La legendaria tienda de discos Madrid Rock fue creada en 1981 y contó con su primera ubicación en la calle San Martín de Madrid. Fue creada por un pequeño empresario que comenzó vendiendo discos en el Rastro de Madrid. Como comenta Miguel Ángel, hijo del fundador: "Entre otras cosas, fue una tienda pionera en cuanto a producto, en cuanto a calidad, en cuanto a variedad y, también, en cuanto a precio".
Miguel Ángel nos habla sobre los orígenes de Madrid Rock: "Una de las tiendas de discos más importantes que había en ese momento era Discoplay. Tenía unos sótanos en la Gran Vía, además de un catálogo de discos por correo. Madrid Rock, en cambio, era una tienda más bien pequeña ubicada en San Martín 3, esquina con Arenal, cerca de la Puerta del Sol. Se vendían discos de vinilo, cintas de cassette y singles (el CD no existía). La tienda tuvo un enorme éxito".
"Tenía un producto bien escogido, ordenado de la A a la Z (el 80% era rock) y era surtida al pistón, lo cual significa que los discos vendidos eran repuestos al momento, por lo que nunca faltaba producto. El secreto de Madrid Rock es que estaba bien surtido, a buen precio y tenía de todo".

Madrid Rock, en 2005, el año de su cierre.Ricardo Cases
Las primeras dos semanas la tienda arrancó con alguna dificultad, pero al mes estaba a reventar. "Los fines de semana teníamos que cerrar la tienda para aquellos que estaban dentro e ir dejando salir a unos para que entrasen otros", recuerda Miguel Ángel.
En 1985 se montó otra tienda en la calle Mayor 25, muy cerca de la Plaza Mayor. Además, de Madrid, la cadena abrió en Sevilla, con un nombre adecuado al lugar: Sevilla Rock. Según Miguel Ángel: "Sevilla Rock fue la hostia, también, a nivel de ventas, interés del público, etc. En Sevilla se vendieron una barbaridad de discos, ahí iba todo el mundo: músicos, melómanos, dueños de discotecas, etc. A Sevilla nos llevamos gente de Madrid para trabajar: José Luis Llorente a la tienda y José García al almacén. Ambos han montado sus familias ahí y se han quedado en Sevilla".
"También hubo tiendas Madrid Rock en Vallecas, en Móstoles y en Getafe. Llegamos a tener ocho o nueve tiendas. Fue después de Sevilla cuando montamos el monstruo, que fue la tienda de Madrid Rock en Gran Vía". Este último punto de venta abrió en 1991. Para su estreno, los dueños montaron una campaña de televisión, algo que no hacía nadie por aquel entonces. Para esta, se utilizó la canción Jump, de Van Halen. "Esa tienda tenía una cantidad de recursos acojonante", comenta Miguel Ángel, "una cantidad de personal acojonante, horario de 10 a 10, de lunes a domingo, este incluido. 12 horas ininterrumpidas, todo el puto año. Ahí trabajan de 50 a 55".
Por otro lado, como era de esperar, las anécdotas acontecidas en el lugar fueron innumerables. A Madrid Rock han ido a firmar discos grupos como los Ramones, Metallica o Iggy Pop. Miguel Ángel afirma que tiene pocas quejas de artistas, "excepto por algún gilipollas... Recuerdo a uno de Mago de Oz que llegó tarde y encima andaba protestando... O el Fortu, de Obús, que también llegó tarde y andaba protestando...".
Otros famosos, en cambio, fueron más cercanos y amistosos: "Fito", recuerda Miguel Ángel, "estuvo firmando hasta las dos y media de la mañana. Cuando le dijimos que se acababa el tiempo, respondió: 'No me voy hasta que firme el último disco de la gente que tenemos esperando'. Fito fue fantástico, Alaska también, fantástica... Leonor Watling también se portó muy bien, más normal que el copón, me encantó esa tía. También Dover, Elvis Costello, etc. Este último estuvo dos horas comprando música clásica".

Fachada de Madrid Rock, en una imagen de 1994.Begoña Rivas
Si hablamos de Madrid Rock es ineludible hacer referencia a los célebres Heavies de la Gran Vía. Miguel Ángel: "Los heavies se acoplaron en la puerta en los años noventa, en un poyete que había, y muy bien. No daban guerra, eran tíos cojonudos. Entraban en la tienda de vez en cuando, traían cosas para que se las firmasen los artistas que venían, etc. Se les daba cuartelillo".
Continúa: "Con ellos nos hemos llevado muy bien siempre. La cosa se complicó cuando fuimos a cerrar... Les sentó mal, como a todo el mundo. Creían que nos daba igual la marca Madrid Rock con tal de vender local, con tal de hacer negocio y eso no era así. La tienda cerró en 2005 por el tema de las subidas de internet, y, de hecho, en 2006 ya no quedaba ni una tienda de discos, ¡ni una! Eso, creo yo, nos dio la razón. No a los sindicalistas y a todos los que pretendían que siguiéramos abiertos".
"Yo entiendo que los heavies no querían que cerrásemos, pero no quedaba otra. Y, otra cosa aparte, es que el dueño de un negocio lo vende cuando le sale de los huevos... Nadie va a vender un negocio tan lucrativo porque sí. Madrid Rock, con el almacén y la distribuidora, contaba con 300 y pico empleados. Era un negocio de un calibre importante. Cerrar no fue del gusto de nadie. Se montó un pollo muy grande con el tema del cierre. Fue una merienda de negros, una experiencia horrible. Lo más increíble es que 2004 fue el año en que más discos vendimos en nuestra historia y, al siguiente, tuvimos que cerrar por las descargas gratuitas de internet. Ver para creer".
Es autor de Macarras interseculares, editado por Melusina, [puedes comprar el libro aquí], Macarrismo, editado por Akal, [puedes comprar el libro aquí] y Macarras ibéricos, editado por Akal, [puedes comprar el libro aquí]. Macarras ibéricos, editado por Akal, Macarras interseculares (cómic) [puedes comprar el libro aquí]