“Busco alguien que sea compañera, me divierta y con quien la admiración sea mutua”, afirmó Nacho Castañares en Casino Deluxe, el ciclo de entrevistas de Infobae, al hablar de su presente sentimental. El exparticipante de Gran Hermano reflexionó sobre sus relaciones anteriores, reconoció los patrones que busca cambiar y contó que hace terapia para construir vínculos más duraderos y mostrarse tal como es.
Durante la entrevista, recordó sus noviazgos con Lucila “La Tora” Villar y Constanza “Coti” Romero, y se refirió a la polémica que surgió a raíz de las acusaciones de Romero sobre el vínculo que mantuvo con Romina Uhrig. También explicó por qué considera que esas historias quedaron definitivamente cerradas y habló sobre la exposición pública de su vida privada.
Juan Ignacio “Nacho” Castañares nació en Madrid, España, y se instaló en Argentina durante su infancia. Alcanzó la popularidad en Gran Hermano 2022, donde llegó a la final y obtuvo el segundo puesto, detrás de Marcos Ginocchio. Antes de ingresar al reality, había dedicado gran parte de su vida al fútbol, una carrera que decidió abandonar en la pandemia para enfocarse en la creación de contenido para redes sociales.
Tras su salida del reality, se consolidó como streamer, conductor y creador de contenido, con participaciones en programas de Telefe y coberturas deportivas, entre ellas, el Mundial de Clubes 2025. También integró la Selección Argentina de Streamers, con la que participó en competencias internacionales. En el verano de 2026, debutó como actor en la comedia Suspendan la boda, junto a Nazarena Vélez, Barbie Vélez y Roly Serrano, en Villa Carlos Paz. Actualmente, continúa activo en las redes sociales, donde comparte contenido sobre sus viajes, y forma parte del programa Qué alguien le avise, de La Casa Streaming.

— ¿Qué harías con un millón de dólares?
— Siendo honesto creo que lo invertiría en cosas para mi futuro y en mi familia. Compraría una casa. Hoy mi abuela está viviendo en el departamento donde yo me crié toda la vida y a mi viejo trataría de mejorarle la vida. A nivel laboral, pensaría alguna inversión que me libere de cualquier cosa que pueda pasar y también lo disfrutaría. No soy muy pegado con la plata, así que pienso en algún viaje con mis amigos y otro con mi familia.
— ¿Qué lugar elegirías?
— Me gusta mucho la playa y el calor. Me iría con mis amigos a alguna playa hermosa en Asia. Vietnam, Bali, algo de eso. Sería un lujo.
— Te voy a hacer preguntas y vos me vas a decir por cuánta plata harías o no harías esto que planteo.
— Dale, impecable.
— ¿Por cuánta plata dejarías que tu ex elija a tu próxima pareja?
— Complicado. Por mucha plata. Vengo de rachas en relaciones que no digo que son malas, pero no fueron la mejor experiencia. Aprendí mucho, entendí qué cosas me gustan, qué cosas elijo y cuáles no. Y si tengo que elegir una próxima pareja, me gustaría que sea un vínculo duradero, algo lindo. Entonces, por mucha plata...
— El chiste es que vos pongas un número. Pensá en tu última ex. Ella sería la que elija a tu próxima pareja. ¿Pensás que elegiría bien o mal?
— Elegiría mal. Por 1 millón de dólares creo que va a está bien. Es el mal menor (risas).
— ¿Qué pensás que elegiría? ¿Qué características? ¿Y pensás que eso es lo que ella realmente cree que necesitás o lo que quisiera enviarte como una maldad?
— De base yo creo que ella quisiera mandarme lo que ella quisiera y que no sería lo que yo estoy buscando. Capaz estoy malpensando. Pero creo que sería un vínculo en donde yo esté incómodo, esté mal, donde nos peleemos. No uno en el que nos llevemos bien y proyectemos.
— ¿Y qué buscás vos en tu próxima pareja?
