Lionel Messi se despide de la selección argentina a los 39 años

calendar_today 07.10.2026 - person  - timer ~5 Minutos

Argentina se enfrenta a una realidad que hace poco parecía inimaginable: una selección sin el gran Lionel Messi. Este martes, Messi, de 39 años, se ha despedido del fútbol internacional tras 21 años, 126 goles, dos Copas América y un título mundial, al marcar un penalti y dar las asistencias de los otros dos tantos de Argentina en el 3-0 frente a Benín, que actuaba como visitante.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Lo que en principio era un amistoso sin demasiada historia contra la selección de ese país de África occidental se convirtió en el momento que este país apasionado por el fútbol llevaba tiempo temiendo.

"Se siente como si terminara una era, al saber que ya no va a jugar más con la selección", señaló Valentino Ruso, de 17 años, que iba a casa de un amigo en Buenos Aires para ver el partido. "Estoy triste. Creo que hoy todo el mundo está afectado. Lo vamos a echar de menos".

Los argentinos han tenido una relación intensa, a menudo implacable, con el chico tímido que dejó su ciudad natal, Rosario, con 13 años para incorporarse a la cantera del club español Barcelona.

A medida que se convertía en un icono global de estatura casi mítica, sus compatriotas lo adoraban y lo vapuleaban, y en ocasiones ponían en duda su compromiso con su país de origen y lo acusaban de indiferencia hacia él.

Pero cuando puso fin a su deslumbrante carrera con la selección, ya nadie cuestionaba su entrega a Argentina. Tampoco la de Argentina hacia su exportación más célebre, cuyos triunfos han recordado al país su capacidad de grandeza en años de inestabilidad política y económica.

"Los argentinos suelen decir: 'Gracias a Dios nací en una época en la que pude vivir el milagro de ver jugar a Messi'", explica Andrés Rabinovich, investigador de la Universidad de Chicago que ha estudiado el papel del fútbol en la cultura argentina.

"Es duro vivir en Argentina. El fútbol es a menudo una de las pocas cosas que te ofrece un respiro, un poco de alegría". Durante años, en Argentina se debatió cuándo y cómo debía retirarse Messi del escaparate mundial.

Su anuncio del 31 de agosto de que dejaría la selección, pocas semanas después de la derrota de Argentina ante España en la final del Mundial, provocó una oleada de gratitud y duelo, aunque Messi seguirá brillando en la Major League Soccer con el Inter Miami.

"No sé si ha habido alguna vez una historia de amor entre un jugador y una nación tan grande como la que tú construiste", escribió su compañero Rodrigo De Paul en Instagram. La federación argentina de fútbol convirtió el partido de este martes, el número 208 de Messi, en una despedida nacional presentada como 'the last tango' (el último tango).

Horas antes de despedirse de la selección argentina, Lionel Messi aseguró que se marchaba "en paz" y con la tranquilidad de haberlo "dejado todo" por la camiseta albiceleste.

Más de 85.000 entradas para el mayor estadio de Buenos Aires se agotaron en 90 minutos. Localidades que inicialmente costaban entre 60 y 300 dólares (53-267 euros) llegaron después a superar los 2.500 dólares (2.226 euros) en las plataformas de reventa.

Jugadores de las selecciones argentinas campeonas del mundo en 1978, 1986 y 2022 acudieron al estadio para despedirlo. Tras el pitido final, los ojos de Messi brillaban mientras sus compañeros se reunían a su alrededor y le aplaudían. Un coro atronador de "Olé, olé, olé, olé, Messi, Messi" surgió de las gradas mientras decenas de miles de aficionados saltaban, cantaban e inclinaban su cuerpo hacia él como si lo estuvieran venerando.

Una pancarta en el centro del campo lo proclamaba "Capitán eterno". "La verdad es que estoy hablando más que nunca. No me quiero ir de aquí, no me quiero ir de este campo", dijo Messi al público, que rugió como si acabara de marcar. "Solo quiero decirles que los quiero, que los voy a echar de menos y que le agradezco a Dios ser argentino".

Durante las décadas de 2000 y 2010, Messi acumuló trofeos con su club y ganó seguidores entregados desde Barcelona hasta Bangladés. Sin embargo, se le resistía un gran título con su país. Tras perder Argentina una tercera final consecutiva en 2016, Messi dejó temporalmente la selección.

El punto de inflexión llegó en 2021, cuando Argentina venció a Brasil y conquistó la Copa América, el campeonato de Sudamérica, por primera vez en 28 años. Messi se desplomó sobre el césped mientras sus compañeros, enloquecidos, corrían a abrazarlo. El jugador al que durante tanto tiempo se acusó de sentir demasiado poco no podía dejar de llorar.

La victoria en el Mundial del año siguiente, en Qatar, consolidó su lugar como héroe nacional. Messi había entregado el único trofeo que se le había escapado, y millones de argentinos salieron a las calles en un éxtasis colectivo, con su nombre en los cánticos y su dorsal 10 en la espalda.

Cuando el partido de este martes terminó por fin, el público permaneció en las gradas, con una ovación que seguía retumbando en el estadio. Messi dio una última vuelta al campo, una figura diminuta bajo los focos, empapándose del momento. Al llegar al túnel, se detuvo para levantar los brazos hacia sus aficionados por última vez. Luego se fue.

Su contrato con el Inter Miami se extiende hasta la temporada 2028, pero el ritual de verlo cargar con las esperanzas y las inquietudes de Argentina en cada partido ha terminado.