La compañía mira más allá de los chips para dominar la infraestructura de la nueva era tecnológica
Nvidia busca convencer al mercado de que ya no debe valorarse solo como una empresa de semiconductores, sino como la columna vertebral sobre la que se construye la economía de la inteligencia artificial. La multinacional tecnológica estadounidense, que ha cimentado su éxito en los últimos años gracias a sus procesadores para inteligencia artificial, se presenta a los inversores como un proveedor capaz de construir fábricas de inteligencia artificial mediante la integración de hardware, software y redes a gran escala.
La empresa dirigida por Jensen Huang, la más valiosa del mundo con una capitalización de 5,10 billones de dólares, incide en que su ventaja competitiva reside en ofertar todas las capas críticas de estas infraestructuras y diseñarlas para que funcionen como un sistema integrado. Su tesis es que esta aproximación es lo que permite optimizar las fábricas de inteligencia artificial para ofrecer un mejor rendimiento en el entrenamiento y ejecución de la inteligencia artificial.
Aunque Nvidia no se ve solo como una historia de éxito de procesadores gráficos (GPU) para inteligencia artificial, estos componentes siguen siendo el motor central de sus factorías de inteligencia artificial. En este sentido, la compañía remarca la gigantesca oportunidad de negocio alrededor de sus plataformas de chips Blackwell y Rubin, que cifra en un billón de dólares en ingresos acumulados en el periodo 2025-2027.
Más allá de las GPU, Bank of America identifica una fuente de crecimiento en los procesadores Vera CPU para servidores, un componente crítico en los centros de datos conforme crecen las necesidades de tecnología para ejecutar la inteligencia artificial, lo que se conoce como inferencia. El banco estima que este negocio de Nvidia podría alcanzar una tasa de ingresos anualizada superior a 50.000 millones de dólares en el ejercicio fiscal 2028, similar a las cifras combinadas de Intel y AMD.
La multinacional dirigida por Huang se ha erigido como la gran vencedora de la explosión de la inteligencia artificial, puesto que está capturando una gran parte de la monumental inversión en infraestructura que requiere esta tecnología. La historia de éxito empresarial queda patente en su cuenta de resultados: sus ingresos totales pasaron de 61.000 millones de dólares en el ejercicio fiscal 2024 a 130.000 millones de dólares en 2025 y 216.000 millones de dólares en 2026. El crecimiento procede sobre todo del negocio de centros de datos, que en ese mismo periodo aumentó desde 48.000 millones de dólares hasta 194.000 millones de dólares.
Más allá de la creciente competencia en GPU, una preocupación recurrente es la concentración de ingresos en un reducido grupo de gigantes tecnológicos como Amazon, Microsoft, Google y Meta. De hecho, en el último trimestre estos clientes generaron casi el 50% de los ingresos de la división de centros de datos, aunque la empresa está convencida de que la dependencia se irá reduciendo dado que el negocio ligado a otros clientes podría crecer más rápido que el de los gigantes tecnológicos durante los próximos años.
Nvidia, que espera generar cerca de 100.000 millones de dólares de caja al año, disponía de más de 80.000 millones en liquidez a cierre del primer trimestre del actual año fiscal. Esta fortaleza financiera es la que le permite ejecutar su plan de devolver el 50% o más de su flujo de caja libre a los accionistas mediante recompras de acciones y dividendos, y asumir compromisos que van más allá de la fabricación de chips.
El mercado mira con lupa la naturaleza circular de muchos de los acuerdos de Nvidia, que financia y adquiere participaciones en empresas que utilizan sus chips. La compañía ha contribuido al desarrollo de una nueva generación de operadores especializados de infraestructura para inteligencia artificial, conocidos como neoclouds, cuyo negocio consiste en comprar grandes cantidades de chips de Nvidia y alquilar capacidad de computación a terceros.
Ahora, el grupo ha ido un paso más allá al comprometer hasta 50.000 millones de dólares en el arrendamiento a largo plazo de un gran centro de datos en Texas (Estados Unidos), destinado a albergar cientos de miles de sus propios procesadores.
La compañía también estudia respaldar con hasta 250.000 millones de dólares un gigantesco centro de datos de 10 gigavatios que SoftBank construye para OpenAI en Estados Unidos. El megaproyecto podría costar más de 500.000 millones de dólares, según ha revelado The Wall Street Journal. Aunque la operación no está cerrada, ilustra hasta qué punto el fabricante de chips está utilizando su fortaleza financiera para acelerar el despliegue de capacidad informática ligada a la inteligencia artificial.
Mientras, Nvidia está expandiendo su infraestructura más allá del centro de datos, y sus soluciones se despliegan también en la industria, la robótica y los vehículos autónomos. La compañía defiende que estos mercados representan una oportunidad de varios billones de dólares largo plazo.