— Busco alguien que sea compañera, que me divierta. A mí me gusta mucho admirar a la otra persona. Entonces, alguien a quien pueda admirar y que sea algo mutuo, compartido. Que sea un acompañamiento lindo desde el lado de: “Che, no es un bajón estar con vos, no es una responsabilidad, sino que lo elijo porque realmente es lo que quiero”.
— ¿Por cuánta plata cambiarías tu tatuaje de Messi por uno de Mbappé?
— De hecho, me quería tatuar algo después del último Mundial relacionado con Messi, pero que sea más grande. Lo podría cambiar por una cifra para disfrutar con mis amigos en el corto tiempo. Así que por 200 mil dólares.
— Te tatuás a Mbappé y después agarrás un poco de esa plata y te tatuás un Messi más grande.
— Sí, no hay problema.
— ¿Y te borrás a Mbappé después?
— No, me lo dejo. Es parte de la anécdota. Imaginate que yo había prometido que si Argentina salía campeona del último mundial me tatuaba la cara de Tim Payne, que se había hecho conocido. Estuvimos cerca, ¿eh? Y no era por plata (risas).
— ¿Hay algo que harías por conocer a Messi?
— Lo que sea. Pago ya (risas). Es uno de mis sueños más grandes.
— Lo vas a cumplir.
— Yo creo que sí. Tengo mucha fe de que va a ser también algo especial. Varias veces estuve cerca de conocerlo y no se dio. Para mí, sin duda, en algún momento va a pasar y va a ser más especial. Siento que puede pasar que me lo cruce y cuando eso pase le voy a decir que lo amo, porque realmente lo amo, que me marcó toda mi vida y gracias.
— ¿Tenés alguna anécdota de tu vida que tenga que ver con él? ¿Algún aprendizaje o una inspiración?
— Sí, aprendizajes un montón. Desde no dejar de intentar las cosas a hacer las cosas con la ideología de uno y estar convencido siempre. Después el ejemplo de él, de ser chico e irse a otro país, de lucharla, de que te digan que no e igual intentarlo. También formas de ver la vida: cómo es él con su familia, con sus amigos, con sus hijos. Todo eso, quieras o no, indirectamente me llega y me encanta de él.
— ¿Cuántos años tenés?
—23.
— Leí por ahí que tenés un deseo de ser papá joven. ¿Te imaginás siendo padre con una familia, con una mujer al lado o es un sueño tuyo independiente? ¿De dónde sentís que te vienen esas ganas?
— En mi ideal es formar mi familia. Es un sueño que me gustaría que pase. Pero en algún momento de mi vida me gustaría ser padre, independientemente de las circunstancias. Me gustaría ser padre joven para disfrutarlo desde otro lado. ¿De dónde viene? La verdad que no lo sé. Siempre me gustaron los chicos y me llevé muy bien. Si bien en mi familia no tengo hermanos, soy el primo más grande. Es loco porque mi familia es muy chica y he tenido pocas situaciones con niños hasta ahora que soy un poquito más grande, pero siempre me gustaron y me llamó la atención ser padre. Yo decía que si era jugador de fútbol iba a ser padre a los 23. Hoy tengo 23 y no fui jugador de fútbol ni soy padre todavía, pero es algo que me gustaría dentro de los próximos años.
— ¿Te imaginás siendo padre antes de los 30 años?
— Sí, sin duda.
— ¿Y cómo te imaginás como padre?
— Me gustaría estar muy presente. Ser un padre como el mío y entender a mis hijos.
— ¿Tuviste un padre presente?
— Muy presente, comprensivo y siempre me hacía la segunda. Es algo que me gustaría repetir. Estar presente, acompañarlo y ser como una especie de amigo. Dicen que a veces no está bueno eso, pero mi papá era como un amigo mío y fue genial.
— ¿Cuál fue el mayor monto de plata que gastaste y en qué?
— Sacando el auto, podría ser ropa. Soy pilchero. Me gusta mucho y le agarré el gustito a ciertos artículos. Por ejemplo, me he gastado 1.500 dólares en unas zapatillas.
— ¿Qué marca?
— Louis Vuitton.
— ¡Pero se te gastan! No es una inversión.
— Sí, ya sé. ¡Y son blancas! Son las que tengo puestas ahora (risas). Son divinas, pero son esas cosas que uno se deja llevar. Hay momentos en donde puedo y hay momentos donde no puedo y soy consciente que no puedo. De repente podía, estaba de viaje, había cobrado un trabajo y dije: “Me las compro”.
— ¿Y en regalos has gastado alguna vez así?
— Y en regalos también. Capaz que algo para mi abuela, alguna pulsera o cosas así de marcas que por ahí son un poco más caras de lo que estamos acostumbrados. O a mi papá también. Pero menos que las zapatillas.

— ¿Qué cualidades buscás en una pareja?
— Yo siempre tuve vínculos que fueron cortos.
— ¿Cuánto fue la mayor cantidad de tiempo que estuviste?
— Un año. Después, obviamente, ha habido idas y vueltas con distintas personas, pero un año fue lo máximo que estuve de pareja. Primero quiero poder proyectar una relación más duradera y lo estoy trabajando. Voy a la psicóloga, lo hablo ahí y son cosas que empecé a cambiar, porque le quería buscar, no sé si una explicación, pero quería entender ciertos funcionamientos o patrones que repetía y que no quería que pase más.
— ¿Vos tenés identificado el patrón de las mujeres que elegías, las situaciones que te pasaban o cómo vos te comportabas en una pareja?
— Sí. De repente me amoldaba mucho a lo que la otra persona quería escuchar. Entonces, en esa incomodidad, yo no estaba bien y elegía cortar esos vínculos. Obviamente he tenido mis errores y la relación es de a dos. Pero yo me amoldaba por demás y en algún momento esa incomodidad te hace ruido y querés salir de esa situación.
— Pero eso era tu responsabilidad.
— Re, sin duda. Ahora busco estar más relajado en los vínculos, mostrarme como soy yo y que dure un poco más por lo menos seis meses más (risas). Pasar la barrera del año.
— ¿Y qué creés que es bueno de lo que vos ofrecés?
— Creo que soy compañero. No me molestan muchas cosas. No soy una persona celosa. Desde ese lado siento que puedo acompañar bien. Hoy en día también me pasa mucho de tener libertades. Me gusta compartir con otras personas y eso también es amoldarme a las situaciones y poder elegir a alguien que esté conmigo en esas situaciones es algo que me gusta poder compartir. Costó llegar a eso, pero hoy en día está más claro.
— ¿Tenés alguna inseguridad?
— Hoy en día no. Sí he tenido antes, cuando empecé en este medio, más que nada de competencia. Pero logré salir de esa carrera que, en definitiva, era conmigo mismo y enfocarme. Era una inseguridad que tenía que decía: “No estoy haciendo nada”, y en realidad sí estaba haciendo un montón de cosas. Pero hoy siento que soy alguien seguro y no me gusta competir con nadie.
— ¿Sentías que no eras suficiente en nada?
— Me ha pasado en varios aspectos de la vida, tanto en el trabajo como en las relaciones. Y en realidad es pensarlo menos y estar más tranquilo con lo que uno hace.
— ¿Entraste en alguna situación de salud mental respecto a eso, como por ejemplo ansiedad?
— No, jamás. Por suerte he tenido un entorno que me ha acompañado mucho y en momentos muy importantes han estado para mí. Eso es para destacarlo porque mis amigos, mi familia, mi abuela, mi papá, han sido pilares fundamentales. Si no hubieran estado ellos, habría sido todo más complicado. Ellos me marcaban: “Este es tu mundo. No lo otro”.

— ¿Extrañás tu etapa de futbolista? ¿Te pesa no haber seguido con esa carrera?
— Es una espinita que duele todavía porque fue mi sueño durante mucho tiempo. Pero en un momento me di cuenta de que ya no lo era. No tenía ganas de ir a entrenar, me levantaba y era como: “Hoy hace frío, mejor me quedo”. Me di cuenta que ya no lo disfrutaba tanto.
— Habías perdido la motivación.
— Re. Pero en ese momento encontré motivación en otro lado, que sigue hasta el día de hoy y que es todo lo que estoy haciendo ahora con streamear y las redes sociales. Me gustó tanto que tapó rápido esa herida. Sí me hubiera gustado ser futbolista porque me encanta el fútbol y el deporte en general. Me hubiera encantado jugar en Independiente, jugar afuera, pero no lo veo como un reproche no haber llegado. Porque, siendo sincero, para mí no hubiera llegado a ese nivel. Entonces, es más una herida de decir qué hubiera pasado si hubiera llegado, pero no me duele en el sentido de: “Desperdicié 12 años jugando a la pelota y no llegué”.
— ¿Y por qué sentías esa falta de motivación? ¿En algún momento empezaste a pensar que, por tus propias limitaciones, quizás no ibas a alcanzar el nivel necesario para llegar adonde querías?
— Mi punto de inflexión, donde me doy cuenta de que capaz ya no me entusiasmaba tanto, fue en la pandemia. La pandemia a mí me agarra con 17, 18 años y era muy importante ese año a nivel futbolístico porque yo venía jugando con categorías más grandes y era mi salto a reserva, que estás a un paso de Primera. Pero fue un año que se desperdició completo por la pandemia porque no podíamos entrenar. Ahí empecé a encontrar otra motivación, que era streamear y estar en las redes. Cuando se volvieron a juntar los dos mundos y me tenía que levantar temprano para ir a entrenar, prefería quedarme streameando hasta tarde o haciendo contenido para redes, videos de TikTok. Ahí dije: “Che, no lo disfruto tanto porque apareció esto otro sueño”. Pero sin duda fue la pandemia. Fue como un antes y un después.
— ¿Y nunca pensás en unificar los dos mundos, por ejemplo, generar o producir algún programa que tenga que ver con eso?
— Me encanta todo lo que son programas deportivos y lo que tenga que ver con el fútbol. Ahora hay un proyecto en el que estoy metido, que es la selección argentina de streamers, que son todos creadores de contenido que juegan al fútbol y viajamos a representar a Argentina. Hemos tenido el Mundial en Malasia, la Copa América en Colombia. Y siempre pienso que si llegaba a jugar, no hubiera llegado nunca a la Selección y de repente ahora tengo esto que lo estoy viviendo como futbolista, sabiendo que mi laburo está por ahí en el teléfono y en mostrar todo eso. Me sacó de un lado, pero tengo otro.

— Yo nunca, nunca salí con tres participantes de Gran Hermano.
— Sí (risas).
— ¿Cómo fue?
— Fueron situaciones de la vida (risas). GH fue un momento muy importante en mi vida, donde viví muchas cosas y cuando salí las personas que estuvieron conmigo en Gran Hermano significaban mucho.
— ¿Las personas en general o las tres personas con las que estuviste?
— En general. Te entendían cosas que otras personas no. Entonces, había como un refugio muy grande en eso. Y además empezabas a compartir cosas afuera de la casa, como programas, eventos. Eso hacía que se desarrollan vínculos y me pasaron cosas.
— ¿Hay alguna relación de las tres que haya sido un poco más relevante para vos?
— Sí, la de Coti y La Tora. Ambas relaciones. La de La Tora porque empezó dentro de la casa, siguió afuera y fue mi primera relación pública. Ahí entendí que la gente opinaba y decía lo que quería. La de Coti llega en un momento de mi vida que era distinto, había pasado un tiempo, había estado solo y de repente la vuelta. Fue como mi primera relación ya siendo alguien conocido. También fue entender desde inicio hasta final que la gente hablaba, opinaba, se metía y era un caos. Pero fueron relaciones que me marcaron.
— ¿Te imaginás saliendo con una persona pública de nuevo?
— Sí, no me molesta. Aprendí un montón y hay cosas que cuidaría más que, lamentablemente, fueron prueba y error en las relaciones pasadas.
— ¿Y por qué la tercera persona de Gran Hermano no me la nombraste?
— Porque la tercera persona no fue un vínculo, fue alguien con la que estuve un par de veces y que simplemente se dieron encuentros de otro tipo.
