No pasa nada por comer solo, pero hacerlo en compañía es más sano: “Estar cerca de alguien a quien quieres reduce el azúcar en sangre”

calendar_today 23.09.2026 - person  - timer ~3 Minutos

Hay una característica propia de la dieta mediterránea que casi todo el mundo pasa por alto, y no tiene nada que ver con los alimentos que se comen. La parte social, el compartir las comidas con la familia o amigos, es algo cultural, y nos hace sentir mejor, no solo a nivel emocional. La ciencia acaba de confirmar que comer en compañía es, literalmente, más saludable. 

Son las conclusiones de un estudio publicado en la revista Science Advances, en el que los investigadores han descubierto que los niveles de glucosa en sangre tras una comida son más bajos cuando se come en compañía que cuando se hace en solitario. No solo esos típicos picos de azúcar en sangre son menores, también el organismo se recupera más rápido.

Los investigadores de la Universidad Hebrea y del Centro Médico Sheba denominan a este fenómeno como «fisiología social», en el que el cuerpo humano se regula de forma más eficiente en presencia de otras personas. Esto descarta la idea preconcebida de que el organismo funciona como una máquina cerrada y aislada del exterior, pues le afectarían también otros factores externos distintos de los componentes medioambientales. 

“Nuestros hallazgos demuestran que la fisiología humana es intrínsecamente social”, asegura Shir Atzil, principal autora del estudio. “Estar cerca de alguien a quien quieres reduce la energía física que tu cuerpo gasta en autorregularse”. Así, la compañía de otros con los que tenemos un vínculo positivo tendría no solo efectos positivos en la salud mental, sino también un beneficio metabólico directo. Y revela otro motivo por el que los seres humanos hemos evolucionado para establecer vínculos con otros semejantes, no solo por una mera cuestión de supervivencia y practicidad. El propio cuerpo funciona mejor en compañía.

Amigas

Para estudiar estos efectos, los autores estudiaron las reacciones del organismo tras ingerir la misma ración estandarizada de una comida alta en hidratos de carbono, comparando a participantes que comieron juntos, y otros aislados de cualquier contacto social.

Y los efectos revelaron beneficios más allá del nivel de glucosa, pues también mejoró la regulación de la temperatura durante la exposición al frío y las respuestas al estrés, tanto en adultos como en bebés, incluso sin contacto físico directo. Por tanto, el estudio sugiere que la fisiología social es un principio general de la fisiología humana. “Nuestras relaciones desempeñan un papel biológico activo en nuestro bienestar físico», asegura Atzil”.

Aunque se trata de un estudio experimental, los autores afirman que este estudio abre la puerta a investigar más en profundidad sobre cómo afectan a la salud fisiológica las relaciones humanas, y a no fijar toda la atención en lo que se come, sino también en todo lo que rodea al acto de comer. Cuidar las relaciones sociales podrían jugar un papel más importante de lo que se pensaba a la hora de regular los sistemas básicos del organismo.

Referencia

Masalha, M., Cohen, M., Aloni, M., Toledo, E., Stahl, E., Shachar, D., Eliav, O., Fuchs, S., & Atzil, S. (2026). Social Physiology: Human Homeostasis Is More Efficient in Social Proximity. Science Advances. Published September 23.

DOI: 10.1126/sciadv.aeg4937

Imágenes | Magnific/Drazen Zigic

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