
Los dispositivos electrónicos pueden servir a los niños tanto para aprender como para entretenerse. Así quedó demostrado durante la pandemia de COVID-19, cuando permitieron sostener los procesos de enseñanza y socialización. Sin embargo, en los últimos años se acumularon pruebas científicas sobre el impacto del uso excesivo de pantallas en la salud mental, especialmente entre niños y adolescentes.
Una investigación internacional, que analizó a casi 300.000 niños en 117 estudios, determinó que pasar demasiado tiempo frente a dispositivos electrónicos tenía consecuencias negativas para el desarrollo emocional y conductual de los niños. El estudio fue publicado por la Asociación Americana de Psicología.
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Otro estudio, publicado en el American Journal of Preventive Medicine, confirmó que el uso problemático de teléfonos móviles, redes sociales y videojuegos entre adolescentes estadounidenses de 11 y 12 años incrementaba, al cabo de un año, el riesgo de trastornos de salud mental, comportamientos suicidas y dificultades para dormir. Pese a las medidas que se tomaron para limitar el uso de estos dispositivos, el problema persiste.

Sin embargo, existe un antídoto: el deporte. La actividad física durante la infancia mejora indicadores de salud, desarrollo cognitivo, autoestima y habilidades sociales. ¿Pero en qué medida los niños y adolescentes realizan actividad física de forma regular?
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En la Argentina, se estima que más del 45% de los niños y adolescentes de entre 5 y 17 años registra niveles insuficientes de actividad física, según la Universidad Católica Argentina (UCA) y el Observatorio de la Deuda Social Argentina.
Además, Argentina es el segundo país de Latinoamérica con mayor proporción de niños y adolescentes con obesidad, con un 16,9%. El 12,6% de los niños argentinos de hasta cinco años tiene sobrepeso u obesidad, mientras que el promedio regional de obesidad es del 8,6%, según Unicef. La entidad también señaló que el acceso al primer celular ocurre antes de los 10 años.
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Un estudio de Pulsar.UBA, el observatorio de opinión pública de la Universidad de Buenos Aires, realizado por el Club de Amigos relevó entre el 1 y el 4 de septiembre de 2026 las opiniones de 607 madres y padres de niños de entre 2 y 12 años residentes en la Ciudad de Buenos Aires.
El estudio detectó una demanda ampliamente insatisfecha: el 77% de las familias quisiera que sus hijos realizaran más actividad física y el 44% consideró que se mueven poco o solo moderadamente para su edad.
El 78% de las familias consideró que las pantallas restan tiempo al juego activo. La valoración familiar del deporte fue alta: el 93% sostuvo que ayuda a que los niños crezcan más sanos y felices. Sin embargo, solo el 29% de los padres consideró suficiente la actividad física que reciben sus hijos en la escuela.
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Los resultados del estudio mostraron una paradoja. A medida que los niños crecen, aumenta la práctica deportiva fuera del horario escolar: pasa del 31% entre los 2 y los 4 años al 71% entre los 8 y los 12 años. Sin embargo, el movimiento físico cotidiano, por fuera del deporte organizado, sigue el camino inverso. La proporción de niños que se mueve más de una hora diaria cae del 59% al 47% en esas mismas edades.
La actividad física compartida en familia también se redujo con la edad de los hijos. La realizó con frecuencia el 37% de las familias con niños de 2 a 4 años, frente al 26% de las que tenían hijos de 5 a 7 años y al 23% de aquellas con niños de 8 a 12 años.
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La elección de las actividades mostró diferencias de género. El fútbol fue practicado por el 62% de los varones que hacían deporte y por el 8% de las mujeres. La gimnasia reunió al 23% de las niñas y al 6% de los niños, mientras que, en artes marciales, las proporciones fueron del 13% y el 7%, respectivamente.

Según la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), la actividad física ayuda a:
De acuerdo a Asociación Española de Pediatría, un estilo de vida físicamente activo en la infancia es una buena forma de prevención de enfermedades crónicas muy frecuentes en la edad adulta, como la obesidad, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el cáncer, los problemas músculo-esqueléticos y los problemas de salud mental.
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Asimismo, destacó: “Para que la actividad física sea saludable, es importante que sea regular, es decir, que forme parte de la actividad diaria. La actividad física realizada de forma esporádica no alcanza los beneficios en salud que se obtienen con una actividad física regular, pero de una forma u otra, cualquier tipo y cantidad de actividad física ayuda a combatir el sedentarismo”.

La asociación recomienda que la mayor parte del ejercicio físico sea con actividades aeróbicas como correr, saltar, bicicleta… intercalando, en niños mayores, actividades vigorosas para el fortalecimiento muscular y óseo unas tres veces a la semana.
El Comité Nacional de Medicina del Deporte Infanto Juvenil de la SAP y la Asociación Española de Pediatría recomendaron: