El Fondo Monetario Internacional (FMI) modificó sus proyecciones sobre la economía nacional. A través del informe de “Perspectivas de la economía mundial” (WEO), presentado durante su cumbre anual en Bangkok, el organismo recortó la estimación de expansión del Producto Bruto Interno (PBI) al 2,1% para este año.
Con esta actualización, el desempeño económico argentino se ubica temporalmente por debajo del promedio proyectado para América Latina (2,3%) y el mundo (3,1%), en un contexto global donde el Fondo señala una desaceleración general.
La radiografía técnica trazada por el organismo expone un escenario de transición, marcado por una contracción de la actividad en el corto plazo y una corrección en las perspectivas laborales. Las principales variables proyectadas indican:

“Esta revisión a la baja se debe a la menor actividad observada hasta el tercer trimestre de este año”, explicó la subdirectora de Estudios del FMI, Petya Koeva Brooks. La funcionaria señaló que la economía argentina enfrenta una demanda interna más débil en un contexto de condiciones financieras restrictivas.
A pesar de la corrección en los índices de actividad, la vocera del organismo destacó que «el ajuste fiscal fue un elemento fundamental» en la estabilización impulsada por la gestión de Javier Milei.
Para el último trimestre del año, el FMI anticipa el inicio de una recuperación. Según los analistas internacionales, este repunte estará impulsado por la mejora en los términos de intercambio y el flujo exportador de productos agrícolas y energéticos, que funcionarán como el pilar para el ingreso de divisas.
La publicación del informe coincide con la misión oficial del equipo económico en Tailandia. El ministro Luis Caputo, acompañado por el titular del Banco Central, Santiago Bausili, y el secretario de Política Económica, José Luis Daza, busca avanzar en la tercera revisión del acuerdo vigente.
De estas reuniones —que incluyen un encuentro programado con la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva— depende la aprobación de un desembolso por US$ 869 millones. Estos fondos resultan clave para fortalecer las reservas del Banco Central en la etapa final del año.