Los 20 más decepcionantes

calendar_today 06.08.2026 - person  - timer ~6 Minutos

Federico Valverde fue el peor jugador del Mundial, Cristiano Ronaldo volvió a fracasar en una Copa del Mundo (por sexta vez), el Real Madrid es el club que más jugadores aportó a la lista de fiascos (tres, Valverde, Arda Guler y Tchouaméni), Portugal y Brasil empataron también con tres entre los equipos con más naufragios. Muchas lecturas se desprenden de la lista confeccionada por el prestigioso sitio de contenidos futbolísticos 365scores. Y titulada “Ranking: los 20 jugadores más decepcionantes del Mundial 2026”. Ha sido un Mundial con escasísimas figuras, ninguna de ellas nueva, y con muchos reprobados de los que se esperaba descollaran y no lo hicieron.

La enumeración, impecable y muy bien argumentada, fue confeccionada por el joven periodista argentino Eitan Benzaquen. Aunque podía haber alargado el número a 30 o más. Hay una combinación de factores para medir el derrumbe de un protagonista: el cartel del que viene precedido, el precio de su pase, las expectativas que genera y luego la pobreza de su rendimiento. Siguiendo esos parámetros, el peor del Mundial sin duda es Valverde (1°), que llegó como capitán del Real Madrid y de Uruguay, fue casi invisible en el campo, sin goles ni asistencias ni liderazgo. Lo sustituyeron justo ante España, el medio donde juega, al minuto 57 (un capitán casi nunca sale, pero estuvo bien sacado) y no hizo virtualmente nada para impedir la eliminación de Uruguay en primera fase. Una Celeste que terminó en el puesto 37.

Lo siguen los portugueses Bruno Fernandes (2°) y Vitinha (3°), de quienes se pensaba llevarían a Portugal mínimo a una semifinal. Virtualmente, no existieron. Se pensaba que, por su enorme capacidad en la tenencia de la pelota, dominarían los partidos. No fue así. Entre los dos aportaron una asistencia (Fernandes). No perdieron su calidad, pero no la mostraron.

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Luego viene Pedri (4°), caso curioso porque fue campeón con España, aunque él pasó inadvertido y perdió la titularidad tras el estreno infructuoso ante Cabo Verde. Lo sigue Igor Thiago (5°), quien si no muestra el pasaporte nadie diría que es brasileño. Empezó de titular en el debut con Marruecos, síntoma de que Ancelotti lo tenía en alto concepto. Si no tiene lesionados o suspendidos, en el partido inaugural de un Mundial el técnico pone a los once que más le gustan. Igor Thiago era uno de ellos… Estuvo en campo 61 minutos, fue inoperante, lo cambiaron y no alineó ni un minuto más en el resto del torneo.

Continúan Christian Pulisic (6°), quien hizo un buen partido ante Paraguay y luego desapareció del mapa; Josua Kimmich (7°), líder de la peor Alemania de la historia, lo cual lo califica; Sadio Mané (8°), escondido en el ataque de Senegal. Cristiano Ronaldo (9°) fue un freno de mano en Portugal, tal como se preveía. Seriamente, no podía esperarse otra cosa. Fue lo que se veía en Arabia, un jugador estático, duro, al que hay que fabricarle la jugada para que él haga su gol. Su presencia quitó un lugar clave a delanteros frescos y desquició a una generación joven que prometía grandes sucesos.

Sobre Luka Modric (10°) no coincidimos. Pese a sus 40 años aportó su notable clarividencia al juego de Croacia. Otros corren más, pero no lo superan en inteligencia, armado y circulación de balón, en lo que ha sido un maestro desde hace dos décadas. Detrás suyo está Scott McTominay (11°), volante espectacular, con gol, con juego vertical, valiente. Venía de hacer un temporadón con el Napoli, sin embargo, en Estados Unidos sucumbió junto a una Escocia penosa

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Julián Álvarez (12°) marcó un gol maravilloso ante Suiza, pero ello no lo salva de un torneo demasiado gris. En lugar de concentrarse en su selección estuvo ocupado en su pase (hipotético) al Barcelona. Llegó al Mundial con ese rollo en la cabeza y tras el triunfo ante Austria lo soltó: “No es momento para hablar de esto, pero tampoco puedo esconderme, trato de ser una persona honesta. Hablé con las personas del Atlético Madrid y creo que lo mejor para todos es una transferencia”. Si no era el momento, no lo era. Cuando un futbolista se pone a presionar a su club para que lo traspase en medio de un torneo de este calibre, su mente no está en el campeonato. Se perjudicó él y perjudicó al equipo.