— No hubo una profundidad.
— Y tampoco a mí me significa nada la otra persona. Son cosas que pasaron y punto.
— ¿Pero la gente sabe quién es esa persona?
— Creo que se imaginan. Nunca lo dije.
— Una de tus ex dijo el nombre públicamente.
— Sí, lo saben.
— ¿Es esa persona?
— Es esa persona. Yo nunca había dicho que sí o no en su momento. Pero bueno es algo que en su momento se habló mucho.
— ¿Fue una molestia para vos que ella lo haya dicho públicamente?
— No es que me amargó la vida, pero me molestó.
— Porque te expuso...
— Sí, porque yo se lo conté en un acto de intimidad porque a ella le generaba una inseguridad y yo no tenía nada que ocultar. Hay un montón de cosas que yo siempre manejé así, de mi vida privada, que prefiero dejarlas en privado, porque son cosas que no significan nada o que capaz la gente opina y no es para que opine. Simplemente son experiencias que yo elijo guardarlas y la verdad que sentí que fue como de gratis. Se me metió en una bolsa en donde se estaba contando algo y la ligué yo. No me gustó, pero tampoco es que abrió un baúl de secretos y contó un montón de cosas. Pero siento que estuvo de más en la charla.
— Yo nunca, nunca volví con alguien sabiendo que no me convenía.
— No he llegado a volver. Estuve a punto, pero no he llegado (risas).
— ¿De quién hablás?
— De Coti. Ni siquiera fui yo, fue la vida. Por ahí cuando yo pensaba que sí, la vida me mostró que no. Como que no fue decisión mía.
— ¿Lo hablaste con ella?
— Sí. ¿Viste cuando hay momentos en donde querés algo, no se da y no hay explicación? Nos pasó eso y fue un desencuentro que no llegó a nada.
— ¿Un desencuentro de ambas partes?
— Sí, de ella también. Sin entrar mucho en detalle, creo que hubo momentos en donde a ella le pasó y hubo momentos donde me pasó a mí. Y evidentemente la vida nos estaba diciendo que no.
— ¿Sentís que quedó algo pendiente?
— No, creo que no. Sí lo pensaba antes. Sentía que capaz había cierta madurez de ambas partes para que algo sea distinto. Y evidentemente no. O simplemente no somos tan compatibles como pensábamos. Fue entenderlo y cerrarlo, que creo que era necesario para ambas partes.
— Yo nunca, nunca ghosteé a alguien.
— Sí, me ha pasado.
— ¿Te ghostearon a vos alguna vez?
— Sí, también.
— ¿Y lo hiciste por venganza el ghosteo?
— No, me salió natural por no saber manejar la situación y no ser sincero en qué me pasaba. De repente la otra persona está mucho más subida a una situación y cuando caés en esa realidad es como: “Che, no sé si estoy para tanto”. A mí me ha pasado también y la he pasado mal. Sé que no es lo peor del mundo, pero no está bueno hacerlo ni que te lo hagan. Hablando se entienden las cosas y se puede dejar todo claro. Pero es un poco lo que te decía antes de amoldarme a situaciones por querer agradar a la otra persona y después cuando me siento incómodo digo: “Capaz que no estaba para tanto”, y para la otra persona es un bajón. La otra persona dice: “¿Cómo que no, si de repente pasó esto, esto y lo otro?”. Y sí, ¿cómo te explico? Pero me ha pasado de ghostear y me ha pasado de dejar mensajes sin contestar: “Che, ¿qué onda? ¿Está todo bien?”. Perdón, pero es así...
— ¿Cómo te manejarías ahora?
— Ahora estoy en un momento en donde soy más selectivo también. No porque no lo haya sido antes, pero me fijo en otras cosas, para empezar vínculos desde otro lado. Siento que si me llega a pasar de empezar a construir algo con alguien y me doy cuenta que no va, puedo hablarlo claramente con la otra persona: “Che, no estoy para esta”, o si te veo a vos en esta y capaz me estoy equivocando yo, trato de no llegar a este punto. Dejar las cosas en claro desde el principio es clave.