Marruecos vota con el Gobierno dividido y sus jóvenes desencantados en plena crisis de Ceuta

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Actualizado Martes, 22 septiembre 2026 - 01:53

El resultado de las elecciones del próximo miércoles en Marruecos decidirá el futuro del actual jefe del Gobierno, Aziz Akhannouch, líder de la Agrupación Nacional de los Independientes (RNI), de carácter liberal, y marcará el destino de la coalición que sostiene al Ejecutivo, integrada además por el Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM), de perfil progresista, y el Istiqlal, un partido nacionalista y conservador.

En el fondo de la campaña, la desafección juvenil que se ha visto reflejada en la entrada masiva a Ceuta de este verano. La crisis pone en evidencia el descontento de una parte de la población que no confía en que las urnas puedan cambiar su situación. El mismo día de las elecciones, mientras las fuerzas de seguridad estarán desplegadas para garantizar la seguridad de los colegios electorales, circula ya un nuevo llamamiento para intentar cruzar la frontera de Ceuta. Una paradoja que resume el malestar de una generación que, mientras Marruecos acude a las urnas, sigue buscando al otro lado de la frontera las oportunidades que no encuentra en su país.

Un hecho que se refleja en la baja participación de los jóvenes en el censo electoral. A diferencia de España, en Marruecos la inscripción en el censo no es automática y los ciudadanos deben inscribirse si quieren votar. Aunque alrededor del 12% de la población marroquí tiene menos de 24 años, solo el 4% de los jóvenes de esta franja de edad se ha registrado para votar.

En esta ocasión, el RNI, conocido como el partido de la paloma, y el PAM, el partido del tractor por sus respectivos logotipos, concurrirán por separado debido al creciente enfrentamiento entre ambas formaciones. El pasado agosto, el partido de Akhannouch acusó al PAM de intentar captar a candidatos y cargos del RNI mediante ofertas y presiones. Las tensiones entre los dos socios se hicieron especialmente visibles tras la incorporación al PAM de Fouzi Lekjaa, ministro delegado de Presupuesto y presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol. Lekjaa, hasta entonces considerado próximo al RNI, nunca había militado en un partido y había desarrollado su trayectoria como tecnócrata. Su entrada en el PAM agravó la pugna entre las dos formaciones.

Según Mustapha Sehimi, profesor de Derecho de la Universidad Mohammed V de Rabat, el partido de Aziz Akhannouch y el de la coordinadora del PAM, Fatima-Ezohra El Mansouri, comparten su devoción por la monarquía, la defensa de la economía de mercado y la protección social, mientras rechazan a los partidos islamistas. Mientras la paloma atrae a grandes empresarios y funcionarios, el partido del tractor agrupa a una parte del electorado de izquierdas, pero también a grandes propietarios, profesionales liberales y parte de la población rural.

El rey Mohamed VI, a finales del pasado agosto.

El rey Mohamed VI, a finales del pasado agosto.MAP

Ambos aspiran a ganar y podrían verse obligados a sentarse a negociar con su rival para formar Gobierno. Por su parte, el tercer miembro de la coalición, el partido Istiqlal de Nizar Baraka, no ha querido posicionarse en esta batalla interna entre sus dos socios.

El RNI no ha cumplido su promesa electoral de crear un millón de empleos, lo que ha minado la confianza de la población en sus compromisos para mejorar la situación económica de las clases populares. Las dificultades para mejorar el empleo y la batalla interna entre los socios de Gobierno están desgastando la imagen de la coalición y desviando el voto hacia el principal partido de la oposición.

El Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), de corte islamista, es uno de los partidos que aspiran a volver al Gobierno. La formación ha centrado su campaña en la lucha contra el desempleo y los monopolios, a través del aumento de impuestos y el apoyo a las pequeñas y medianas empresas. El PJD ha aprovechado las disputas entre los partidos del Gobierno para recordar que sus políticas han sido un fracaso y que solo han servido para deteriorar el poder adquisitivo de la población con menos recursos, mientras los mayores capitales del país se han visto beneficiados.

El papel de Mohamed VI

Mientras los electores elegirán directamente a los 395 diputados, será el rey Mohamed VI quien nombre al jefe del Gobierno, a partir de los resultados de los comicios. El monarca desempeña un papel central en la vida política del país y en sus instituciones, entre ellas la presidencia del Consejo de Ministros, además de ejercer una importante influencia en asuntos como la seguridad, la defensa o la economía.

La campaña electoral se ha centrado principalmente en las mejoras en el sistema sanitario, la educación, el nivel de vida y el empleo, cuestiones que también estuvieron en el centro de las reivindicaciones de los jóvenes manifestantes. En septiembre de 2025 se produjeron manifestaciones masivas de jóvenes que reclamaban mejoras en los sistemas básicos de salud y educación y la falta de oportunidades laborales. Las movilizaciones fueron coordinadas por el colectivo GenZ212, en referencia al prefijo telefónico de Marruecos, +212, y a la Generación Z.

Los jóvenes se quejaban del elevado gasto en infraestructuras para el Mundial de Fútbol de 2030 frente a la escasa inversión en servicios básicos, como hospitales y centros educativos. El Gobierno optó por la represión tanto de los manifestantes como de activistas políticos y las movilizaciones terminaron perdiendo fuerza. Según un estudio del Consejo Económico, Social y Medioambiental de Marruecos, 4,3 millones de marroquíes están en paro, siendo los menores de 24 años el 37% de los parados.

El crecimiento económico del país -el PIB creció un 4,9% en 2025, según el Fondo Monetario Internacional- y los grandes proyectos de infraestructuras no se han traducido en una mejora de la calidad de vida de los sectores más desfavorecidos.