Son Heung-min (13°) no contribuyó en absoluto para salvar a Corea del Sur de su temprana eliminación. Tan pobre fue su desempeño que al tercer partido el entrenador lo sentó. Ni gol ni jugadas, cero. Arda Guler (14°) se hundió junto a Turquía. Un zurdo de buen pie y con pegada, pero excesivamente lento y sin transmisión. No pesó. Se fue rapidísimo a casa. Darwin Núñez (15°) es otro ausente connotado por el precio que en su momento pagó el Liverpool por él. Vio los partidos desde adentro.

Todo Brasil pujó para que Neymar (16°) estuviera en la lista, pero Ney no “estaba”. Un jugador extraordinario quemado físicamente. No pudo aportarle nada al equipo. No está para chocar o forcejear con ningún rival porque lo desequilibran y pierde el balón. Como Cristiano Ronaldo, los Mundiales no fueron lo suyo. Triste despedida. Tchouaméni (17°) es un jugador sin grandes condiciones, pero más que eso, sin compromiso, recibe la bola y la da a tres metros al costado, nunca avanza con ella, nunca una progresión de la jugada. Igual que en el Real Madrid. A Lucas Paquetá (18°) le dan una responsabilidad que, sencillamente, no puede cumplir: ser el 10 de Brasil. Está muy lejos futbolísticamente de eso. Desde luego, se perdió en la intrascendencia.

El de Moisés Caicedo (19°) es un caso similar al de Tchouaméni. Jamás verticaliza una maniobra. Un jugador sin gol, sin pase gol, sin gambeta. Difícil que brille en un evento tan exigente. Le fue mal todo el torneo, aunque contra los volantes mexicanos quedó muy desdibujado. Y Fernando Muslera (20°) tuvo serios errores en los tres partidos de Uruguay que costaron cuatro goles. No estaba para este tipo de exigencia.

Quedaron fuera de esta nómina dos que entraban seguro: Lamine Yamal y Luis Díaz. Lamine arribó como la nueva superestrella del fútbol mundial. En un equipo que funcionó como un reloj fue de lo más flojo de España. No pudo imponer su uno contra uno, su indiscutible habilidad. Se le fueron pasando los partidos sin dejar su marca. Lucho Díaz debía ser el rey de oro de Colombia, un equipo sin gol “que al menos tenía a Lucho Díaz”. No lo tuvo. Amagó ser importante con sus corridas, su electricidad, terminó perdido. Un gol a Uzbekistán fue todo su aporte. Muy poco. Y de James Rodríguez ni siquiera puede decirse que fracasó. Sencillamente, caminó el Mundial.

Por su parte, la agencia noticiosa France Presse elaboró su Once no-ideal de las decepciones del Mundial y lo integró con: Fernando Muslera (Uruguay); Jonathan Tah (Alemania), Josko Gvardiol (Croacia) y Piero Hincapié (Ecuador); James Rodríguez (Colombia), Valverde (Uruguay), Moisés Caicedo (Ecuador), Neymar (Brasil); Antoine Semenyo (Ghana), Cristiano Ronaldo (Portugal), Luis Díaz (Colombia). Aquí si incluyeron a James y a Luis Díaz.

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Entre los puntos bajos que no figuraron en ninguna lista debe agregarse a los alemanes Manuel Neuer y Florian Wirtz (Liverpool), el noruego Alexander Sørloth (Atlético de Madrid), el holandés Frenkie de Jong (FC Barcelona), el zaguero brasileño Gabriel Magalhaes (Arsenal)

Como vemos, el grueso de los “elegidos” actúa en Europa, aunque de ningún modo puede decirse que desilusionaron “por el cansancio de las largas temporadas europeas”, pues el campeón y el subcampeón también tienen prácticamente a todos sus jugadores en el Viejo Continente. Y no les afectó. (D)