La agónica clasificación de la Selección argentina a la final del Mundial 2026, tras derrotar a Inglaterra por 2 a 1, no solo desató la euforia deportiva, sino que reactivó la inevitable carga geopolítica de este clásico histórico. Luego de que los futbolistas celebraran el pase a la final exhibiendo una bandera alusiva a las Islas Malvinas, el presidente, Javier Milei, respaldó el gesto del plantel, aunque buscó separar la pasión popular del estricto carril de las relaciones exteriores.
“La cuestión Malvinas es un sentimiento que está dentro de todos los argentinos, y está perfecto que los jugadores se quieran expresar”, afirmó el mandatario al ser consultado sobre el festejo de los dirigidos por Lionel Scaloni.
A pesar de su firme apoyo al seleccionado nacional, el jefe de Estado intentó desactivar cualquier foco de conflicto diplomático derivado del folklore del fútbol. En ese sentido, llamó a mantener la calma y evitar lecturas políticas desmesuradas por parte de la comunidad internacional:
“No hay que inducir a hacer malas interpretaciones. Esto es un partido de fútbol, y así lo entendieron tanto Scaloni como los propios veteranos de guerra”.
El Presidente no viajará a EE UU para la final, pese que está su amigo Donald Trump
El cruce mundialista reavivó de inmediato el misticismo de los históricos enfrentamientos de 1986 y 1998, donde la rivalidad deportiva y el reclamo de soberanía siempre corrieron por carriles paralelos en el imaginario colectivo argentino.
Milei aprovechó la repercusión del triunfo deportivo para ratificar los lineamientos de su política exterior con respecto al archipiélago austral. El Presidente enfatizó que, si bien el reclamo de soberanía es irrenunciable, la estrategia de su administración se basa exclusivamente en el pragmatismo, la diplomacia y el derecho internacional.
“Las Malvinas efectivamente son argentinas, las vamos a recuperar y lo vamos a hacer en el plano diplomático”, aseveró el líder libertario, descartando de plano cualquier vía que no sea la negociación pacífica y de largo plazo.
la final, en Olivos
Milei, mientras, confirmó que no viajará a Estados Unidos para presenciar la final del Mundial 2026 entre Argentina y España y aseguró que mantendrá su cábala de mirar el partido desde la Quinta de Olivos.
El Presidente descartó la posibilidad de realizar un viaje relámpago para acompañar a la Selección en la definición del domingo y explicó que seguirá el encuentro desde la residencia presidencial, tal como hizo durante todo el torneo. El que sí confirmó su presencia en el estadio de New jersey es su colega norteamericano y amigo, Donald Trump.
Reelección y 100 años de liberalismo
Por otra parte, Milei sostuvo anoche en la Bolsa de Comercio que será reelecto como jefe de Estado en 2027 y confió en que se abrirá una nueva etapa en la Argentina al remarcar que “se vienen 100 años de liberialismo”. Fue en respuesta a uno de los asistentes que lo acusó de hacer “populismo” y le pidió que “no hable más”.
No le cayó bien al Presidente, quien salió al cruce: “No solo no voy a terminar, voy a seguir hablando y después voy a ir por otro mandato”.
“Y tenemos para 100 años de liberalismo, así si no te gusta andate a Cuba”, replicó, lo que generó aplausos del público.
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