J. F.
22/09/2026 a las 07:21h.
En el ámbito de la psicología y la terapia de pareja, pocas afirmaciones generan tanto impacto como las de la especialista Nilda Chiaraviglio. Con una dilatada trayectoria en el análisis de las relaciones afectivas, la experta desmonta uno de los mitos más arraigados de la cultura popular: la idea de que el enamoramiento es la base sólida para iniciar un proyecto de vida en común o dar el paso hacia el matrimonio.
Según explica Chiaraviglio, autora de libros como 'La pareja se crea' o 'Amar distinto', la etapa inicial de una relación no es más que una alteración bioquímica transitoria. Durante este periodo, el cerebro libera altas dosis de dopamina, oxitocina y endorfinas que distorsionan la percepción de la realidad. En palabras de la propia terapeuta, «el enamoramiento es solo un proceso hormonal con fecha de caducidad», lo que implica que las decisiones tomadas bajo ese estado emocional carecen de una evaluación objetiva sobre la compatibilidad de la pareja.
Esta especialista argentina insiste en que confundir el enamoramiento con el verdadero amor es una de las principales causas de ruptura y divorcio a medio y largo plazo. Mientras que la primera fase está marcada por la idealización y la proyección de los propios deseos sobre el otro, «el amor real exige un trabajo consciente de aceptación de la realidad del compañero de vida».
Por ello, la advertencia de Chiaraviglio para quienes plantean formalizar su relación es contundente: «No te cases mientras estés enamorado, el enamoramiento se acaba siempre». La terapeuta sostiene que el compromiso solo debe firmarse o establecerse cuando esa marea química se haya asentado, permitiendo a ambas partes conocer los defectos, límites y proyectos individuales del otro.
Otro de los pilares del discurso de Nilda Chiaraviglio radica en cómo concebimos el vínculo afectivo. La experta señala que gran parte del sufrimiento en la pareja surge de trasladar esquemas de propiedad a la vida personal, lo que acaba sofocando el crecimiento individual y la dinámica sana de convivencia.
Para la especialista, «el concepto del amor como propiedad privada es una forma de violencia pasiva en la pareja». Cuando uno de los miembros exige o asume que el otro le pertenece, el vínculo deja de ser una elección libre diaria para convertirse en una estructura rígida cargada de expectativas e imposiciones.
Finalmente, la terapeuta invita a una profunda introspección sobre cómo gestionamos los conflictos cotidianos. En lugar de culpar de manera sistemática a la pareja por las incomodidades o frustraciones personales, propone asumir la propia cuota de desarrollo emocional.
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Chiaraviglio es tajante al respecto: «Si algo que hace tu pareja te enoja, el problema es tuyo, no del otro». Según la experta, las reacciones emocionales desproporcionadas suelen ser reflejos de heridas no resueltas o expectativas no cumplidas del propio individuo. Aprender a distinguir entre las acciones del otro y las interpretaciones personales es, en última instancia, el verdadero indicador de que una relación ha madurado lo suficiente para sostenerse en el tiempo.