparme de que esta vez me toca pagar la colegiatura. Es algo que yo me olvido, para entonces poder concentrarme en mis estudios, poder desarrollar proyectos y enfocarme en los retos y metas que surgen todos los días”, explicó.
Más allá del componente económico, Sergio destacó el efecto de los talleres en su desarrollo personal. “Los cursos te ayudan a desbloquear y desarrollar nuevas habilidades. Habilidades que muchas veces uno las tiene y las desconoce. Ahorita me estoy expresando de una manera en la que no podía hacerlo antes de los cursos, así con esta confianza para acercarme a los demás y hablar en público”, señaló el estudiante, quien realizó sus primeras prácticas profesionales en la propia compañía y espera repetir la experiencia en su próximo cuatrimestre.
Dulce López Pérez, estudiante de tercer semestre de preparatoria en el plantel CONALEP Coahuila de Piedras Negras, coincidió en que el impacto trasciende lo académico. “El programa me ha apoyado mucho para seguir con mis estudios y me siento muy agradecida porque me he esforzado mucho en mis calificaciones para poder estar aquí. Los primeros cursos que tomé me enseñaron que no solo importaba la constancia en la escuela, sino también como persona estar mejorando y ser parte de la familia, para crecer y mejorar juntos”, relató.
Para Anyelinee Barrientos Gutiérrez, estudiante de cuarto cuatrimestre de Ingeniería Industrial en Procesos Productivos en la Universidad Tecnológica del Norte de Coahuila, la experiencia de hablar frente a un público durante el evento de reconocimiento se convirtió en un ejercicio inesperado de preparación laboral.
“Esto me puede ayudar a las entrevistas de trabajo a no ponerme tan nerviosa, porque hablar enfrente de tanto público sí fue mucha presión, pero encontrar la manera de expresarme fue algo para lo que me han preparado los talleres”, comentó. La estudiante también subrayó el alcance del apoyo: “Hay personas que tienen miedo a seguir estudiando o su familia simplemente no tiene el suficiente recurso económico para apoyarlos, pues ellos pueden hacer un esfuerzo en unirse a una carrera y meter solicitud a esta beca y beneficiarse no sólo del apoyo financiero sino de los talleres que complementan esta experiencia”.

El modelo del Programa de Excelencia El Valor de Educar, se apoya en la articulación de diez instituciones educativas de Coahuila: CECYTEC-EMSAD Coahuila, CONALEP Coahuila, el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de la Región Carbonífera, el Instituto Tecnológico de Piedras Negras, la Universidad Autónoma de Coahuila, la Universidad Laboral de México, la Universidad Politécnica de Piedras Negras, la Universidad Tecnológica del Norte de Coahuila, la Universidad Tecnológica de la Región Carbonífera y la Universidad Tecnológica de Torreón.
Los participantes avanzan a través de la Ruta a la Excelencia, un modelo que establece objetivos de desarrollo académico y personal y que fortalece capacidades como liderazgo, autonomía y preparación profesional. Además de cursos, talleres y conferencias, el esquema contempla proyectos de emprendimiento, actividades de aprendizaje-servicio, experiencias de inmersión laboral y apoyos económicos para cuotas escolares, manutención, titulación o arranque profesional, según la etapa académica de cada beneficiario.
Del total de estudiantes seleccionados en esta generación, 47% son mujeres y 53% hombres, una distribución que refleja el criterio de equidad aplicado durante el proceso de selección.

La colaboración entre familias, docentes, instituciones educativas y el sector privado continúa siendo, según los propios testimonios recogidos durante la ceremonia, el elemento que transforma un apoyo económico en una plataforma real de movilidad educativa para los jóvenes de la frontera coahuilense.