
La Federación Canina Americana reconoció al perro chaku cusqueño como una raza originaria de Perú, durante una asamblea de la institución realizada el viernes 9 de octubre en Guadalajara, México. Así lo confirmó Jaime Rodríguez Valencia, presidente de la Asociación Canófila Peruana - Unión Canófila Peruana (ACP-UCPE), según informó Andina Noticias.
Con este reconocimiento, el chaku cusqueño se suma al perro sin pelo del Perú y al pastor chiribaya, lo que eleva a tres el número de razas caninas peruanas reconocidas a nivel mundial. “Con esto nosotros conseguimos ya, como peruanos, tener tres razas reconocidas a nivel mundial”, señaló Rodríguez Valencia en declaraciones a TV Perú.
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Rodríguez Valencia explicó que el chaku cusqueño es una raza altoandina vinculada al ámbito rural, presente no solo en Cusco, sino también en otras zonas del país, donde conserva funciones tradicionales relacionadas con la crianza y protección del ganado. El dirigente destacó que este reconocimiento constituye un nuevo avance para la canofilia nacional, tras el obtenido por el pastor chiribaya el año pasado en São Paulo, Brasil, y el alcanzado previamente por el perro sin pelo del Perú.
Durante sus viajes a distintas regiones, el presidente de la ACP-UCPE encontró ejemplares con características similares en Cusco, Juliaca, Puno, Ayacucho, Apurímac y Cerro de Pasco. Según indicó, estos perros continúan trabajando en zonas ubicadas por encima de los 3.500 metros sobre el nivel del mar, donde ayudan a conducir alpacas, cabras y ovejas, además de cumplir funciones de vigilancia y protección de sus propietarios.
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Rodríguez Valencia relató que, al conversar con pobladores de comunidades altoandinas, recogió testimonios sobre la continuidad de estos animales a lo largo de varias generaciones. Los comuneros le han contado que sus perros son descendientes de ejemplares que pertenecieron a sus padres y abuelos, lo que evidencia su prolongada presencia en la vida rural de los Andes.
Sin embargo, el dirigente precisó que, a diferencia del pastor chiribaya, para el que existen antecedentes arqueológicos como las momias halladas en el distrito de El Algarrobal, en Ilo, Moquegua, hasta el momento no se ha encontrado evidencia equivalente que permita confirmar el origen prehispánico del chaku cusqueño. Expresó su expectativa de que futuras investigaciones permitan hallar vestigios que aporten información sobre la antigüedad de la raza.
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Una de las principales características del chaku cusqueño es su doble manto de pelo, compuesto por una capa externa y una lanilla interna que lo protege de las bajas temperaturas de las zonas altoandinas. Rodríguez Valencia explicó que esta segunda capa puede desprenderse en determinadas épocas del año, de acuerdo con las condiciones climáticas.
Por sus características físicas y funcionales, la raza está adaptada a las labores del campo: es un perro vigilante, activo y protector que requiere actividad física para canalizar su energía. El especialista precisó que existen tres variedades según su tamaño, pequeño, mediano y grande, y reveló que pobladores de Cusco le han relatado historias sobre ejemplares de la variedad grande que se enfrentan a pumas cuando protegen a sus familias o al ganado.
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El reconocimiento otorgado por la Federación Canina Americana es resultado de un trabajo de investigación y documentación que tomó más de diez años, según explicó Rodríguez Valencia. El proceso incluyó visitas a comunidades altoandinas, recopilación de testimonios e identificación de ejemplares en distintas regiones del país.
El dirigente destacó que este reconocimiento internacional constituye un paso importante para valorar a los perros que, durante generaciones, han acompañado a las familias y comunidades de los Andes peruanos en sus labores diarias de pastoreo y protección.