Hace 25 años, una reunión de la Interparlamentaria del PSOE de Andalucía en el inicio del curso político era una muestra visible del músculo institucional de la federación más numerosa del partido en España, con un enorme despliegue de diputados en las cuatro cámaras legislativas: Congreso, Senado, Parlamento andaluz y europeo.
Para la de este martes no se ha reservado el salón de un hotel de Sevilla, como era habitual. El cónclave socialista se ha celebrado, de forma inédita, en el patio interior de la sede del partido en la calle San Vicente, un espacio reducido donde hoy caben todos los diputados y senadores socialistas andaluces, la representación más exigua de su historia.
Esa esclerosis de poder institucional en el PSOE andaluz viene arrastrándose desde 2012 -la primera vez que pierden las andaluzas frente al PP de Javier Arenas- y hoy está estionada por María Jesús Montero, médica de profesión, exvicepresidenta del Gobierno de España y número dos de la dirección federal.
Pero a Montero no le duelen los huesos del partido, porque este martes, ante sus compañeros apretados y muertos de calor en un recinto sin aire acondicionado, ha pedido que muevan el esqueleto para afrontar las elecciones municipales y generales de 2027 -“no sabemos cuál será primero”- y les ha hablado de victorias en las urnas, de la “responsabilidad histórica” del PSOE de ganar los comicios y presentarse para gobernar. No para empatar ni para perder.
La maquinaria electoral echó a andar antes de verano y este viernes cruza el primer Rubicón al abrirse el plazo para quienes aspiren a ser candidatos a alcalde en unas primarias que Montero ni espera ni quiere que se celebren. “Mientras menos haya, mejor”, anunció en un Comité Director, máximo órgano de decisión entre congresos, el pasado julio.
La secretaria general de los socialistas andaluces ha puesto a su formación en modo electoral y ha pedido a sus compañeros que ocupen todos los espacios de la política posibles, sin complejos, que no dejen ningún hueco a sus adversarios, ni los que están más a su izquierda, pero tampoco a su derecha.
En este sentido, es llamativa la reinvindicación que ha hecho del PSOE como un partido “de orden” -un calificativo asociado a los conservadores- en un momento especialmente convulso, ante la crisis que sufre Ceuta desde hace un mes, tras la entrada irregular de 80.000 inmigrantes, de los que miles aún permanecen en la ciudad autónoma.
“Hay una palabra que la izquierda ha regalado a la derecha y que tenemos que recuperar: el orden, la seguridad, la protección”, ha dicho Montero. En un discurso que se ha prolongado casi una hora y en el que ha hablado de casi todo sin mirar un papel, esta parte la llevaba escrita y la ha leído: “El orden es un elemento indisociable del proyecto del PSOE, pero en las últimas décadas la derecha nos lo ha querido arrebatar y lo ha patrimonializado”, ha asegurado.
Luego ha desarrollado la idea, presentando a “los progresistas” como los que mejor representan esa idea de orden, que ha resignificado expandiendo el sentido que le otorgan las derechas -ligado a la seguridad ciudadana- para ligarlo a las políticas del Estado de bienestar. “Orden es que el cirujano te atienda a tiempo, que el autobús llegue a su hora, que el Metro funcione”, ha explicado Montero, resaltando la competitividad de las universidades, la salud de las pensiones, las ayudas a dependientes y “que no haya broncas en nuestras ciudades”. “Que alcalde no se ocupa primero de que haya convivencia en su municipio por encima de otros valores”, ha sentenciado.
La crisis de Ceuta, que se ha cobrado la vida de 145 inmigrantes y mantiene tensionada a la población ceutí desde hace un mes, ha saltado a la península en formato de confrontación política entre el Gobierno de Pedro Sánchez, PP y Vox. Como todo. La Federación de Municipios y Provincias de España y de Andalucía -ambas instituciones en manos de los populares- han convocado concentraciones de apoyo a Ceuta este miércoles, coincidiendo con el día oficial de la ciudad autónoma, pero el PSOE se ha desmarcado porque lo considera un instrumento de la derecha contra Sánchez.
La dirigente socialista ha reprochado al PP y a Vox que “compitan en el terreno del miedo ante la crisis de Ceuta” y ha defendido que la gestión migratoria exige orden, legalidad, respeto a los derechos humanos y amparo prioritario a la infancia, recordando que el Gobierno de Moreno se sustenta en un pacto suscrito con la ultraderecha que subraya un rechazo explícito a los menores migrantes: “No más MENAS”, reza el documento.
Montero ha acusado a los populares de “instrumentalizar” estas manifestaciones por toda España -que también ha defendido el presidente ceutí, el popular Juan Jesús Vivas-, pero algunos alcaldes socialistas en Andalucía, como el de Moguer, Benamejí o Chiclana se han apartado de las directrices del partido y secundarán la concentración.
La líder socialista no ha hecho mención a esos regidores en su discurso, pero en otra parte de su intervención sí subrayó la necesidad de “escuchar, entender a la gente y de ser empáticos” con personas que están “abocadas a la contaminación mediática” y esa sensació de que “estar indignado da prestigio”.
El informe de la secretaria general ha sido el único punto del orden del día de la Interparlamentaria del PSOE andaluz, que ha abierto su presidenta, Fuensanta Coves, de forma puramente protocolaria. Montero ha recuperado la pedagogía política con sus compañeros, instándoles a ocupar los espacios de la conversación pública de hoy -con especial mención a las redes sociales-, pero admitiendo que “los valores previos” del PSOE obligan a un “esfuerzo de comunicación mayor” que el que hace la derecha, con “mensajes simplistas y a veces infantiles”.
La líder de la oposición en Andalucía ha sido muy dura con el presidente Juanma Moreno, tras sellar un pacto de Gobierno con la extrema derecha que recoge medidas “regresivas”, a jucio de los socialistas. Montero se ha reafirmado en una oposición férrea frente a Moreno, pero este martes ha desplegado una estrategia de ofrecimiento de acuerdos al PP que, probablemente, busca las cosquillas de su acuerdo con Vox y le obliga a retratarse y a elegir en el discurso que mantenía en la pasada legislatura, con mayoría absoluta, y el actual.
El primer paso de esa estrategia ha sido el anuncio de que le ofrecerá un “pacto contra el cambio climático” en Andalucía, para prevenir riadas, sequías e incendios forestales como los que este verano han destrozado parte del territorio autonómico, sobre todo en Almería y Huelva. El PSOE tiende la mano al PP, dando por hecho que Moreno apostará por “la política de negación” que ha suscrito con Vox en un pacto, que recela de la agenda verde y los compromisos medioambientales suscritos por su propio partido en Bruselas.
Tras el discurso de Montero, se ha abierto un turno para las intervenciones de los asistentes, pero ninguno ha pedido la palabra.