Para Patrick Brammall interpretar a Ian Ridley en "Last Seen" significó acercarse a un terreno mucho más oscuro y, esta vez, inevitablemente personal.
El actor australiano, conocido por participar y ser una de las mentes creativas de producciones como "Colin from Accounts", es padre de dos niñas y, cuando comenzó el rodaje, la mayor tenía casi cuatro años, prácticamente la misma edad que Maggie, la hija de su personaje, cuando desaparece.
Aunque normalmente evita recurrir a experiencias propias para construir sus papeles, esta vez decidió no alejarse de ellas.
“Todo coincidió y habría sido una locura ignorarlo. Utilicé ese pozo emocional para acceder al personaje. Me dio un atajo para llegar mucho más rápido a ese paisaje emocional. Cuando terminó pensé: ‘¡Wow, fue un espacio mental extraño para habitar por cuatro meses!’”, cuenta.
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En el thriller psicológico, Ian es un expolicía cuya hija de tres años desapareció 11 años atrás.
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Desde entonces perdió su trabajo, terminó su matrimonio y pasó por el alcoholismo. Ahora atiende llamadas de emergencia, pero nunca ha dejado de creer que Maggie continúa con vida. Esa esperanza, se convierte en el centro de su existencia.
“Si te olvidas de las personas que están a tu alrededor, si permites que tu miedo o tu atención se conviertan en una obsesión, todo pierde equilibrio. Conforme avanza la serie vemos el daño colateral y que es una energía realmente oscura la que lleva consigo”, explica.
Pero no es solo la esperanza la que mantiene a Ian buscando. Detrás de su negativa a aceptar la muerte de su hija existe culpa. Era policía cuando la niña desapareció y siente que, además de como padre, también falló como agente.
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“Está la culpa, que puede llegar a ser tan importante y adictiva como la esperanza. La culpa de que falló en su deber como padre y como policía. Creo que se trata tanto de su propia redención como de encontrar a su hija. Esos sentimientos, que al final son tóxicos y lo están consumiendo, quizá sean lo que lo mantiene vivo”, señala.
Esa obsesión también permite que "Last Seen" se aleje de una división sencilla entre buenos y malos. Ian comienza como el padre al que se quiere ver recuperar a su hija, pero sus decisiones se vuelven cuestionables.
“Existe un realismo psicológico que hace que todo sea más complicado. No creo que haya héroes y villanos. Al principio ves a Ian y piensas: ‘Ahí está nuestro protagonista, nuestro caballero blanco’. Pero mientras más obsesivo se vuelve y sus intenciones son menos puras”.
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La serie se estrena este 9 de septiembre por Apple TV.
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