Los superricos agravan la crisis climática: el 0,1% contamina más que los 3.500 millones de personas más pobres del mundo

calendar_today 27.10.2026 - person  - timer ~5 Minutos

La concentración de la riqueza no solo otorga a una minoría mayor capacidad para influir en decisiones económicas y políticas, sino que también profundiza la crisis climática: mientras los sectores con menos recursos pierden viviendas, cosechas y fuentes de ingreso por inundaciones, incendios y olas de calor más intensas y prolongadas, las grandes fortunas disponen de mayores medios para limitar su exposición a esos impactos. Así lo recoge Oxfam Intermón en un informe publicado este martes, que estima que el 0,1% más rico de la población mundial —unos ocho millones de personas—, genera más emisiones de carbono que los 3.500 millones de habitantes más pobres del planeta.

El análisis de la ONG, difundido a tan solo unos días de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31), que se celebrará en Turquía entre el 9 y el 20 de noviembre, muestra cómo los superricos “están agravando la crisis climática con sus desmesuradas emisiones”. “Mientras ellos pueden protegerse de sus impactos a la vez que se benefician de las consecuencias de sus emisiones y hacen negocio de la recuperación, quienes menos han contribuido a provocar la crisis climática están perdiendo sus hogares, sus cosechas y sus vidas”, advierte Sofía del Valle, responsable del programa de Justicia Climática de Oxfam Intermón. “En la crisis climática no estamos todas en el mismo barco”, añade.

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El análisis combina datos sobre desigualdad de emisiones con modelos de atribución climática para medir la incidencia de distintos grupos de renta en el aumento de la temperatura global. Según sus cálculos, una persona que pertenece al 0,1% más rico ha contribuido casi 400 veces más a las actuales olas de calor extremas que una persona de la mitad más pobre de la humanidad. En conjunto, las emisiones de ese pequeño grupo superan en más de tres veces a las de toda la población de África subsahariana, donde viven cerca de 1.300 millones de personas.

Cielo cubierto de humo en Madrid a consecuencia de un incendio. (Carlos Luján / Europa Press)
Cielo cubierto de humo en Madrid a consecuencia de un incendio. (Carlos Luján / Europa Press)

El estudio estima que el 1% más rico es responsable del 20% del calentamiento global acumulado desde 1990. Por habitante, su contribución resulta 100 veces superior a la de una persona situada en la mitad más pobre de la población mundial.

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Oxfam Intermón calcula además que las emisiones generadas en un solo año por ese 1% provocarán 1,9 millones de muertes adicionales vinculadas al calor. El 78% de esos fallecimientos se produciría en países de renta baja y media-baja, pese a que esas naciones representan solo el 8% de las emisiones globales. La organización estima que esas mismas emisiones causarán daños económicos cercanos a 53 billones de dólares para 2050.

La organización también pone el foco en la aviación privada como uno de los símbolos de la desigualdad en las emisiones. A partir de datos de seguimiento de vuelos, el informe concluye que el conjunto de los aviones privados libera en dos segundos más carbono que una persona de la mitad más pobre de la humanidad durante un año entero.

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El contraste no se limita al volumen de emisiones. Las personas con mayor patrimonio pueden contratar seguros, trasladarse a zonas menos expuestas y acceder a viviendas con mejores condiciones para soportar temperaturas extremas. Para los hogares de bajos ingresos, un desastre climático puede implicar la pérdida de la vivienda, el trabajo, los ahorros o la producción agrícola.

Interior de un jet privado con mobiliario de lujo en tonos beige, mesas de mármol, arreglos florales y la cabina de mando con un piloto.
El lujoso interior de un jet privado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esas pérdidas, añade el informe, reducen la capacidad de recuperación frente al siguiente evento extremo. La organización calcula que, de aquí a 2050, hasta 1.000 millones de personas podrían verse obligadas a desplazarse por los efectos del cambio climático, sobre todo en países del sur global.

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El trabajo también advierte sobre el crecimiento de los negocios vinculados a la respuesta posterior a desastres naturales. El mercado mundial de recuperación y reconstrucción pasaría de 70.000 millones de dólares a 92.000 millones anuales en 2029, según las previsiones recogidas por Oxfam Intermón.

El nuevo índice “Destruir y Reconstruir” de Oxfam Intermón ha identificado a 217 compañías con presencia simultánea en sectores que impulsan la crisis climática y en actividades de preparación, respuesta o reconstrucción tras las catástrofes. BlackRock y Vanguard tienen inversiones en el 92% de las empresas incluidas en ese índice y sus inversiones conjuntas superan el billón de dólares.

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La ONG también alerta de que, tras los desastres, pueden acelerarse medidas como la privatización de servicios públicos, la desregulación, las ventajas fiscales y el acaparamiento de tierras. En los países con mayores niveles de desigualdad, las muertes provocadas por inundaciones son siete veces más frecuentes, según la organización.

“Los superricos están contaminando el planeta y el resto sufrimos las consecuencias”, sostiene Del Valle. “Se benefician de la contaminación y se benefician del desastre”.

Parte trasera de un automóvil de color rojo que emite humo blanco a través del tubo de escape.
El tubo de escape de un coche expulsa gases de combustión generados por el motor como el dióxido de carbono (CO₂). (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ante la proximidad de la COP31, Oxfam Intermón pide a los gobiernos medidas para que quienes generan más emisiones asuman una mayor parte del costo de la transición climática. Entre sus propuestas figuran un impuesto permanente a las empresas de combustibles fósiles, gravámenes sobre grandes patrimonios y rentas, y tasas a bienes de lujo de alta emisión, como los aviones privados.

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La organización también reclama un aumento de la financiación climática para los países del sur global, con prioridad para fondos públicos no reembolsables frente a créditos que incrementen la deuda. La financiación destinada a adaptación, añade, debería triplicarse antes de 2035.

El informe plantea además reforzar infraestructuras y servicios públicos capaces de responder a los efectos climáticos y limitar la especulación empresarial en las emergencias y la reconstrucción.