Con el eclipse total del 12 de agosto de 2026 a la vuelta de la esquina, y con todos los medios y autoridades avisando sobre el uso de gafas homologadas para evitar daños oculares o recomendaciones de lugares sobre dónde verlo en la península Ibérica y Baleares, desde 'Euronews' les ofrecemos los experimentos más citados por observatorios y divulgadores para aprovechar tanto la fase parcial como los instantes de totalidad.
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Necesita una caja alargada, papel de aluminio, un alfiler y un folio blanco. Se cubre uno de los extremos con el aluminio y se hace un agujero diminuto con el alfiler, en el extremo opuesto se coloca el folio.
Al mirar por la ventana de observación aparece una imagen redonda del Sol proyectada en el folio, y durante el eclipse se aprecia cómo la Luna va cubriendo el disco solar. Cuanto más larga sea la caja, mayor será la imagen proyectada.
Un colador normal, sujeto de espaldas al Sol y con un papel blanco debajo, funciona igual que decenas de pequeñas cámaras oscuras a la vez: cualquier objeto con pequeños agujeros funciona de forma similar a un proyector casero o proyector estenopeico.
Durante la fase parcial, cada agujero del colador proyecta una pequeña luna creciente en lugar de un círculo completo representando la sombra de la luna al pasar por delante del sol.
Con este experimento no hace falta fabricar nada. En la sombra de los árboles aparecen multitud de pequeñas lunitas, el Sol eclipsado proyectado por los huecos entre las hojas, que actúan como diminutas cámaras oscuras. Basta con colocar una tela o cartulina clara bajo la copa de un árbol para verlas con claridad.
Puede aprovechar un árbol o cualquier rama caída que tenga hojas para ver el efecto en el suelo, aunque se recomienda llevar una sábana o cartulina blanca para maximizar el efecto.
Se colocan los dedos de una mano sobre los de la otra, dejando pequeños huecos, como si se formara una especie de rejilla. De espaldas al Sol, se proyecta esa sombra en el suelo y aparecen decenas de pequeñas lunas crecientes en lugar de manchas de luz normales.
Es uno de los métodos que recomiendan los astrónomos para entretener a los más pequeños durante la fase parcial, sin necesidad de ningún material y vuelve a utilizar el mismo concepto de la cámara oscura para dejar pasar muy poca luz a modo de proyector.
Y hablando de proyector, si tiene unos prismáticos antiguos, le podemos dar uso, aunque no para mirar directamente al eclipse.
Con un papel blanco en el suelo y los prismáticos apuntando hacia el Sol, dando la espalda al astro, los rayos que atraviesan las lentes proyectan círculos de luz sobre el papel. Es una variante del proyector estenopeico que permite ver el avance del eclipse sin mirar nunca directamente al Sol ni a través del propio instrumento.
Colocando un termómetro expuesto y otro protegido, se puede registrar el descenso de temperatura durante la totalidad. El fenómeno está bien documentado: en eclipses totales ya medidos, la caída media de temperatura ronda los 5ºC, aunque el registro más citado llegó a unos 8ºC durante el eclipse de junio de 2001 cerca de Lusaka, en Zambia.
Para el eclipse del 12 de agosto de 2026 sobre España, los meteorólogos estiman que el termómetro puede bajar entre 2ºC y 5ºC, dependiendo de las condiciones atmosféricas y del viento. Conviene anotar la hora y la temperatura cada pocos minutos para dibujar después la curva completa.
Instantes antes y después de la totalidad, sobre una sábana blanca extendida en el suelo pueden verse oscilar unas franjas de luz y sombra muy tenues, conocidas como bandas de sombra, causadas por la última luz solar al atravesar una atmósfera turbulenta. Grabar la escena en vídeo ayuda a apreciarlas mejor, ya que a simple vista pueden pasar desapercibidas.
Se cubre un espejo de mano, o el espejo de una polvera vieja, con cinta adhesiva, dejando solo un hueco pequeño y rectangular sin tapar. Reflejando la luz del Sol con ese espejo hacia una pared en sombra, a varios metros de distancia, aparece una imagen proyectada del Sol que va cambiando de forma según avanza el eclipse.
El tamaño del agujero conviene ajustarlo por prueba y error, uno demasiado pequeño apenas proyecta luz y uno demasiado grande da una imagen borrosa, así que es una buena excusa para que los niños experimenten con distintos tamaños antes del día del eclipse. Tiene la ventaja de que varias personas pueden verlo a la vez desde lejos, sin agolparse alrededor de una caja.
El efecto Purkinje es un cambio en la percepción que tenemos de los colores cuando pasamos de una situación de mucha luz a otra con una iluminación mucho más tenue. Se recomienda llevar ropa verde y roja. Un objeto rojo puede parecernos de repente mucho más oscuro cuando cae la luz, mientras que uno azul o verde puede conservar aparentemente mucha más luminosidad. Será un efecto similar a los post virales sobre los colores de vestidos en redes sociales.
Y para terminar, les dejamos con un apartado extra con el que podrán explicar a los más pequeños qué va a suceder y tan solo necesitan una caja de cartón, una linterna y dos pequeñas pelotas.
No hace falta esperar al día 12 para este. Se coloca una pelota grande (la Tierra) y una pequeña (la Luna) dentro de una caja, y se ilumina con una linterna apuntando hacia ellas desde un lado.
Al observar la sombra que proyecta la pelota grande, el niño puede identificar la sombra y la penumbra. Además según cómo coloquemos las pelotas se puede recrear una eclipse solar o lunar. Es la manera más sencilla de que entiendan por qué ocurre el fenómeno antes de salir a verlo en directo.