La vida de “Pugliese, Pugliese, Pugliese”: el “Santo Patrono” contra la mufa y el legado que hoy continúa su nieta

calendar_today 25.07.2026 - person  - timer ~5 Minutos

Osvaldo Pugliese

Osvaldo Pugliese

Entre tantas otras cábalas y rituales que empezaron a circular durante los momentos más álgidos para la Selección nacional en el último Mundial de Fútbol, apareció una estampita familiar para quienes se mueven dentro del ambiente del espectáculo. Era una que mostraba al recordado maestro Osvaldo Pugliese, con la camiseta alternativa con la que la “scaloneta” venció al equipo de Inglaterra con Lionel Messi a la cabeza y levantando su puño como lo hiciera Diego Maradona en la contienda del ‘86. “Pugliese, Pugliese, Pugliese”, rezaba el texto fileteado que acompañaba la imagen. Y, debajo, la frase: “Fuerza Argentina”.

El creador de La Yumba, fallecido el 25 de julio de 1995, nunca se enteró. Pero, más allá de la enorme obra que dejó como legado, se convirtió en parte de la mística porteña. Es que sus colegas lo consagraron como “patrono de los músicos”. Y lo invocan como si se tratara de un amuleto de la suerte. Algo que, según los que pudieron conocerlo, le hubiera encantado porque era un hombre alegre. Y, créase o no, así como en los recitales, en el partido contra los ingleses su energía funcionó.

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estampita de Pugliese mundial
La estampita de Pugliese que circuló durante el partido de Argentina frente a Inglaterra

Más allá de cualquier creencia popular, la realidad es que don Osvaldo fue uno de los más grandes músicos y compositores de la Argentina. No solo se ganó el respeto por su trabajo artístico, sino también por su compromiso social, ya que impulsó la creación del Sindicato Argentino de Músicos. También, estuvo afiliado al Partido Comunista, por lo que fue censurado y hasta llegó a pasar tiempo en la cárcel en más de una oportunidad.

Había nacido el 2 de diciembre de 1905 en el barrio porteño de Villa Crespo. Mamó la música desde la cuna gracias a su padre, Adolfo, quien tocaba la flauta en la Orquesta Pocholo. De hecho, con apenas 15 años, se unió al bandoneonista Domingo Faillac y al violinista Alfredo Ferrito, para formar un trío con el que debutó en un bar de poca monta y escasa higiene al que los parroquianos habían bautizado con el nombre de Café de la Chancha.

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Su primer piano fue un Fröster alemán y se lo compraron en el año 1922. Entonces comenzó a tomar clases con el maestro Vicente Scaramuzza. Pasó por los conjuntos de Francisca Cruz Bernardo alias Paquita, Enrique Pollet, Roberto Firpo y Pedro Maffia hasta que, finalmente, logró formar su propia orquesta aunque no sin altibajos. Tuvo momentos en los que pensó que no iba a poder vivir de la música. Y, en una oportunidad, hasta se vio obligado a vender sus instrumentos para poder regresar de una gira. En 1936, empezó a cosechar los frutos de su trabajo. Fue cuando se puso a dirigir un sexteto formado por Alfredo Calabró, Juan Abelardo Fernández, Marcos Madrigal, Rolando Curzel, Juan Pedro Potenza y Aniceto Rossi, con el que debutó en el café Germinal de la calle Corrientes.

San Pugliese
La Yumba, el tango más icónico de Pugliese

El resto es historia conocida. El 11 de agosto de 1939 presentó su propia orquesta en el café El Nacional, junto a Enrique Alessio, Osvaldo Ruggiero y Eduardo Raimundo Armengol en bandoneones, Enrique Camerano, Julio Carrasco y Jaime Tursky en violines; Aniceto Rossi en contrabajo y, como cantor, Amadeo Mandarino. Y, con algunos cambios en sus integrantes pero su infaltable presencia en el piano, siguió actuando junto a ella a lo largo de más de cinco décadas.

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Pugliese compuso más de 150 temas, algunos muy famosos como Recuerdo, La Beba, Negracha, Malandraca y La yumba, que marcó un antes y un después en el género. Además, grabó más de 600 temas de otros autores. Contó en su orquesta con voces como las de Roberto Beltrán, Roberto Chanel, Alberto Morán, desde 1944, Jorge Vidal, Jorge Maciel, Miguel Montero, Ricardo Medina, Alfredo Belusi, Adrián Guida y Abel Córdoba. Logró tal prestigio que, cuando cumplió los 80 años, fue homenajeado ni más ni menos que en el Teatro Colón.

Carla Pugliese
Osvaldo junto a su hija Beba y su nieta Carla

Osvaldo se casó dos veces. En 1936 con María Concepción Florio, con quien tuvo a su hija Lucela Delma, más conocida como La Beba. Y, tras enviudar, en 1971 contrajo enlace con Lydia Elman, quien lo acompañó hasta el final de sus días. Desde entonces, la encargada de seguir adelante con su legado pero de una manera particular es su nieta Carla. “La tradición pasa de mano en mano, de generación en generación y de garganta en garganta”, dice la creadora de Ojos Verdes Cerrados en diálogo con Infobae.

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Lo explica: “El legado no es repetir la fórmula. El legado es tener el coraje de ser original. Y los cuatro Pugliese somos auténticos. Desde el primero, mi bisabuelo que tocaba la flauta traversa cuando el tango recién se estaba creando. Es decir que, antes que él no lo había hecho nadie y ese fue ‘el sonido’ de la guardia vieja. Después vino mi abuelo, que se crio con la orquesta Pocholo. Él inventó la otra fórmula, porque primero tomó Recuerdo y después llegó a La Yumba, con la que impuso un nuevo ritmo en el tango. Y más tarde apareció mi vieja, que estudió música clásica con Scaramuzza y daba conciertos, pero luego llevó el piano del tango a una expresión mucho más exquisita que fue con la que yo me crie”.

Carla Pugliese
Carla Pugliese continúa el legado de su abuelo con su impronta personal

Carla, que se estará presentando con La Pugliese Trío el 7 de agosto a las 20 horas en Teatro Sergio Souza, el 16 de agosto a las 20 en Casa Brandon y el 22 de agosto a las 21 h en el Teatro Doble-T de la ciudad de La Plata, reconoce la influencia de sus ancestros en su vocación. “Yo me crie estudiando música clásica en piano y, después, agarré el bandoneón. Pero, además de tocar los dos instrumentos al mismo tiempo, en vivo, tengo un fraseo muy particular. Hago muchas formaciones, ya que todos los artistas pueden subirse al escenario a cantar un ‘tangazo’ conmigo en cualquier pueblo adonde voy. Y también soy compositora. Así que me siento feliz de poder continuar con el legado de mi familia de esta manera”, concluye.

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