Del ‘scroll infinito’ a los ’likes’: así atrapan las redes sociales como Instagram o Facebook a los menores

calendar_today 29.08.2026 - person  - timer ~5 Minutos

Entrar en Instagram para mirar una notificación, abrir TikTok para ver un vídeo o consultar Facebook casi por inercia son comportamientos cada vez más habituales. Las redes sociales ya forman parte de la vida cotidiana de millones de personas para hablar con amigos, ver fotografías, leer publicaciones o simplemente pasar el tiempo deslizando la pantalla en busca del siguiente vídeo.

En muchas ocasiones surge la misma pregunta: "¿Cómo he podido perder tanto tiempo mirando Reels de Instagram o vídeos de TikTok?". La respuesta está en una combinación de mecanismos psicológicos, sociales y tecnológicos que pueden favorecer que los usuarios permanezcan más tiempo en estas plataformas. No obstante, esto no significa que todas las personas que utilizan redes sociales tengan una adicción, de hecho, los psicólogos continúan debatiendo sobre cómo debe definirse y diagnosticarse el denominado uso adictivo de las redes sociales. Sin embargo, sí existen evidencias de que determinadas características de estas plataformas pueden reforzar conductas repetitivas y dificultar que el usuario decida cuándo dejar de utilizarlas.

En este sentido, dicha dinámica ha empezado a generar preocupación por el impacto que puede tener entre los usuarios más jóvenes, de hecho, Meta ha llegado a un acuerdo para zanjar las demandas que la acusaban de contribuir a la adicción de los menores a sus plataformas, siendo un caso que vuelve a poner el foco sobre el funcionamiento de estas redes y sobre las medidas que están adoptando para limitar su impacto entre los adolescentes.

Todos las señales que refuerzan el uso de las redes sociales entre los menores

Uno de los mecanismos que puede favorecer este comportamiento es la recompensa variable, basada en la incertidumbre sobre cuándo aparecerá algo especialmente gratificante. Al abrir una red social, el menor no sabe si encontrará un 'me gusta', un comentario, un mensaje, un nuevo seguidor o un contenido que le resulte especialmente interesante. Por lo tanto, esta posibilidad hace que cada consulta del móvil tenga el potencial de ofrecer una nueva recompensa y pueda convertir el acceso a estas aplicaciones en un comportamiento cada vez más automático, incluso cuando no existe nada concreto que comprobar.

Otro factor clave es que las redes sociales no tienen un final definido. A diferencia de un libro o una revista, donde una página o un capítulo marcan el cierre de una lectura, las plataformas como Instagram ofrecen un flujo continuo de publicaciones gracias al denominado scroll infinito. Además, a esto se suma la recomendación algorítmica, ya que las redes sociales analizan qué contenidos se ven, cuánto tiempo se les dedica o con cuáles se interactúa para seleccionar nuevas publicaciones que puedan resultar relevantes. De esta manera, se crea un flujo personalizado que mantiene el contenido disponible de forma constante y reduce la necesidad de buscar activamente algo que interese.

Por otro lado, las notificaciones también desempeñan un papel importante, ya que un sonido, una vibración o el indicador rojo sobre el icono de una aplicación pueden actuar como una invitación inmediata a comprobar qué ha ocurrido. Asimismo, el número de seguidores, visualizaciones, comentarios, compartidos y 'me gusta' son cifras fáciles visibles, que permiten conocer rápidamente la repercusión de una publicación y pueden transformar la aprobación social en una recompensa visible, siendo un aspecto que puede afectar a la autoestima de los menores.

La Comisión Europea ha señalado precisamente que esta conjunción de recomendaciones altamente personalizadas, junto al autoplay, las notificaciones y el infinite scroll, son elementos del diseño potencialmente adictivo de Facebook e Instagram, dos de las redes sociales de la compañía de Mark Zuckerberg. Bruselas usa la  expresión "autopilot mode" para describir cómo se desplaza el comportamiento hacia un uso más automático y compulsivo. 

Las demandas contra Meta han señalado que ese infinite scroll y la recomendación continua de contenido contribuyen precisamente a eliminar el momento natural en el que el usuario podría decir "ya he terminado". La Comisión dice además que Meta disponía de información sobre el tiempo que los menores pasaban en Instagram y Facebook durante la noche y sobre el potencial de Reels y Stories para favorecer un uso compulsivo. Por eso el acuerdo anunciado introduce una prohibición de uso entre medianoche y las 6:00, salvo consentimiento parental, además de un límite de dos horas diarias para menores.

¿Es posible desconectar de las redes sociales?

Existe una dependencia cada vez mayor de los dispositivos y redes sociales que forman parte de nuestra vida cotidiana, sin embargo, para evitar que esta relación vaya demasiado lejos, algunas personas recurren al conocido détox digital. Pero, ¿cómo se lleva a cabo?

Una de las primeras medidas consiste en establecer momentos concretos de desconexión y desactivar aquellas notificaciones que no sean realmente importantes para evitar interrupciones constantes. También resulta recomendable mantener los dispositivos alejados durante determinados momentos del día y buscar alternativas de ocio que no estén relacionadas con la tecnología, como recuperar un antiguo hobby, practicar deporte, leer o pasar tiempo con otras personas.

Además, establecer reglas claras de uso puede ayudar a controlar las horas que se pasan frente a las pantallas y evitar que el consumo se convierta en un comportamiento automático. En algunos casos, la desconexión no implica necesariamente alejarse por completo de la tecnología, ya que una de las alternativas consiste en sustituir el smartphone por un teléfono móvil básico, sin acceso a internet, para mantener las funciones esenciales de comunicación sin las aplicaciones y estímulos constantes que ofrecen los smartphones.