A las bolsas no les gustan las guerras, ni las subidas de tipos. Les encantan los beneficios empresariales expansivos y suelen preferir algo de inflación, aunque no mucha. Pero tampoco les gusta la ausencia absoluta de inflación.
Siempre es mejor un poco de inflación en combinación con suficiente crecimiento real (PIB), que ninguna inflación a cambio de algo más de crecimiento real. Teóricamente no debería ser así, pero en la práctica funciona así. Se trata del bien conocido concepto de "ilusión monetaria", que teóricamente es perniciosa, pero en la práctica tiende a imprimir dinamismo. Más por razones psicológicas que objetivamente racionales, eso hay que admitirlo.
¿Aplica lo anterior a las bolsas ahora, este verano? Sí y mucho. Para empezar, porque tenemos dos guerras activas, que serán de desgaste de largo plazo: Ucrania e Irán. Esas guerras aumentan la inflación ahora y probablemente harán que sea estructuralmente algo más elevada. Es decir, durante años. Probablemente unos 100 puntos básicos o 1% superior a la que tendríamos en situación de paz. Eso hace que los bancos centrales se sientan inseguros y se vuelvan más inclinados a subir tipos. El BCE ya lo hizo el 11 de junio. Y los que iban a seguir bajando tipos (la Reserva Federal americana, por ejemplo), retrasarán o cancelarán cualquier movimiento. Esto ya sucede. Y tipos superiores no ayudan a las bolsas, pero no significa que las bloqueen. Depende de otros factores tan o más potentes. El más importante, los beneficios empresariales. Son la clave de bóveda para las valoraciones y, por extensión, para la evolución de las bolsas. En realidad, explican lo que está sucediendo ahora, y continuará sucediendo este verano: volatilidad, bolsas en zig zag, pero bien soportadas por buenos o excelentes resultados empresariales. Por eso, el riesgo de una caída relevante sin recuperación rápida posterior es reducido. En el medio y largo plazo, las bolsas evolucionan coherentemente con los beneficios.
Las cifras trimestrales baten holgadamente expectativas y eso lleva a revisar al alza las estimaciones para siguientes trimestres y 2026/27. En el primer trimestre los beneficios de las compañías americanas se expandieron un 29,5% frente al 14,4% esperado (+12,8% frente al +4,2% en el caso de las europeas). Estos días se publican los beneficios del segundo trimestre y, con algo más del 40% de las compañías americanas cotizadas que ya han publicado, se expanden algo más del 60%, muy por encima de lo esperado para el trimestre (+24,4%). Suena bastante bien y es lo que más le gusta al mercado: la expansión de los beneficios.
Por eso, el contexto continúa siendo promercado y favorable a la aceptación de riesgos. Por eso y, también, porque cualquier subida de tipos de interés será más bien un ajuste fino preventivo que un endurecimiento serio, porque la inflación será persistentemente algo superior, pero en combinación con ritmos de crecimiento reales (PIB) suficientes, aunque no generosos (en el rango, digamos, +1%/+2,5%). Y porque la situación generalizada del empleo es francamente buena (otra cosa son los salarios reales, que dependen de la productividad y las horas trabajadas... Y, por eso, en España tenemos un problema).
En resumen, el coste de oportunidad de quedarse fuera es superior a la pérdida potencial ante un improbable y repentino deterioro del contexto. Las valoraciones de las bolsas mejoran gracias a la expansión de los beneficios, así que hipotéticos retrocesos durante este verano serían oportunidades. Además, las últimamente frecuentes tomas de beneficios se producen más acusadamente sobre los sectores que más habían subido (tecnología y, particularmente, semiconductores)... para rebotar enseguida, en lo que parece una sana "limpieza" de excesos. Nada más. Porque el incremento esperado de los beneficios 2026 de los semiconductores supera el 80%, cifra que vuelve sólidas como el cemento sus valoraciones. Creo que fue Mark Twain quien dijo que preocuparse por algo que improbablemente sucederá es como pagar una deuda que no se tiene.
Ramón Forcada Gallo | Director de Análsis y Mercados de Bankinter.