Marco Pérez sufre una herida en el muslo derecho con dos trayectorias en la última corrida de la Feria Santander | Crónica

calendar_today 26.07.2026 - person  - timer ~3 Minutos

El joven torero Marco Pérez (Salamanca, 2007) ha sufrido una herida con dos trayectorias en el muslo derecho al entrar a matar a su primer toro en la corrida que cerraba ayer la Feria de Santander. El parte médico indica que fue atendido de una cornada “en el muslo derecho de dos trayectorias, una hacia la cadera y otra hasta el tercio medio del muslo, afectando al músculo aductor y llegando hasta la zona del recto anterior del muslo/cuádriceps”, de pronóstico reservado”. Fue trasladado al hospital Mompía.

Con el cartel de ‘no hay billetes’ en las taquillas, Morante de la Puebla emocionó a los tendidos en el que lidió en sustitución del torero corneado, pero falló con la espada, y Aarón Palacio cortó una oreja tras una actuación sobresaliente.

Marco Pérez recibió a su primer toro de rodillas en la puerta de toriles. Tras una segunda larga cambiada en el tercio, el salmantino inició la faena de muleta también de hinojos, por estatuarios, en una declaración de intenciones que impactó en el público. Con una entrega absoluta, el torero salmantino construyó los pasajes de mayor emoción sobre la mano derecha, con la que consiguió ligar las tandas de mayor profundidad. Entró a matar con rectitud y quedó prendido por el pitón y corneado en el muslo derecho. El público pidió las dos orejas, pero el presidente solo concedió una.

El toro jabonero de Juan Pedro Domecq que abrió el festejo, de pobres pitones, tuvo poca entrega, y Morante de la Puebla apenas pudo destacar en las verónicas iniciales. Tras un quite por chicuelinas, el animal acudió con aspereza a la muleta, lo que impidió el lucimiento.

Morante no se demoró con el cuarto de la tarde que apenas ofreció opciones. Muy vacío por dentro, se fue apagando desde los primeros compases, y convirtió la labor de Morante de la Puebla en un intento estéril. Apenas pudo dejar algunos detalles de su personal concepto, y abrevió con una estocada eficaz.

Morante recibió al sexto con tres faroles a pies juntos y un posterior galleo por chicuelinas. La plaza era un clamor cuando el sevillano comenzó la faena de muleta sentado en el estribo ante un oponente con clase con el que el torero se mostró inspirado. El fallo en la suerte suprema emborronó lo que habría sido un triunfo incontestable.

Aarón Palacio recibió por faroles a su primero, sin calidad ni entrega, y la labor del torero no llegó a cuajar por la escasa colaboración del toro. En el segundo de su lote, Palacio meció el capote a la verónica, y se lució en un galleo por chicuelinas garbosas y un ceñido quite por gaoneras.

La torería y la inteligencia del nuevo matador aragonés construyeron una faena de gran interés en la que destacaron los muletazos con la mano derecha. Tras un epílogo por ajustados estatuarios y una estocada desprendida, la presidencia solo concedió una de las dos orejas solicitadas por el tendido, lo que provocó una bronca del respetable, y Palacio fue obligado a dar dos vueltas al ruedo.

Domecq/Morante, Pérez, Palacio

Seis toros de Juan Pedro Domecq, de desigual presentación y juego.

Morante de la Puebla: media tendida (saludos); estocada desprendida y dos descabellos (silencio); tres pinchazos _aviso_ y estocada desprendida (ovación).

Marco Pérez: estocada (oreja con petición de la segunda en el único que mató).

Aarón Palacio: estocada muy tendida _aviso_ tres pinchazos y estocada desprendida (silencio); estocada desprendida (oreja con petición de la segunda y dos vueltas al ruedo).

Plaza de Cuatro Caminos de Santander. 25 de julio. Octava y última corrida de la Feria de Santiago. Lleno de “no hay billetes”.