María Jesús Montero, vicesecretaria general del PSOE y líder de los socialistas andaluces, apuesta por reducir las primarias a la mínima expresión. La máxima responsable del PSOE después de Pedro Sánchez es partidaria de evitar, en todo lo posible, el mecanismo interno de elección de candidatos de las próximas elecciones municipales de 2027 para evitar, así, las inevitables tensiones internas cuando se enfrentan dos o más candidaturas y la militancia se tiene que posicionar con el riesgo de fractura que eso conlleva.
Más aún cuando entre los alcaldes socialistas andaluces se extiende la preocupación por las expectativas electorales de cara a 2027, una cita con las urnas a la que, dice un veterano regidor, acudirán "con el viento en contra" y fiándolo todo al balance de gestión que puedan hacer. La marca PSOE no será, admiten, ninguna ventaja y las siglas "irán muy pequeñas" en los carteles.
Lo dijo Alfonso Guerra y Alfredo Pérez Rubalcaba lo suscribió. "Las primarias las carga el diablo", aseguró el ex vicepresidente para alertar de los peligros del proceso por el que el Partido Socialista elige a sus candidatos y a sus dirigentes. Pero no es el único histórico del partido que se ha manifestado abiertamente en contra de las primarias. Desde Felipe González a Susana Díaz, las primarias han despertado recelos entre los socialistas.
Ahora, una de las principales dirigentes del PSOE evidencia, al menos, sus dudas sobre las primarias, hasta el punto de que en el PSOE andaluz que ella dirige ha dado la directriz de evitar las elecciones internas de candidatos a alcaldías a toda costa y celebrarlas solamente cuando sea imprescindible.
Lo dijo, por primera vez, en el Comité Director que el PSOE-A celebró el día 3 de julio en Sevilla y lo repitió días después en una rueda de prensa. "Cuantas menos, mejor", pidió la secretaria general de los socialistas andaluces y esa consigna es la que se ha trasladado a las secretarías provinciales de cara a la designación de los candidatos en los municipios de más de 20.000 habitantes en los que no gobierna actualmente el partido.
Montero se ha cuidado mucho de cuestionar públicamente el proceso de primarias -Pedro Sánchez y, por extensión, ella misma le deben mucho a la elección de los militantes- y, de hecho, cuando se ha referido a ellas siempre lo ha hecho con la apostilla de que forman parte de la esencia democrática de la formación. En el mismo Comité Director en el que pidió limitarlas, destacó que ese mecanismo "es salud democrática" y que las primarias "son fraternales". Eso sí, "no podemos convertirlas en desencuentros", advirtió.
La dirigente socialista da por cerrado el capítulo de las elecciones autonómicas del 17 de mayo y ha pasado página a la mayor derrota sufrida por el PSOE en la historia de la autonomía andaluza, con unos resultados que fueron peores aún que los obtenidos por su antecesor, el hoy portavoz en el Senado, Juan Espadas.
En el Comité Director, la propia Montero dio por superada la debacle del 17M para poner al partido en modo electoral con el foco puesto, únicamente, en las municipales del año que viene, en las que el PSOE-A se juega el poder territorial que le queda en Andalucía, el municipal, después de haber perdido en los últimos ocho años no solo la Junta de Andalucía, sino también la mayoría de las diputaciones provinciales y de las capitales de provincia, de las que solo gobierna actualmente una, Jaén. Aunque la ciudad más grande que permanece bajo control del PSOE en Andalucía es Dos Hermanas, en la provincia de Sevilla.
Fuentes de la ejecutiva regional socialista lo ratifican: "Hemos pasado página, todo el mundo está pensando en las municipales". De hecho, no solo hay directrices ya sobre el proceso de primarias, sino un calendario para la designación de los candidatos, el mes de septiembre y, como muy tarde, principios del mes de octubre. Para entonces, el PSOE andaluz quiere tener a todos sus candidatos y, a partir de ahí, empezarán a diseñar una estrategia común, "una base mínima".
No creen en el equipo de Montero que ese proceso vaya a ser excesivamente complicado ni que vaya a generar tensiones. Las fuentes consultadas consideran que será "un proceso tranquilo" y que, en la mayoría de los casos, habrá candidaturas de consenso sin necesidad de sacar las urnas. En ese sentido, explicaron estas fuentes, los secretarios provinciales están ya trabajando para buscar esos alcaldables que reúnen los máximos apoyos internos y eviten abrir la caja de Pandora de las primarias.
En Sevilla, por ejemplo, no creen que haya oposición a la candidatura de Antonio Muñoz, que ya fue alcalde hasta 2023 y que es actualmente portavoz municipal socialista. Aunque si las hay, en la capital andaluza o donde sea, "pues no pasa nada", dicen en la dirección socialista andaluza, que se ha marcado como objetivo de mínimos conservar el poder municipal que lograron en los comicios de 2023 e, incluso, recuperar algo de terreno.
Para ello, tienen confianza en que la situación electoral es "distinta" en una convocatoria municipal, en la que lo que cuenta es "la gestión" y la ideología tiene menor peso. Con esa convicción, en el PSOE andaluz espera no solo evitar otro desastre electoral, sino que con las municipales comience la recuperación del partido en una comunidad donde fue hegemónico durante casi cuatro décadas. "Las municipales son la base del proyecto", dicen en la ejecutiva de Montero.
Tanto que en la cúpula del socialismo andaluz señalan, sin ambages, que las elecciones locales constituyen una "oportunidad fundamental" y admiten que lo que suceda en marzo del año que viene tendrá "un grado de influencia muy importante" en el futuro del proyecto liderado por Montero. Aunque eso va a depender también de cuándo se convoquen las generales.
Sobre todo porque, como dice otro miembro de la ejecutiva del PSOE-A, será cuando termine el ciclo electoral cuando se ponga encima de la mesa la necesidad de abordar cambios en los liderazgos... o no.