
Los Mossos d’Esquadra han propuesto al juez de Violencia sobre la Infancia y la Adolescencia de Barcelona rastrear la geolocalización de los teléfonos móviles de los padres investigados por presunto maltrato habitual, lesiones muy graves, agresión sexual e intento de homicidio a su bebé de 6 semanas.
Así lo han explicado a Europa Press fuentes cercanas al caso este miércoles, coincidiendo con la declaración, en calidad de testigos, de cuatro sanitarios del Hospital del Mar de Barcelona y de una enfermera del Hospital de Sant Pau que atendieron al niño entre febrero y marzo de 2026.
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El objetivo de esta diligencia sería esclarecer quién de los dos investigados se quedó a solas con el bebé y pudo causarle las graves lesiones aprovechando que el otro progenitor se encontraba fuera de casa.
LAS LESIONES
Este miércoles, los sanitarios del Hospital del Mar han explicado que los padres acudieron con el bebé el sábado 28 de febrero porque su CAP estaba cerrado y el niño presentaba un cuadro de tos.
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En el hospital le realizaron un electrocardiograma –que salió bien–, porque el menor estaba un poco alterado y le colocaron una sonda para tomarle una muestra de orina.
Al ser preguntados por la colocación de la sonda, todos ellos han negado que este pudiese ser el origen del hematoma genital que se observó en una visita médica posterior en el CAP, motivo por el que el niño fue derivado a Sant Pau.
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En este sentido, una de las testigos ha dicho que es “imposible” que la colocación o retirada de una bolsa pudiese causar un hematoma, un hecho que ha dicho que no ha visto en los 26 años que lleva trabajando en enfermería pediátrica.
Los profesionales también han coincidido en que no hubo nada que les hiciese sospechar de un posible caso de maltrato por parte de los padres, que no detectaron ningún comportamiento inapropiado o violento y que la madre no manifestó que era enfermera.
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En la misma línea ha declarado una enfermera del Hospital de Sant Pau, al que el bebé llegó pocos días después derivado del CAP para realizarle unas pruebas de coagulación, después de que en el centro de atención primaria se observara el hematoma; tras realizarse las pruebas, que salieron correctas, el bebé volvió a casa.
No fue hasta una segunda visita a Sant Pau cuando el menor fue derivado al Hospital Vall d’Hebron, centro de referencia en violencia infantil, donde se constató que presentaba una fractura en el fémur, que suponía un riesgo vital, lesiones anales, fracturas en piernas y costillas, lesiones cerebrales y un hematoma en el moflete.
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Los médicos que lo atendieron en el Vall d’Hebron, que declararon en junio, consideran que la fractura del fémur tiene un origen traumático y no accidental, compatible con un maltrato, y que pudo ser causada por un gesto de “estirar y retorcer”.
El 18 de marzo el Hospital Vall d’Hebron activó el protocolo de violencia infantil y los padres fueron detenidos.
DECLARACIÓN DEL PADRE
El jueves está previsto que declare por segunda vez el padre, que permanece desde su detención en prisión provisional sin fianza por riesgo de fuga y obstrucción a la justicia, después de que la Audiencia de Barcelona le denegara la libertad, mientras que la madre está en libertad con medidas cautelares desde el 7 de mayo.
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También está previsto que declare una doctora del Hospital Sant Joan de Déu, centro en el que también vieron al niño; la prima de la investigada, que es médico en atención primaria y a la que la madre del bebé le realizaba consultas sobre el posparto y sobre la salud del menor, así como el cuñado de ésta.