Mateu Seguí, ingeniero español que vivió 10 años en Suiza: “Ganaba 120.000 francos al año y era un esclavo”

calendar_today 09.10.2026 - person  - timer ~4 Minutos

Es ingeniero, tiene 40 años y contó su experiencia como inmigrante. Por qué decidió irse del país helvético.

09 de octubre 2026, 12:14hs

El ingeniero español Mateu Seguí contó su experiencia como inmigrante en Suiza. Ganaba una fortuna, pero se sentía un esclavo. (Foto: caputra de YouTube @AdriánSáenzPodcast)

El ingeniero español Mateu Seguí contó su experiencia como inmigrante en Suiza. Ganaba una fortuna, pero se sentía un esclavo. (Foto: captura de YouTube @AdriánSáenzPodcast)

Mateu Seguí, un ingeniero español que vivió 10 años en Suiza, trazó un drástico panorama sobre su situación real en ese país: “Ganaba 120.000 francos al año y era un esclavo”. A la vista de los demás, parecía un privilegiado, pero él se auto percibía un miserable.

Recién egresado como ingeniero en telecomunicaciones, ganaba 1.100 euros al mes trabajando en su país. En ese contexto, decidió emigrar a Suiza en busca de mejores ingresos y enseguida consiguió un puesto muy bueno.

Mateu trabajaba en su especialidad para una gran empresa, cumplía un horario de 9 a 17 y ganaba un sueldo alto: 120.00 francos suizos al año, lo que equivale a casi 130.000 euros. El trabajo era “bastante suave”, sin exigencias ni jefes que lo hostigaran. Sin embargo, no todo era color de rosa.

En un video que subió a la cuenta de YouTube @mathsurf, diferenció entre dos ideologías respecto de qué es ser libre, para fundamentar sus conclusiones respecto de la vida que llevaba en Suiza.

Mateu Seguí confiesa que llegó a sentirse "quemado" por la presión laboral. Se sentía un esclavo de la empresa en la que trabajaba. (Foto: Adobe Stock)

Mateu Seguí confiesa que llegó a sentirse "quemado" por la presión laboral. Se sentía un esclavo de la empresa en la que trabajaba. (Foto: Adobe Stock)

De perfil liberal, dijo que “para un comunista es libre el que tiene los bienes materiales garantizados”. Si el Estado le provee a alguien todo lo que necesita, entonces dispone de su libertad sin restricciones, según ese pensamiento.

La otra visión es la de un funcionario público que trabaja 8 horas por día, tiene los fines de semana para disfrutar en familia y gana un excelente sueldo. En ese caso, con una filosofía liberal, se sentirá libre porque tiene dinero para darse sus gustos y no debe sacrificarse demasiado.

Seguí confiesa que él simpatizaba con esta última idea, hasta que -dijo- lo vivió en carne propia. Apenas se radicó en Suiza consiguió un trabajo soñado, en su área de conocimiento, y con un sueldo fantástico. Su horario era de 9 a 17, con los fines de semana libres.

Mateu Seguí: “Vivía en una jaula de oro”

Visto desde afuera, parecería un paraíso, pero Mateu dice que tiempo después se dio cuenta que no era libre. “Vivía en una jaula de oro, esa es la realidad”, afirma en el posteo. Y puso ejemplos que le fueron demostrando que llevaba una vida de privaciones, no económicas, sino de tiempo.

Este ingeniero que hoy tiene 40 años contó que veía que jóvenes veinteañeros se iban de vacaciones a Tailandia el tiempo que querían. Un mes entero, dos o tres. Él, pese a tener el dinero suficiente para hacerlo, no podía. “Me daban sólo 15 días de vacaciones por año”, se lamenta.

Luego sucedió algo aún más fuerte: fue padre. En esa etapa sufrió las consecuencias de eso que él define como “esclavitud”. Si sus hijos tenían un problema de salud debía avisar a recursos humanos que llegaría más tarde o se ausentaría. Empezó a perderse actos escolares, cumpleaños y otros hitos de la vida familiar.

Entonces, empezó a preguntarse de qué servía tener la billetera llena y la tarjeta con saldo disponible muy abultado si no podía hacer lo que tenía ganas. Le empezó a rondar en la cabeza la idea de convertirse en autónomo…

“Siempre pensé que el emprendedor era una persona que no había estudiado lo suficiente para conseguir un trabajo y entonces debía montar su propio negocio como pudiera”, señaló Seguí, admitiendo sus prejuicios.

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La experiencia personal le fue demostrando otra cosa. “Me fui quemando, desgastando. Con el sueldo suizo, cada 30 días llega un cargamento de dinero pero nunca sos dueño de tu tiempo”, reflexionó en el video.

En ese punto, año 2020 ya, empezó a madurar la idea de poner un negocio paralelo en Menorca y volver a España. Había ahorrado lo suficiente como para renunciar y apostar por ese sueño que le devolvería la ansiada libertad.

Eso fue lo que hizo entonces y hoy vive feliz en España junto a su familia, aunque no tiene la disponibilidad económica de sus años en Suiza. “Llego con lo justo a fin de mes, pero hago lo que me gusta y disfruto de mi libertad”, afirma.