Mallorca tiembla con Lise Davidsen

calendar_today 03.08.2026 - person  - timer ~5 Minutos

Un debut de gran diva: el de Lise Davidsen cantando el papel de Tosca por primera vez en España. Con los mejores partenaires posibles: Freddie De Tommaso y Ludovic Tézier en los papeles de Cavaradossi y Scarpia. Y todo ello en una noche estival en Cap Rocat, donde la ópera en concierto mejora a pasos agigantados de edición en edición ante un público de casi 700 personas totalmente extasiado. ¡Qué podía salir mal!

“Yo he estado en el Liceu, por ejemplo, y puedo decir que aquí me lo he pasado muy bien, ha sido una experiencia intensísima”, le decía un joven a la directora del Festival Cap Rocat, Maria Obrador, nada más acabar la función.

“Hoy es mi ‘Tosca’ número sesenta y con Lise ya la he cantado 16 veces”, decía todavía sudoroso De Tommaso

Porque aquello, más que un concierto, había sido un semistage de tres astros de la ópera que conocen bien este título de Giacomo Puccini y que incluso lo han cantado juntos. “Hoy es mi Tosca número sesenta y con Lise ya la he cantado 16 veces”, decía todavía sudoroso De Tommaso, que momentos antes se las había ingeniado para dejarse caer, muerto a tiros y de las manera más creíble en ese medio metro de escenario que quedaba para actuar, entre el podio y el límite escénico.

Tosca la había debutado la deseada soprano noruega hacía un par de años en Berlín junto al tenor británico, y desde entonces han sido la pareja de ensueño en el Met de Nueva York. Traerlos a Mallorca suponía situar de nuevo a Cap Rocat en la escena lírica no ya nacional –el año pasado se logró con el debut en España de Anna Netrebko como Abigaille ( Nabucco) – sino internacional, pues el nivel por parte de todo el reparto –excelentes los barítonos mallorquines Sebastià Sierra (Angelotti) y Tomeu Bibiloni (Sagrestano)– mantuvo esta vez en vilo al respetable durante toda la ópera.

El maestro Pablo Mielgo asió bien las bridas de la Orquestra Simfònica de les Illes Balears y del Cor Festival Cap Rocat, que dirige Joan Company, conjuntos ambos que parecen listos para un último refinamiento, esencial a la hora de abordar semejante Puccini.

Freddie De Tommaso y Ludovic Tézier durante un momento de la ópera en concierto

Freddie De Tommaso y Ludovic Tézier durante un momento de la ópera en concierto

Por lo demás, el juego de atrezo –el pincel de Cavaradossi, la mesa alta como despacho de Scarpia...– se usó hábilmente para recrear la acción en la imaginación del público, que, a pesar de estar metido en la trama, no pudo contener el aplauso y rompió el clímax tras el delicado Vissi d’arte, en el que Davidsen moduló su explosión vocal wagneriana, y tras una bella E lucevan l’stelle del tenor. Dos clásicos que en esta ocasión habrían merecido un mutis en bien del enredo, con un Tézier haciendo gala de su gran dominio del gesto malvado manipulador del policía que sólo busca beneficiarse a Tosca y eliminar a su amante.

Infinidad de cosas pueden salir mal al programar una ópera, aun en versión concierto. Especialmente cuando se es neófito en la organización de ese campo. Pero lo que hace seis años comenzó siendo una cita de grandes voces salidas de la agenda del director artístico del festival, Illias Tzempetonidis, en un lugar poco preparado para la calidad acústica –aún se recuerda a Elina Garanca cantando contra el viento y con deficiente microfonación–, se ha convertido en un evento de excelencia que para sí quisieran algunos teatros de ópera.

La energía que se creó esta vez dentro y fuera del escenario fue única. Para empezar, el público que acude horas antes para disfrutar de las terrazas de este lugar que en otros tiempos fue fortaleza defensiva y el arquitecto Antonio Obrador ha convertido en un hotel de lujo para arqueólogos de la armonía, el misterio y la elegancia, deambulaban con desenvoltura ocupando esos espacios y dejándose abrazar por una cierta evocación mística mediterránea. A diferencia de años anteriores, se habían hecho suyo el espacio. Ya fueran mallorquines, alemanes... o alemanes y mallorquines más algún que otro catalán. 

Las entradas vuelan con meses de antelación, nada más darse a conocer el cartel, lo que invitaría a subir los precios –la venta no cubre ni una tercera parte de los costes– pero eso significaría que algunos mallorquines no podrían venir, y “eso se hace para la isla”, en palabras de Obrador, presidente de Fundación Madina Mayurqa, que nació para preservar el patrimonio de la isla. Sin ir más lejos, la entidad ha contribuido con 24.000 eros a la restauración de los frescos del Palau Can Pivot, en Palma.

En el escenario de Cap Rocat invirtieron en la concha acústica y ahora han incorporado dos pantallas para que los cantantes vean al maestro. “Poco a poco avanzamos en la dirección correcta”, decía Tzempetonidis, el hasta ahora director de casting del Teatro San Carlo de Nápoles e inminente asesor artístico en el Maggio Musicale Fiorentino.

Maricel Chavarría Espuny

Es redactora de La Vanguardia desde 1989, responsable en los últimos  años de las áreas de ópera, danza y música clásica para la sección de Cultura. Anteriormente se especializó en temas de igualdad entre sexos y solidaridad. Ha publicado series sobre la prostitución y la evolución de las costumbres sexuales. Nacida en 1967 en Tortosa, en la comarca del Baix Ebre, es licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y en fotoperiodismo por el International Center of Photography de Nueva York