La agenda de la selección argentina para lo que queda del año y 2027 está repleta de signos de pregunta. Una vez que pase la fiebre mundialista, en las oficinas del predio Lionel Andrés Messi deberán definir qué harán en los próximos meses. El contrato del entrenador, Lionel Scaloni, vence a fin de año, y el DT dejó algunas dudas sobre lo que puede pasar para el próximo ciclo: “Habría que hablarlo. Mi lugar es el lugar soñado para todos. Hemos intentado hasta el último momento dar el máximo como cuerpo técnico, los jugadores también, y creo que es justo pensarlo. Este lugar es maravilloso. En mi vida pensé estar en este lugar. Para seguir se necesitan un montón de cosas. Sobre todo volver a resetearse, a formar un grupo como este, que difícilmente se vuelva a formar. Siento la necesidad de pensar porque no sé si voy a poder hacer algo tan grande como esto. Voy a cumplir mi contrato y después veré“. Hasta hace unas semanas, estaba todo dado para su renovación hasta 2030, pero aún falta rubricar el acuerdo. Y después está Messi, el capitán, el emblema de este equipo que deberá resolver si quiere seguir jugando con la Albiceleste. O no.
Por lo pronto, la FIFA había aprobado de antemano el calendario internacional, que luego del Mundial 2026 brindará a las selecciones la posibilidad de organizar cuatro partidos amistosos entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre. Se trata de una ventana XL, con el doble de encuentros que un parate tradicional. Es, en definitiva, una decisión de la FIFA que permite suprimir la ventana de mediados de octubre y evitarles a los futbolistas los viajes de ese mes. Los equipos nacionales volverán a juntarse en noviembre, con la posibilidad de organizar hasta dos partidos en esa ventana. Así, la Argentina podría disputar hasta un máximo de seis encuentros hasta fin de año, con Scaloni como conductor.
Como suele suceder, desde las múltiples oficinas de la AFA en Ezeiza, Pilar y Tribunales no hay ninguna certeza ni confirmación acerca del plan para esas fechas. Cualquier negociación dependía del resultado de la final de la Copa del Mundo. Y el cachet también cambia: no era lo mismo un finalista con Messi en la cancha que una Argentina devaluada y eliminada en fase de grupos. Por suerte para la “gestión Tapia”, esto no ocurrió. Y ahora piensan en que esa ventana de septiembre-octubre aportará un plafón fabuloso para celebrar a un equipo que ya marcó una época. Así, en las próximas semanas los dirigentes del fútbol argentino tendrán que cerrar seis casilleros vacantes: hasta cuatro partidos en septiembre-octubre y otros dos en noviembre (entre el 9 y el 17).
Además de no tener confirmado el calendario de amistosos de acá a fin de año, la Argentina tampoco sabe cómo ni a partir de cuándo se disputarán las eliminatorias para el Mundial 2030. Vale recordar que la Albiceleste ya está clasificada de antemano, al igual que Uruguay y Paraguay, por ser tres de los organizadores de la Copa del Mundo del Bicentenario. Ante los rumores sobre un cambio en el mecanismo de disputa del torneo clasificatorio, la posibilidad más firme es que se mantenga el formato: diez equipos, todos contra todos, con seis plazas y media en disputa.
“No hay nada confirmado, pero las diez asociaciones miembro quieren jugar las eliminatorias”, dijeron a LA NACION fuentes de la Conmebol. Los informantes continuaron: “Se está buscando que sea competitiva para todos, incluso para los tres que ya están clasificados. En este sentido, puede haber algún incentivo que puede ser monetario o clasificatorio para un nuevo torneo [puede ser con equipos europeos], pero no hay nada definido todavía. Lo único claro es que los diez países quieren jugar sus nueve partidos de local y los otros nueve de visitante. Es decir, todos contra todos”. El Consejo de Conmebol será, entonces, el encargado de disipar las dudas y confirmar tanto las fechas como el formato de las eliminatorias.
El presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol, Robert Harrison, dio más detalles en una entrevista reciente con la radio guaraní Rock & Pop: “Nosotros estamos clasificados ya al Mundial 2030, al igual que Uruguay y Argentina. Las clasificatorias que se van a disputar, aparte de los 3 cupos y medio pendientes, en el orden de cómo culminen las Eliminatorias, tienen proyectado un torneo con la UEFA, una especie de Nations League para poder disputar contra ellos”, adelantó.
Y continuó: “En base a la posición, vas a estar en Europa 1, 2 ó 3 y vas a tener los ingresos de esos partidos, que van a ser en Europa. Vas a querer culminar de la mejor manera las Eliminatorias por ese partido. No serviría de nada que estemos disputando unas Eliminatorias probando y probando, sería antideportivo. La vara quedó más alta de cómo estábamos anteriormente”.
La edición número 49 del torneo de selecciones más antiguo del planeta tampoco tiene sede definida. Por calendario, se jugará en 2028. Y por rotación de países organizadores, debería tocarle a Ecuador. De todas maneras, el éxito comercial del Mundial 2026 promovió charlas e informes periodísticos que ubicaban al torneo sudamericano otra vez en los Estados Unidos. Y con equipos invitados de la Concacaf, la confederación de América del Norte, Central y el Caribe.
Más allá de los trascendidos, tampoco hubo confirmación por el momento ni de Concacaf ni de Conmebol sobre la organización de la Copa América 2028. Para el presente de la selección argentina, ese torneo queda demasiado lejos. Se viene la resaca del Mundial. Luego, las eliminatorias, que le servirán para la estadística, porque ya tiene su boleto asegurado a la Copa del Mundo 2030 asegurado. Después, recién, la Copa América 2028. Sea donde sea, la Argentina querrá repetir el título. Y ser tricampeona continental. Habrá que ver, para entonces, si mantendrá a su conductor actual y a su figura central.