Pantallas, sueño y salud mental en la infancia: por qué crece el riesgo cuando el teléfono celular desplaza al juego activo

calendar_today 27.10.2026 - person  - timer ~6 Minutos

Cinco niños vistos de espaldas corren sobre un camino de hierba en un parque soleado, uno con una pulsera gris en la muñeca.

La actividad física en la infancia mejora la salud cardiometabólica, la salud ósea, el desempeño académico y la salud mental (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los dispositivos electrónicos pueden servir a los niños tanto para aprender como para entretenerse. Así quedó demostrado durante la pandemia de COVID-19, cuando permitieron sostener los procesos de enseñanza y socialización. Sin embargo, en los últimos años se acumularon pruebas científicas sobre el impacto del uso excesivo de pantallas en la salud mental, especialmente entre niños y adolescentes.

Una investigación internacional, que analizó a casi 300.000 niños en 117 estudios, determinó que pasar demasiado tiempo frente a dispositivos electrónicos tenía consecuencias negativas para el desarrollo emocional y conductual de los niños. El estudio fue publicado por la Asociación Americana de Psicología.

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Otro estudio, publicado en el American Journal of Preventive Medicine, confirmó que el uso problemático de teléfonos móviles, redes sociales y videojuegos entre adolescentes estadounidenses de 11 y 12 años incrementaba, al cabo de un año, el riesgo de trastornos de salud mental, comportamientos suicidas y dificultades para dormir. Pese a las medidas que se tomaron para limitar el uso de estos dispositivos, el problema persiste.

Seis niños de diversas etnias están sentados en un banco de madera en un parque con árboles y flores, cada uno concentrado en su propio teléfono móvil.
El acceso al primer celular ocurre antes de los 10 años, según datos de Unicef sobre la infancia en Argentina (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sin embargo, existe un antídoto: el deporte. La actividad física durante la infancia mejora indicadores de salud, desarrollo cognitivo, autoestima y habilidades sociales. ¿Pero en qué medida los niños y adolescentes realizan actividad física de forma regular?

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En la Argentina, se estima que más del 45% de los niños y adolescentes de entre 5 y 17 años registra niveles insuficientes de actividad física, según la Universidad Católica Argentina (UCA) y el Observatorio de la Deuda Social Argentina.

Además, Argentina es el segundo país de Latinoamérica con mayor proporción de niños y adolescentes con obesidad, con un 16,9%. El 12,6% de los niños argentinos de hasta cinco años tiene sobrepeso u obesidad, mientras que el promedio regional de obesidad es del 8,6%, según Unicef. La entidad también señaló que el acceso al primer celular ocurre antes de los 10 años.

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Un grupo diverso de niños y niñas con pecheras de colores corre en una cancha de fútbol sintética. Un entrenador sonríe y señala; balones y conos en primer plano.
Un grupo diverso de niños y niñas de entre 6 y 9 años participa activamente en un entrenamiento de fútbol en una cancha sintética, bajo la supervisión atenta de un entrenador. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio de Pulsar.UBA, el observatorio de opinión pública de la Universidad de Buenos Aires, realizado por el Club de Amigos relevó entre el 1 y el 4 de septiembre de 2026 las opiniones de 607 madres y padres de niños de entre 2 y 12 años residentes en la Ciudad de Buenos Aires.

El estudio detectó una demanda ampliamente insatisfecha: el 77% de las familias quisiera que sus hijos realizaran más actividad física y el 44% consideró que se mueven poco o solo moderadamente para su edad.

El 78% de las familias consideró que las pantallas restan tiempo al juego activo. La valoración familiar del deporte fue alta: el 93% sostuvo que ayuda a que los niños crezcan más sanos y felices. Sin embargo, solo el 29% de los padres consideró suficiente la actividad física que reciben sus hijos en la escuela.

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Niños juegan con una pelota de rugby en un jardín - (Imagen Ilustrativa Infobae)
La actividad física regular desde la infancia ayuda a prevenir obesidad, hipertensión, diabetes y problemas de salud mental en la adultez (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los resultados del estudio mostraron una paradoja. A medida que los niños crecen, aumenta la práctica deportiva fuera del horario escolar: pasa del 31% entre los 2 y los 4 años al 71% entre los 8 y los 12 años. Sin embargo, el movimiento físico cotidiano, por fuera del deporte organizado, sigue el camino inverso. La proporción de niños que se mueve más de una hora diaria cae del 59% al 47% en esas mismas edades.

