El fuego que arrasa la Comunidad de Madrid y Ávila da una tregua, aunque frágil. Este domingo la cifra de hectáreas calcinadas rondaba ya las 77.000, con un perímetro que supera los 200 kilómetros, y el número total de evacuados ha escalado hasta los 90.000, aunque ya se han autorizado los primeros realojos puntuales en algunas localidades.
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El Consejo de Ministros declarará el próximo martes como "gravemente afectadas" las zonas arrasadas por las llamas, un paso que abre la puerta a ayudas para los damnificados.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha ratificado que el Consejo de Ministros aprobará este martes la declaración de zona gravemente afectada por una emergencia de protección civil para los territorios castigados por los incendios registrados en Ávila, Madrid y Toledo.
Tras adelantar esta medida el domingo, Sánchez ha confirmado que las subdelegaciones del Gobierno trabajarán de forma coordinada con las administraciones públicas para evaluar el alcance de los daños ocasionados por los fuegos y agilizar la respuesta institucional ante la magnitud de la emergencia.
Así lo ha hecho saber en una declaración institucional durante su visita al Puesto de Mando Avanzado del fuego en La Vall d’Uixó, municipio de la Comunidad Valenciana situado en el sureste de la provincia de Castellón.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, presidió este domingo en Navalcarnero la reunión del Comité Estatal de Coordinación y Dirección del Plan Estatal de Emergencias.
Desde allí resumió el momento con una frase que refleja bien el estado de ánimo del operativo: "Vamos evolucionando en positivo comparado con el día de ayer, pero todo muy despacio". Marlaska atribuyó la mejora al esfuerzo de los equipos sobre el terreno, ya que, insistió, "la meteorología no está ayudando nada". No dudó en calificar el fuego como el megaincendio "más importante y agresivo de la historia de España".
La mejora en el balance general no ha frenado los desalojos. Interior envió este domingo por la tarde un Es-Alert a la Urbanización El Encinar del Alberche, con instrucciones de dirigirse hacia Villa del Prado, municipio que sigue confinado.
Según las últimas cifras del Ministerio, hay 59.896 personas evacuadas, 29.609 en la Comunidad de Madrid, 25.087 en la provincia de Ávila y 5.200 en Toledo, y 29.867 confinadas, repartidas entre Madrid (21.132) y Ávila (8.735).
En Burgohondo (Ávila), el viento reactivó con fuerza el incendio durante las horas centrales de la tarde. Los efectivos concentran ahora su esfuerzo en dos focos principales, Casillas y Mijares, en la parte alta de la sierra.
José Miguel Gutiérrez, asistente al director técnico de extinción, y Pablo Montejo, director de extinción del operativo Infocal de la Junta de Castilla y León, describieron una evolución "relativamente favorable" en el sur de Ávila pese a que los medios trabajaron "con mucha dificultad", lograron estabilizar buena parte del perímetro que el día anterior seguía desestabilizado.
Por la noche, el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, atendió a los medios tras una reunión del Cecopi. Anunció la reapertura del camping del Escorial, de donde habían sido evacuadas 4.500 personas, y autorizó el regreso de los ancianos a una residencia de San Martín de Valdeiglesias.
También se restablecerá a primera hora del lunes el servicio de autobuses interurbano entre Villamanta y Madrid, y se habilitará una franja horaria para que los ganaderos puedan alimentar a sus animales con seguridad.
Sobre el propio incendio, Martín explicó que el flanco este registró "algunas reactivaciones" ya sofocadas, mientras que en el flanco oeste "se sigue dando la batalla" para proteger San Martín de Valdeiglesias y contener un nuevo fuego procedente de Almorox (Toledo) que avanza hacia Villa del Prado.
El foco que más preocupa, según el delegado, es el que arde al norte del pantano de San Juan, donde se lucha por evitar que llegue hasta Valdemaqueda.
El segundo jefe de la Unidad Militar de Emergencias, Fernando Martín Pascual, aseguró que actúan "con gran eficacia para parar y estabilizar" los incendios de Ávila, Madrid y Toledo, aunque reconoció que el fuego tiene "una complejidad tremenda".
"En múltiples ocasiones supera nuestra capacidad de extinción, aunque encontramos las formas para pararlos con las apropiadas líneas de defensa", explicó desde el puesto de mando avanzado de Navalcarnero. El general de división detalló que el operativo se organiza en dos turnos de 12 horas, uno diurno y otro nocturno, para mantener la presión sobre el fuego sin interrupción.
"La noche es nuestra gran ventana de oportunidad porque trabajamos por tierra con todas nuestras capacidades", señaló, con el objetivo de retomar el trabajo aéreo cada mañana hasta que el incendio quede "estabilizado y liquidado". Reconoció además la dificultad de anticipar su comportamiento: "Es difícil predecir cómo se va a comportar en ciertos momentos".
