Nuestra sociedad se ha acostumbrado a interrumpir continuamente sus tareas para mirar el teléfono móvil, pero también lo usamos como continuo estímulo para realizar actividades en paralelo. Ya sea trabajar escuchando un podcast o entrenar viendo una serie, es algo que la ciencia ya ha demostrado que puede ser muy negativo. Estudios recientes concluyeron que la multitarea reduce la productividad en un 40% y aumenta el estrés, entre otros efectos.
La hiperconexión de nuestros días, unido a la sensación de que debemos ser productivos en cada minuto de nuestra vida, nos ha llevado a normalizar el uso del teléfono móvil también durante esos momentos y en esos espacios en los que hasta ahora se quedaba fuera, como es el caso del ejercicio físico.
Desde Xataka Móvil hemos hablado con Natalia Mayor, entrenadora personal, nutricionista y mentora en bienestar, para comprender qué efecto tiene el uso del teléfono móvil durante nuestras sesiones de entrenamiento.
Mirar continuamente la pantalla del móvil, ya sea para aprovechar el tiempo para responder emails pendientes mientras hacemos cinta o para ver una serie si estamos en la elíptica, tiene efectos desde un punto de vista fisiológico y tienen que ver principalmente con la calidad de nuestra atención.
Natalia Mayor explica que “cuando interrumpimos constantemente el ejercicio para mirar el móvil, se produce una pérdida de concentración que suele traducirse en descansos más largos de lo previsto, una menor percepción del esfuerzo y una peor calidad de ejecución”.
De hecho, “el mayor error es pensar que pueden prestar la misma atención a ambas cosas al mismo tiempo. Nuestro cerebro tiene recursos atencionales limitados y, cuando los dividimos, el entrenamiento suele ser el que sale perjudicado”, apostilla la experta, que incluso habla de un mayor riesgo de lesión.
Esto es debido a la conexión mente-músculo. “Durante el entrenamiento buscamos generar un estímulo específico sobre el músculo y el sistema nervioso. Para conseguirlo es importante mantener una buena conexión entre el cerebro y el movimiento que estamos realizando. Si nuestra atención está dividida entre el entrenamiento y una conversación de WhatsApp o un vídeo en redes sociales, esa conexión disminuye y el entrenamiento pierde eficacia”, concluye la entrenadora.
A nivel psicológico, también le estamos mandando un mensaje poco saludable a nuestro cerebro. Según apunta la experta: “cuando priorizamos constantemente las notificaciones frente al ejercicio, reforzamos un patrón en el que la recompensa inmediata tiene más peso que el compromiso con un objetivo a largo plazo”.
No hay que olvidar que el propio acto de entrenar es “una oportunidad para desconectar del exceso de estímulos y reconectar con nosotros mismos”. En definitiva, aprender a darle a cada cosa su momento y su lugar.
A pesar de todo lo expuesto, Mayor aclara que “no significa que mirar el móvil unos segundos vaya a arruinar una sesión. El móvil puede ser un gran aliado para entrenar, siempre que no termine convirtiéndose en el protagonista”. Gracias a él podemos “registrar entrenadmientos, controlar los tiempos de descanso, seguir una rutina o escuchar música”.
El problema está en hacer de ello un hábito: “si es una interrupción constante, la intensidad real disminuye y, con ello, también el estímulo necesario para progresar”. Debemos ser conscientes de que el propio acto de entrenar es “una oportunidad para desconectar del exceso de estímulos y reconectar con nosotros mismos”. En definitiva, aprender a darle a cada cosa su momento y su lugar.
Imagen de portada | Natalia Mayor (LinkedIn) | Generada con Gemini
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