Indudablemente no todos reaccionan igual a las diversas situaciones de la vida. Mientras que unos van muy seguros y confiandos en que todo será exitoso, otro grupo afronta una mezcla de curiosidad, ilusión y pánico. Y es que estar frente a desafíos o experiencias innovadoras puede generar alegría, pero también temor y es totalmente normal. Frente a esto, la psicología analizó por qué algunas personas sienten miedo ante un nuevo reto y los expertos destacan que en ellos se activa un sistema de alarma y un dilema entre huir o avanzar. Aquí te explico lo que en verdad sucede en tu cuerpo y el papel fundamental del cerebro en esto.
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La psicología y la neurociencia explican que sentir miedo ante un reto nuevo es una respuesta adaptativa y evolutiva de supervivencia. El cerebro no distingue del todo entre un peligro físico real y la incertidumbre de un cambio; por ello, interpreta lo desconocido como una posible amenaza.
Aquí se da la activación de la amígdala, ¿qué significa? pues es la estructura cerebral que funciona como sistema de alarma para detectar el peligro y mientras esta pide evitar la situación (parálisis o escape), la corteza prefrontal permite evaluar si el peligro es real y decidir si vale la pena continuar, por eso se dice que quienes sienten miedo ante un reto nuevo activan un dilema entre huir o avanzar.

El cuerpo segrega cortisol y adrenalina, lo que puede provocar taquicardia, tensión muscular o nudo en el estómaco. (Foto: MART PRODUCTION / Pexels)
Sentir temor ante lo desconocido es un fenómeno que guarda relación con la manera en la que nuestro cerebro reacciona ante aquello que todavía no conoce. Francisco Díaz García (@dr.diazneuro), médico especialista en Neurofisiología Clínica y Trastornos del Sueño, explicó a la revista ‘Hola!’ que este órgano se anticipa a lo que puede ocurrir cuando se encuentra ante determinadas situaciones nuevas y se anticipa a lo que podría suceder aunque no exista un peligro real.
“Para sobrevivir ha sido más útil disponer de un cerebro capaz de anticiparse a una posible amenaza que esperar a comprobar que el peligro era real (…) podemos estar perfectamente capacitados para hacer algo y, aun así, sentir miedo antes de hacerlo”, agregó.
Sobre la activación de la amígdala, indicó que “podemos imaginarla como parte del sistema de alarma del cerebro. Ayuda a detectar aquello que puede representar una amenaza y a poner en marcha respuestas defensivas (…) Aumenta el estado de alerta, puede acelerarse el corazón y la respiración, aparece tensión muscular y nuestra atención se dirige especialmente hacia aquello que podría representar un peligro”.

Salir de la zona de confort rompe la rutina y genera una sensación de vulnerabilidad porque no se puede predecir el resultado. (Foto: Liza Summer / Pexels)
Los expertos destacan ciertos factores que influyen en esta reacción:
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SOBRE EL AUTOR
Periodista con más de 15 años de experiencia. Actualmente, Coordinadora de Nuevas Audiencias en el Grupo El Comercio (Lima, Perú). Escribo sobre temas de interés en EE.UU., bienestar personal y salud mental.