En una entrevista en la televisión nacional de España, el teniente coronel Alfonso Arribas, al frente de la gestión operativa, describió un incendio "muy extenso" y de frente "muy discontinuo", con zonas ya perimetradas y frías junto a otras todavía activas y con reproducciones. Sobre el foco de Almorox, precisó que el fuego no ha cruzado el límite entre Madrid y Castilla-La Mancha, por lo que la zona se considera "estable", aunque insistió en la necesidad de seguir consolidándola antes de que arrecie el viento.
Durante la noche, 50 medios terrestres trabajaron en labores de consolidación pese a las incidencias provocadas por el viento, y se abrieron nuevas líneas de control con maquinaria pesada en el entorno de la M-501.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, calificó de "muy positiva la evolución nocturna de los incendios, aunque advirtió de que "quedan horas complejas" y pidió a los vecinos extremar la precaución e informarse solo a través de canales oficiales. Lo hizo en una declaración institucional en el Puesto de Mando Avanzado de Navaluenga (Ávila), junto al presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y el ministro Grande-Marlaska.
Sánchez confirmó que el Consejo de Ministros aprobará el martes un real decreto para declarar "gravemente afectadas por emergencias de protección civil" las zonas dañadas por el fuego. Mañueco, por su parte, anunció que la Junta solicitará la declaración de zona catastrófica y se personará como acusación en el procedimiento judicial abierto por el origen del incendio en Ávila, que según los indicios habría comenzado por una imprudencia.
El presidente aprovechó también para poner el dato en perspectiva: en menos de 24 horas, la superficie calcinada por los 32 grandes incendios de 2026 pasó de 130.000 a 150.000 hectáreas, seis veces más que en 2025, un año que ya había sido especialmente grave. Sánchez reclamó de nuevo un "gran pacto de Estado frente a la emergencia climática" que implique a actores políticos, institucionales, civiles y sociales, y pidió incorporar "el conocimiento de la ciencia" a las políticas públicas.
Los Reyes visitaron por la tarde el polideportivo La Chopera, en Villamanta, donde se aloja a vecinos evacuados de otras tres localidades del suroeste madrileño. Les acompañaron la ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen; el general jefe de la UME, Francisco Javier Ramos; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de Villamanta, Mariano Núñez. Antes, el monarca se había reunido con la cúpula de la UME en su Cuartel General, donde destacaron la coordinación "ejemplar" del operativo.
El voraz incendio forestal en el suroeste de Francia obligó a evacuar durante la noche del domingo a 55.000 personas, elevando a unos 220.000 los vecinos que han tenido que abandonar sus hogares solo en esa región, mientras las llamas se acercaban cada vez más a la ciudad vinícola de Burdeos.
Los vientos cambiantes y racheados, así como la sequedad extrema, complicaron los enormes esfuerzos por limitar la propagación del fuego, fuera de control desde mediados de semana en la región francesa de Gironda, donde se encuentra Burdeos. Las autoridades emitieron varias órdenes de evacuación durante la noche en al menos cinco localidades situadas al suroeste de la histórica ciudad.
"La situación sigue siendo muy desfavorable", declaró el ministro del Interior francés, Laurent Nunez, tras lo que describió como "otra noche difícil" para los bomberos, que luchan sin descanso contra un fuego que ha arrasado una superficie cuatro veces mayor que la de la capital, París.
"El incendio volvió a volverse extremadamente virulento e imprevisible, generando sus propios vientos y avanzando de forma errática hacia el área metropolitana de Burdeos", señaló Nunez en X. "Se calmó hacia el final de la noche", añadió el ministro.
Unas 42.000 hectáreas habían ardido en Gironda, según la prefectura regional, en su mayoría bosques y matorrales convertidos en yesca por sucesivas olas de calor. Es una superficie siete veces mayor que la de la isla de Manhattan, en Nueva York, y cuatro veces la de París.
Los Bomberos se desplazaban a toda prisa en camiones para sofocar los rebrotes, mientras aviones que arrojaban agua y retardantes se turnaban en un cielo cargado de humo. Agricultores llevaron agua en cisternas a los equipos de extinción para que pudieran combatir las llamas sin interrupción.
"Esto permite a los bomberos centrarse en el fuego", explicó Theo Hernández, un viticultor de la zona. "Es muy fuerte, muy virulento, se está extendiendo por todas partes."
El número de bomberos movilizados se elevó a 2.500, apoyados desde el aire por 18 aviones y helicópteros, algunos llegados de otros países europeos. También se ha recurrido a militares para ayudar a los equipos en tierra, con el despliegue de un avión de transporte A400M que lanza nubes de retardante de color ocre. La prefectura de Gironda informó de que 84 bomberos han sido atendidos por heridas sufridas durante las labores de extinción, que han arrasado cientos de viviendas.