Lo que los residentes del sur de California deben saber sobre el fortalecimiento de El Niño

calendar_today 21.08.2026 - person  - timer ~5 Minutos

Imagen satelital hiperrealista muestra el Océano Pacífico, Norteamérica y Sudamérica, con nubes intensas, múltiples tormentas y colores indicando agua cálida.

La NOAA advirtió que el sur de California enfrenta una probabilidad superior al 90% de un El Niño muy fuerte en 2026-2027 (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sur de California enfrenta la posibilidad de uno de los inviernos más húmedos de los últimos años ante la proyección de un evento de El Niño que podría alcanzar una intensidad histórica durante la temporada 2026-2027. Un informe difundido por CBS Los Ángeles indicó que el Centro de Predicción Climática de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) estima una probabilidad superior al 90% de que se desarrolle un episodio “muy fuerte” en el hemisferio norte durante el otoño y el invierno.

De acuerdo con ese reporte de CBS Los Ángeles, la NOAA también calculó que, para el trimestre octubre-diciembre de 2026, existe un 69% de probabilidad de un evento histórico que superaría en intensidad a otros registrados desde 1950. Esa previsión encendió las alertas entre autoridades y especialistas, ya que este fenómeno suele alterar los patrones meteorológicos y aumentar las chances de tormentas intensas en distintos puntos del planeta.

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Infografía que ilustra el fenómeno de El Niño 2026, con un mapa global destacando sus impactos climáticos y zonas afectadas por lluvias, sequías y huracanes.
El informe de CBS Los Ángeles señaló que El Niño podría impulsar uno de los inviernos más húmedos de los últimos años en el sur de California (Imagen Ilustrativa Infobae)

La NOAA explicó, en declaraciones recogidas por CBS Los Ángeles, que El Niño se produce cuando las temperaturas del océano en el Pacífico ecuatorial se ubican por encima de los valores habituales. En términos concretos, las aguas superficiales tropicales pueden presentar aumentos de entre 1 y 3 grados °C, una variación que, aunque parezca limitada, tiene capacidad para modificar de manera amplia el comportamiento de la atmósfera.

Ese calentamiento favorece una mayor acumulación de humedad, lo que incrementa la posibilidad de lluvias y tormentas sobre el Pacífico oriental. A partir de ese cambio, los sistemas meteorológicos pueden reorganizarse y afectar regiones alejadas del área de origen del fenómeno, entre ellas el sur de California. La NOAA sostuvo que “El Niño ejerce sus mayores impactos en el hemisferio norte durante el invierno, y suele traer condiciones más húmedas al sur de Estados Unidos”, tal y como reprodujo CBS Los Ángeles en su cobertura.

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El organismo estadounidense también remarcó que el sistema ENSO, que incluye tanto a El Niño como a La Niña, figura entre los impulsores climáticos más influyentes del planeta. La diferencia entre ambos radica en que La Niña aparece cuando las aguas del Pacífico ecuatorial registran temperaturas más frías de lo normal, lo que suele empujar los patrones climáticos en dirección opuesta.

Mapa de colores del océano Pacífico mostrando contornos en azul, amarillo, naranja y rojo, con las siluetas de continentes en gris oscuro.
Los especialistas toman como referencia el El Niño de 1997-1998, cuando las precipitaciones en la región llegaron a 77,6 centímetros (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre los casos que se toman como referencia aparece el episodio de 1997-1998, considerado uno de los más fuertes para la región. Datos del Servicio Meteorológico Nacional citados por CBS Los Ángeles señalaron que, mientras el promedio anual de precipitaciones en la zona ronda los 36,2 centímetros, durante ese ciclo se acumularon cerca de 77,6 centímetros.

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Otro antecedente relevante ocurrió en 1982-1983, cuando la región recibió alrededor de 84,3 centímetros. Esos registros sirven hoy como parámetro para medir el posible alcance del fenómeno proyectado para la próxima temporada.

Aun así, los especialistas evitan presentar el escenario como una certeza absoluta. CBS Los Angeles recordó que el invierno de 2015-2016 también estuvo marcado por un El Niño fuerte, aunque en ese caso las lluvias esperadas no se materializaron en California. Esa experiencia refuerza la idea de que una señal climática intensa eleva el riesgo, pero no garantiza por sí sola un desenlace concreto en cada territorio.

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Frente a este panorama, funcionarios del condado de Los Ángeles ya comenzaron a reforzar tareas de preparación, con especial atención en zonas vulnerables a inundaciones, deslizamientos y flujos de escombros. Kerjon Lee, jefe de comunicaciones estratégicas del Departamento de Obras Públicas del Condado de Los Ángeles, aseguró ante CBS Los Ángeles que las autoridades trabajan desde hace meses para reducir riesgos antes del inicio de la temporada de tormentas.

Vemos esta temporada de tormentas y cada temporada de tormentas como si fuera nuestro Super Bowl”, afirmó Lee, en una declaración recogida por ese medio. El funcionario agregó: “Nos preparamos durante todo el año, no apenas uno o dos meses antes, para asegurarnos de que nuestras instalaciones estén listas para la próxima temporada”.

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El departamento tiene a su cargo una extensa red de infraestructura vinculada al control de inundaciones y la protección frente a crecidas. Lee afirmó además que las cuadrillas ya avanzan en la limpieza de sedimentos y rocas en cuencas, embalses y áreas afectadas por incendios recientes, donde el riesgo de deslizamientos resulta mayor. A eso se sumará, desde septiembre, una campaña pública para informar a los residentes sobre medidas de prevención.

Entre las recomendaciones, el funcionario planteó la necesidad de que cada vecino conozca su nivel de exposición. “Si una vivienda se encuentra en una zona de alto riesgo de inundación, recomendamos firmemente contratar un seguro contra inundaciones”, aseguró Lee, tal y como consignó CBS Los Ángeles.

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La advertencia, difundida a partir de las proyecciones de la NOAA, mantiene en alerta a las autoridades del sur de California, que ahora esperan la evolución de los próximos meses para determinar si el invierno 2026-2027 confirma las previsiones de un evento fuera de escala.