Hay quienes no solo se despiden con un beso en la cabeza cuando tienen que salir al trabajo o les prometen que no tardarán mucho en regresar, sino también están los que los tratan como si fueran un hijo y hasta pronuncian palabras como si realmente fueran a entender exactamente todo lo que se les pide o indica. Y es que quienes tienen una mascota en casa no solo cuentan con un compañero leal, sino con alguien que saca lo mejor de sí, los llena de ternura y con el que se establece un vínculo afectivo. Desde ese lado, la psicología analizó por qué algunas personas hablan con sus mascotas y los expertos coinciden en que tienen más empatía e inteligencia emocional.
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La psicología animal define este comportamiento como antropomorfismo, que es la tendencia natural de atribuir pensamientos, emociones, intenciones y características humanas a los animales, según detallan desde Vozpópuli.
Este hábito revela también ciertos detalles de la personalidad de cada individuo y, sobre todo, demuestra que tiene alta empatía ya que son capaces de preocuparse genuinamente por el bienestar de otros. A esto se suma la inteligencia emocional ya que refleja una gran capacidad para regular las propias emociones, usar la imaginación y encontrar calma a través de una práctica similar al mindfulness (estar en el presente).

Hablarle a tu perro como si fuese un humano no sólo refleja un alto nivel de empatía, sino capacidad para regular tus emociones. (Foto: Melih Can / Pexels)
/ Melihcan CevikPara los expertos, el hablar con las mascotas también es un gran apoyo contra la soledad y el estrés debido a que funciona como un amortiguador emocional que reduce la ansiedad y eleva la oxitocina (la hormona del cariño), haciendo que el dueño se sienta acompañado y escuchado sin temor a ser juzgado.
Un estudio publicado en People and Animals: The International Journal of Research and Practice analizó a 244 propietarios de mascotas para estudiar precisamente la relación entre el apego a los animales, la empatía y el antropomorfismo. Los investigadores encontraron una asociación positiva entre la tendencia a atribuir características humanas a las mascotas y la empatía como cualidad social. Es decir, las personas que tienden a ponerse en el lugar de los animales también pueden ser más proclives a imaginar qué sienten, qué quieren o qué están pensando.

Hablar con las mascotas como si fueran personas no es un error ni una excentricidad, sino una estrategia emocional. (Foto: Meruyert Gonullu / Pexels)
Algunos especialistas en conducta animal señalan que una humanización excesiva puede traer problemas:
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SOBRE EL AUTOR
Periodista con más de 15 años de experiencia. Actualmente, Coordinadora de Nuevas Audiencias en el Grupo El Comercio (Lima, Perú). Escribo sobre temas de interés en EE.UU., bienestar personal y salud mental.