80 años después sale a la luz la flota nazi hundida en Serbia

calendar_today 09.08.2026 - person  - timer ~3 Minutos

Publicado 09/08/2026 - 13:54 CEST•última actualización 17:34

La sequía que atraviesa buena parte de Europa ha hecho descender el caudal del Danubio hasta niveles que rara vez se registran, yen el tramo que separa a Serbia de Rumanía el descenso ha dejado a la vista un casco partido sobre un banco de arena que normalmente permanece bajo el agua. Otros buques asoman a medias, y varios de ellos, según se cree, aún conservan armamento en su interior.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Estos restos pertenecen a la flota que Adolf Hitler mantenía en el Mar Negro y que el ejército alemán hundió de forma deliberada hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, con el objetivo de frenar el avance soviético.

Los historiadores calculan que hasta 200 buques de guerra alemanes fueron hundidos de esta manera en septiembre de 1944, ocho meses antes de que la Alemania nazi se rindiera, en mayo de 1945.

No es la primera vez que el descenso del río deja al descubierto estos restos. Ya ocurrió en sequías anteriores, y en cada ocasión los buques volvieron a quedar sumergidos cuando el nivel del agua se recuperó.

El Gobierno serbio ha intentado en el pasado retirar estos pecios, pero la mayoría sigue en su sitio, en buena parte porque conservan explosivos que dificultan cualquier intervención.

Otros vestigios que ha destapado la sequía en el Danubio

El fenómeno no se limita a la frontera serbio-rumana. A lo largo de los más de 2.800 kilómetros que recorre el Danubio, la bajada del caudal ha ido sacando a la superficie hallazgos de muy distinta naturaleza.

En Bulgaria, cerca de la localidad de Ryahovo, el retroceso del agua dejó al descubierto los restos de lo que los expertos creen que es un mamut lanudo, hallado en la orilla del río debido a los niveles de agua en mínimos históricos causados por las recientes olas de calor.

En Hungría, el fenómeno ha afectado a varios tramos del río. Cerca de Budapest apareció una motocicleta de la Wehrmacht, casi intacta, que había permanecido décadas oculta en el barro junto a más munición.

En el mismo lecho del río se localizaron además minas anticarro alemanas tipo Teller, restos de granadas de mano y proyectiles de artillería, y según el Instituto de Historia Militar húngaro, ese tramo del Danubio pudo haberse usado como vertedero de restos de guerra tras el sitio y la batalla de Budapest, entre 1944 y 1945.

Más al sur, cerca de Mohács, quedó al descubierto el pecio de un buque de guerra de la Segunda Guerra Mundial, mientras que en Baja algunos brazos del río, como el Sugovica, se secaron hasta el punto de poder cruzarse a pie.

La sequía ha tenido también consecuencias que van más allá de lo histórico. En Hungría, el bajo caudal puso en apuros el sistema de refrigeración de la central nuclear de Paks, hasta el punto de que a comienzos de agosto el nivel del agua rozó el mínimo exigido para su funcionamiento. Días después, el nuevo primer ministro húngaro informó de que el nivel ya superaba en varios centímetros ese umbral.

En Rumanía, la falta de caudal ha obligado a suspender transbordadores, ha dejado barcazas varadas y ha complicado el riego de los cultivos en un país que atraviesa además una sequía severa en el campo. En Serbia, la bajada del río ha dejado a la vista bancos de arena que se han convertido en playas improvisadas, al tiempo que ha reducido la capacidad de producción hidroeléctrica del país.