La actividad física compartida en familia también se redujo con la edad de los hijos. La realizó con frecuencia el 37% de las familias con niños de 2 a 4 años, frente al 26% de las que tenían hijos de 5 a 7 años y al 23% de aquellas con niños de 8 a 12 años.

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La elección de las actividades mostró diferencias de género. El fútbol fue practicado por el 62% de los varones que hacían deporte y por el 8% de las mujeres. La gimnasia reunió al 23% de las niñas y al 6% de los niños, mientras que, en artes marciales, las proporciones fueron del 13% y el 7%, respectivamente.

Nueve niños y niñas abrazados en una cancha de fútbol sintética, con uniformes coloridos, celebran. Uno sostiene un trofeo dorado mientras varios levantan los brazos.
Para que el ejercicio físico sea saludable, debe estar adaptado a la condición física, a la edad y a las preferencias del niño, siempre con la meta de disfrutar, sea o no un deporte competitivo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), la actividad física ayuda a:

  • Mejorar la condición física, incluidas las funciones cardiorrespiratorias y musculares.
  • Mantener la salud cardiometabólica, al mejorar los niveles de grasas, glucosa e insulina y prevenir el sobrepeso y la obesidad.
  • Mejorar la salud ósea.
  • Mejorar el desempeño académico.
  • Mantener la salud mental, con una menor presencia de síntomas de depresión.

De acuerdo a Asociación Española de Pediatría, un estilo de vida físicamente activo en la infancia es una buena forma de prevención de enfermedades crónicas muy frecuentes en la edad adulta, como la obesidad, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el cáncer, los problemas músculo-esqueléticos y los problemas de salud mental.

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Asimismo, destacó: “Para que la actividad física sea saludable, es importante que sea regular, es decir, que forme parte de la actividad diaria. La actividad física realizada de forma esporádica no alcanza los beneficios en salud que se obtienen con una actividad física regular, pero de una forma u otra, cualquier tipo y cantidad de actividad física ayuda a combatir el sedentarismo”.

Seis adolescentes juegan con frisbee en un parque verde al atardecer, rodeados de árboles y cielo despejado.
Niños y adolescentes de 5 a 17 años deben realizar al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa (Imagen Ilustrativa Infobae)

La asociación recomienda que la mayor parte del ejercicio físico sea con actividades aeróbicas como correr, saltar, bicicleta… intercalando, en niños mayores, actividades vigorosas para el fortalecimiento muscular y óseo unas tres veces a la semana.

El Comité Nacional de Medicina del Deporte Infanto Juvenil de la SAP y la Asociación Española de Pediatría recomendaron:

  • Los lactantes menores de 1 año: deben realizar actividad física varias veces al día y de distintas maneras. No deben permanecer inmovilizados durante más de una hora seguida, ya sea en cochecitos, sillitas altas para bebés o sujetos a la espalda de un cuidador. Opciones: Juegos en el suelo o en el agua. Movimientos de brazos y  piernas, buscar y coger objetos, girar la cabeza, tirar, empujar y jugar con otras personas, patear, gatear, ponerse de pie, arrastrarse y andar.
  • Los niños y niñas de 1 a 2 años: realizar al menos 180 minutos de actividad física de distinta intensidad, de moderada a vigorosa.
  • Los niños y niñas de 3 a 4 años: realizar al menos 180 minutos de actividad física de cualquier intensidad, de los cuales al menos 60 minutos deben corresponder a actividad física de intensidad moderada a vigorosa. Opciones: caminar, andar en bicicleta, hamacarse, correr, juegos, saltar y actividades en el agua y en el club.
  • Los niños y adolescentes de 5 a 17 años: Deben realizar al menos 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada a vigorosa a lo largo de la semana. Deben incorporar actividades que fortalezcan músculos y huesos al menos tres días a la semana. Opciones: Actividad física moderada-intensa al menos una hora al día y todos los días de la semana, intercalando ejercicios vigorosos para el fortalecimiento muscular y óseo tres veces a la semana. Una cantidad o intensidad menor también puede ser saludable, porque disminuye el sedentarismo.