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Una de las peores experiencias es tener unos vecinos que hacen imposible la convivencia. Y si, además, montan una narcosala donde acuden decenas de personas para drogarse, destrozan espacios comunes, pinchan el agua y la luz, y roban y amenazan al resto de inquilinos de la finca, la situación se vuelve horrible.
Pues esto es lo que sufren desde hace más de un año los vecinos de una finca de la calle Muntaner, en el centro de Barcelona, como han leído en nuestro diario esta semana. La comunidad de inquilinos ha denunciado estos hechos a la policía, al Ayuntamiento y al juzgado. Hasta tal punto viven aterrorizados que han contratado un vigilante de seguridad nocturna que les cuesta 2.800 euros mensuales y han colocado cámaras y otras medidas de autoprotección ante la ausencia de una solución legal.
Esta semana hicieron público su particular infierno en RAC1 y en La Vanguardia con resultado positivo porque algo ha empezado a cambiar. La compañía eléctrica ha desconectado el pinchazo y la policía se ha desplegado para hacer la vida menos plácida a los ocupantes del narcopiso. ¿Narcopiso? Este concepto causa tanto terror a las autoridades policiales que piden que no lo usemos alegando que esta vivienda de la calle Muntaner es otra cosa. ¿Y qué es oficialmente? “Un piso donde se consume droga y se trapichea”, a pesar de que la definición lingüística de narcopiso es “Una vivienda, por lo general ocupada de forma ilegal o cedida, que se usa como centro de venta al por menor y consumo de drogas”.

Si no hay diferencia, ¿por qué no quieren llamarlo así? Para no alimentar la tesis que la eficaz presión policial en el barrio del Raval, feudo barcelonés de los narcopisos, traslada el mercado de la droga a lugares más tranquilos como el Eixample. Esperemos que no sea así y que en este caso se apliquen con urgencia las innumerables normas y leyes que hoy se vulneran en ese piso. En cambio, el Ayuntamiento ha amenazado con una multa a los vecinos si no ejecutan de inmediato una obligada reforma de la fachada del edificio. Los vecinos responden han gastado parte de la derrama de esta obra en pagar al vigilante y piden tiempo porque colocar ahora un andamio facilitaría la entrada de estos indeseables a sus casas. El Ayuntamiento debería tener más comprensión.

Periodista nacido en Arenys de Mar. Vicedirector de La Vanguardia. Antes trabajó para medios como El Punt, El Correo Catalán, Cadena 13, Agencia EFE, TVE, Avui o 20 Minutos