Este 12 de agosto varias comunidades autónomas de nuestro país podrán disfrutar del eclipse solar total. Un fenómeno interesante a nivel científico, pero también social del que serán testigos miles de personas y que, por lo tanto, trae consigo mucha planificación que tiene que ver, además de con el disfrute de la actividad, con la seguridad de todas las personas que lo vean en directo.
¿Qué riesgos puede tener ver el eclipse?, ¿hay que prepararse?, ¿se necesita algo especial para poder verlo? Este artículo quiere responder a estas preguntas, pero como punto de partida se puede decir que, efectivamente, ver este fenómeno sin protección y sin preparación previa puede tener consecuencias graves para la salud. En concreto, para nuestra vista.
La Sociedad Española de Oftalmología (SEO) y la Sociedad Española de Retina y Vitreo (SERV) proponen una lista de recomendaciones muy fáciles de seguir y que pueden evitarnos un susto en el momento en el que nuestra vista entre en contacto con el eclipse. Ambas sociedades desaconsejan la observación directa del sol sin protección adecuada, pero ¿Cómo se consigue la seguridad?
En primer lugar, deben emplearse gafas o visores que cumplan la norma EN ISO 12312-2 con marcado CE y, si además se utilizan instrumentos ópticos como telescopios, prismáticos o cámaras, deben incorporar filtros solares específicos colocados en la entrada del instrumento, dado que el solo uso de las gafas homologadas con estos dispositivos no es suficiente.
Además, antes de utilizarlas, se debe comprobar el buen estado de las gafas homologadas ya que no tienen que presentar arañazos, perforaciones, roturas ni otros defectos. Las gafas de sol convencionales no ofrecen una protección suficiente frente a la radiación solar intensa y no deben utilizarse para observar un eclipse.
Hay que tener en cuenta que este fenómeno resulta muy atractivo para personas de cualquier edad, por eso es importante ser responsables, pero también ayudar y cuidar a las personas que pueden ser más vulnerables ante la radiación como son los menores.
No hacer caso a las recomendaciones anteriormente citadas puede suponer un daño que, en algunos casos, deja secuelas permanentes en nuestra vista. Precisamente, uno de los principales riesgos durante un eclipse solar es la lesión retiniana potencialmente irreversible que se genera al mirar el sol directamente sin protección adecuada.
La lesión retiniana se produce por un mecanismo de daño fototóxico y, en menor medida, fototérmico, ocasionado por la intensa radiación solar que incide sobre la retina. El riesgo depende de la intensidad de la luz y del tiempo de exposición: cuanto mayor sea la radiación que alcanza la retina, menos tiempo es necesario para que se produzca una lesión. Durante un eclipse este riesgo puede aumentar porque la disminución del deslumbramiento hace que muchas personas mantengan la mirada fija en el sol durante más tiempo.
Además de esta lesión, pueden producirse otras como un escotoma central (mancha oscura en el centro de la visión), una disminución de la agudeza visual, fotofobia (molestia intensa ante la luz), metamorfopsias (visión deformada de las imágenes) o una discromatopsia (alteración en la percepción de los colores).
Todas estas afecciones pueden producirse sin dolor, un factor que, sin duda, empeora la situación ya que el problema pasa inadvertido. Además, una vez que la lesión se produce, en muchos casos, es irreversible, por lo que la prevención resulta imprescindible.
Aunque el número esperado de casos con daños graves es reducido, se hace especial hincapié en ese carácter irreversible de estos problemas por la magnitud del fenómeno y la cantidad de personas que van a estar expuestas a la vez. Es por esto por lo que, además de promoción, son necesarias estrategias de prevención y educación sanitaria.
Ante la aparición de síntomas visuales tras la observación del eclipse, se recomienda acudir a un centro hospitalario con servicio de oftalmología para una valoración precoz. Estas mismas recomendaciones y precauciones habrá que seguirlas en los otros dos eclipses que conforman el «Trío de Eclipses» 2026-2028, el 2 de agosto de 2027 y el 26 de enero de 2028.