El luto embarga al deporte argentino tras confirmarse la muerte de Jorge Fernando "Roña" Castro a los 59 años. El trágico episodio ocurrió en las instalaciones del Bingo de Morón, localidad bonaerense donde residía en el último tiempo. Según consignaron fuentes policiales y de asistencia médica, el excampeón mundial se hallaba en la sala de máquinas del establecimiento cuando sufrió un repentino quebranto de salud.
Un empleado del lugar relató que el exdeportista comenzó a sentirse mal de manera imprevista, por lo que fue trasladado en silla de ruedas fuera del salón para recibir asistencia. Instantes más tarde, un médico del servicio de emergencias que arribó al recinto constató su deceso. El pugilista padecía diabetes y se evalúa si el cuadro estuvo vinculado a inconvenientes con su tratamiento con insulina, aunque la causa exacta del fallecimiento aún no fue determinada y quedó bajo la órbita de la UFI N.º 8 de Morón.
Nacido el 18 de agosto de 1967 en Caleta Olivia, Santa Cruz, Castro inició su camino en el pugilismo profesional a los 20 años en Buenos Aires, enfrentando a César González. Tras coronarse campeón argentino de la categoría mediano en 1990 y obtener cetros latinoamericanos del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) en 1999 y 2001, alcanzó la cima internacional el 12 de agosto de 1994, cuando venció por decisión dividida al estadounidense Reggie Johnson en Tucumán para obtener el título mundial mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
Sin embargo, la velada que inmortalizó al apodado "Locomotora" aconteció el 10 de diciembre de 1994 en un estadio de béisbol en Monterrey, México. En aquel choque frente al norteamericano John David Jackson, Castro caía ampliamente en las tres tarjetas oficiales, arrastraba el rostro bañado en sangre y padecía la hinchazón de un ojo contra las cuerdas. En el noveno asalto, sacó de la nada un certero gancho de izquierda al mentón que envió al suelo a Jackson, sellando un nocaut épico. Aquel impacto fue bautizado por el propio santacruceño como "la mano de Dios", en homenaje a su amigo Diego Maradona. La prestigiosa revista The Ring condecoró ese enfrentamiento como la mejor pelea de 1994 y situó a ese noveno round como el más destacado del año.
Castro realizó cuatro defensas exitosas de su corona mundial —incluyendo un triunfo en la revancha ante Johnson— antes de ceder la faja en Tokio frente al japonés Shinji Takehara en diciembre de 1995. A lo largo de una profusa trayectoria que superó los 140 combates profesionales, midió fuerzas con leyendas de la talla de Roy Jones Jr., Terry Norris y Roberto "Mano de Piedra" Durán. Su despedida oficial de los encordados se produjo el 27 de enero de 2007 en Mar del Plata, cuando noqueó técnicamente en dos asaltos al colombiano José Luis "La Pantera" Herrera.
La vida del ídolo popular también estuvo signada por durísimas batallas fuera del cuadrilátero. En junio de 2005, mientras conducía su automóvil Renault Laguna color bordó a elevada velocidad por el barrio porteño de Puerto Madero, perdió el control y se estrelló de lleno contra un árbol. El violento impacto le ocasionó traumatismos severos y un cuadro de hemorragia pleural y pulmonar que lo colocó al borde de la muerte.
Permaneció durante 23 días en estado de coma en el Hospital Argerich de Buenos Aires. Tras una milagrosa evolución médica, el exboxeador declaró no guardar memoria del siniestro ni de las jornadas previas. Lejos de darse por vencido, reapareció públicamente con una contundente definición sobre su personalidad: "En el ring demostré que nadie quiere pelearme, pero con este accidente queda claro que ni la muerte me puede parar", afirmó al tiempo que remarcó su deseo de volcarse de lleno a disfrutar de sus hijos y su familia.
Tras su retiro definitivo, el "Roña" canalizó su temple combativo en la asistencia comunitaria. En 2020 abrió un gimnasio en la localidad de Temperley, el cual debió reconvertir durante la emergencia sanitaria del coronavirus en un comedor popular para brindar alimento a las familias necesitadas de Lomas de Zamora y articular entregas de mercadería con otros merenderos. El recinto, denominado "Locomotora Castro", mantuvo sus puertas abiertas para la práctica recreativa del boxeo.
Movilizado por sus vivencias de la infancia, Castro solía reflexionar con dureza sobre la realidad social del país: "Yo pasé hambre, pasé frío, a mí no me lo puede contar ningún político", expresaba al justificar su labor solidaria. Sensibilizado por la llegada de adultos mayores a sus ollas comunitarias, en los últimos meses se había radicado en Morón con el objetivo de inaugurar un nuevo espacio con capacidad para alimentar a 500 personas, reafirmando hasta sus últimos días el compromiso con los sectores más postergados.
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