Las 500 figuras pintadas en las paredes de esta cueva, sobre todo aves, la convierten en uno de los mejores ejemplos del arte rupestre de la península

calendar_today 11.10.2026 - person  - timer ~3 Minutos

La cueva del Tajo de las Figuras, situada en el municipio gaditano de Benalup-Casas Viejas y en el Parque Natural de Los Alcornocales, es todo un valiosísimo legado de arte rupestre insigne en la península ibérica. Este abrigo prehistórico alberga en sus paredes de roca arenisca más de 500 figuras pintadas, destacando de manera excepcional un amplio catálogo de aves acuáticas. Fechadas entre el Neolítico y el Calcolítico, estas valiosas manifestaciones convierten al enclave en un santuario de primer orden en toda Andalucía.

A diferencia de otros yacimientos rupestres centrados en grandes mamíferos, la cueva destaca por su incomparable riqueza ornitológica. El reputado arqueólogo Henri Breuil llegó a identificar 507 figuras, de las que 178 corresponden a aves de variadas especies. Entre las representaciones destacan visualmente avutardas, gansos, patos, flamencos, grullas y cisnes. Esta abundancia de fauna aviar refleja la directa proximidad del abrigo a la antigua Laguna de la Janda, espacio que constituyó uno de los ecosistemas húmedos más biodiversos del sur peninsular.

Junto al abanico de aves, el abrigo muestra numerosos cuadrúpedos, destacando 84 ciervos con cornamentas de siete y doce candiles, números sagrados para las comunidades prehistóricas. Asimismo, se observan figuras humanas en escenas de danza y ritos vinculados a la fertilidad y la procreación. La composición alberga además diversos signos abstractos, como representaciones de soles, nidos y cabañas. Diversos investigadores interpretan estos símbolos repetitivos como el germen de una escritura jeroglífica vinculada al mundo espiritual.

El conjunto pictórico abarca una dilatada secuencia cronológica con tres estilos definidos

Aunque el abrigo era conocido por cabreros locales, su hallazgo científico aconteció en abril de 1913 gracias a los médicos Rafael Bernal y José Espina junto a Victorio Molina. La noticia atrajo de inmediato a grandes figuras de la arqueología, como Juan Cabré, Eduardo Hernández-Pacheco y el abate Henri Breuil. Los primeros trabajos sistemáticos quedaron reflejados en una publicación pionera en 1914, estudio fundamental que consolidó la relevancia internacional del enclave dentro de la investigación prehistórica.

El conjunto pictórico abarca una dilatada secuencia cronológica con tres estilos definidos. El más antiguo, de tono seminaturalista en rojo claro, remonta sus orígenes al Paleolítico final y Mesolítico. A este le sucedió el estilo semiesquemático en tonos oscuros propio del Neolítico, concluyendo en trazos esquemáticos blancos de la Edad de los Metales. En reconocimiento a su enorme valor patrimonial, la cueva fue declarada Monumento Arquitectónico Artístico en 1924 y Bien de Interés Cultural en 1985.

El abrigo del Tajo de las Figuras se integra en un vasto complejo arqueológico en la Sierra Momia. En sus inmediaciones destacan otros seis abrigos con pinturas, entre los que figuran la Cueva del Arco, la Cueva Cimera y la Cueva Negra, además de un conjunto dolménico y tumbas antropomorfas excavadas en la roca. Los investigadores señalan que estas sepulturas al aire libre servían para la desecación previa de los cuerpos antes de su inhumación, lo que demuestra la existencia de un santuario consagrado a la memoria y los ritos funerarios.

Distinción en 2011

A pesar de su relevancia, la conservación de las pinturas sufrió un grave deterioro durante el siglo XX. Con el propósito de visibilizar los motivos pigmentados, se humedecían las paredes con agua, lo que generó una densa capa de carbonato cálcico sobre la superficie rocosa. Tras realizarse tareas de limpieza en 2005, el acceso a la cueva quedó prohibido en 2008 para frenar su paulatina degradación.

El prestigio internacional del yacimiento quedó revalidado en 2011 tras su inclusión en el Itinerario Cultural Europeo Caminos de Arte Rupestre Prehistórico, distinción compartida con enclaves prehistóricos de gran relevancia europea. Aunque en la actualidad el recinto permanece cerrado al turismo general y las visitas se limitan a proyectos de investigación científica, las instituciones locales y autonómicas mantienen conversaciones para impulsar una reapertura sostenible que permita admirar de nuevo esta joya del arte rupestre.