Contradiciendo la decisión final de la FIFA, para la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS) el mejor jugador de la Copa del Mundo 2026 fue el astro argentino Lionel Messi.
El ente máximo del fútbol mundial decidió premiar a Rodri, del seleccionado español campeón, con el Balón de Oro, pero para la IFFHS existe evidencia de sobra, basada especialmente en la estadística, para inclinarse sobre el «10» argentino.
IFFHS Best Player of the World Cup 2026
Player: Lionel Messi 🇦🇷
— Football Statistics (@IffhsArg) July 20, 2026
Matches Played: 7
Minutes: 626
Goals: 8
Assists: 4
Average Match Rating (IFFHS): 8.33
Award: IFFHS Best Player pic.twitter.com/JBfU6sWZMB
La IFFHS hizo una larga explicación de los honores a Messi, aunque lo resumió en una simple oración: “La IFFHS ha honrado la excelencia en el fútbol mundial desde 1991, y este reconocimiento se erige como un testimonio de ese compromiso perdurable: registrar, medir y celebrar lo mejor que el fútbol produce“.
La estrella argentina jugó los siete partidos, acumuló 626 minutos en campo, marcó 8 goles y asistió 4 veces, lo que se traduce en un promedio de calificiación por partido de 8.33.

Los números que respaldan este reconocimiento son extraordinarios por cualquier medida. Messi apareció en los 7 partidos de la campaña de Argentina, contribuyendo con 626 minutos de fútbol en el más alto nivel de competencia internacional. En esas actuaciones, registró 8 goles y 4 asistencias — una participación directa en goles combinada de 12, una cifra que moldeó el destino de Argentina en cada etapa crítica del torneo.
Su calificación promedio de partido de 8.33 en siete partidos no es producto de brillantez aislada; es la marca de excelencia sostenida y decisiva mantenida desde la fase de grupos inicial hasta el silbato final de los partidos más trascendentales del torneo.
El índice de desempeño de IFFHS otorga particular peso al impacto en fases eliminatorias, reconociendo que la verdadera medida de la grandeza de un jugador en una Copa Mundial es su capacidad de elevar su juego cuando la eliminación es la consecuencia del fracaso.