Aunque el mercado plant-based ha experimentado un crecimiento exponencial en Europa durante los últimos años, las alternativas vegetales que imitan la carne muestran en simultáneo signos de desaceleración. Ya sea por cuestiones de precio, sabor o textura, las versiones que intentan replicar el músculo animal han perdido fuerza.
De acuerdo con el último informe de la organización GFI Europe, mientras que las alternativas lácteas se consolidan, la carne vegetal pierde impulso. A esto se suma el informe The Green Revolution de la consultora Lantern, que advierte que casi la mitad de los consumidores veggies han reducido el consumo de alternativas cárnicas industriales por percibirlas como artificiales, propiciando una vuelta a ingredientes más simples, como puede ser las lentejas o el tofu.
En este escenario tan complejo irrumpe Truth Protein Foods, una startup española con la premisa tan ambiciosa como necesaria de ofrecer una alternativa al pollo sabrosa, de calidad nutricional y accesible para todos los bolsillos.
Para esto, es útil analizar el mercado según el nivel de dificultad que presenta la réplica de la carne animal. En la base (aquello "más sencillo") se encuentran las hamburguesas, albóndigas o salchichas. Al ser carne triturada, la textura se logra fácilmente compactando la proteína vegetal con grasas y camuflando el sabor con especias.
En el extremo opuesto, los cortes enteros como un chuletón o un filete de ternera representan la mayor complejidad técnica dada una densidad y un veteado de grasa que aún se sienten artificiales. El pollo vegetal se sitúa en el punto intermedio: es posible de producir a gran escala y conseguir replicar la textura fibrosa y jugosa de "hilo". Esto permite ofrecer precios competitivos y convertirse en la puerta de entrada perfecta para la transición vegetal.
Truth Protein Foods ha logrado esto estirando las proteínas para crear capas idénticas a las del músculo animal, capaces de absorber los adobos de manera excelente.
Impulsada por una filosofía de democratización, su propia CEO, Ira Herrero, defiende que el pollo es un alimento de consumo diario y no un lujo semanal, criticando que el mercado vegetal castiga al consumidor con bandejas de apenas 160 gramos por casi 5 €.
Para romper esta barrera económica, la startup se centra estratégicamente en el canal de venta online, eliminando intermediarios para ofrecer un precio competitivo y solucionando, además, un problema común en el sector: llevar sus productos a familias de zonas rurales que no disponen de tiendas especializadas cercanas. Próximamente, consolidarán este modelo con el lanzamiento de una suscripción mensual personalizable.
Al revisar la propuesta nutricional, destaca una cuidadosa elección de materias primas. Truth Protein Foods utiliza aceite de oliva virgen extra como agente graso principal, mientras que la estructura se logra con una combinación de soja no transgénica y proteína de guisante. Cada porción de 70 g aporta 17,8 g de proteína, una cantidad notablemente alta que compite directamente con el pollo animal (cerca del 25% de proteína en peso). Además, solo contiene 2 g de grasa total, 0% de grasa saturada y 0 mg de colesterol. Como es habitual en los preparados veganos de este estilo, el nivel de sodio es algo elevado y, al contener soja y gluten de trigo, no es apto para celíacos ni alérgicos a la soja.
Donde la marca realmente destaca es en el equilibrio entre su receta y su coste. Con un formato de 280 gramos a 5,95 € (21,25 €/kg), su precio es sumamente competitivo. Se posiciona notablemente por debajo de Heura (cuyo formato estándar ronda los 26,81 €/kg) y de Garden Gourmet (entre 22 €/kg y 25 €/kg). Frente a esta última, Truth ofrece una clara superioridad nutricional al apostar por aceite de oliva virgen extra en lugar de aceites refinados. Frente a Heura, compite al mismo nivel en la calidad de sus ingredientes, a un valor sustancialmente más económico por kilo.
Se observa en el margen izquierdo de la etiqueta, una estrategia de marketing calculada que no busca aleccionar, sino empatizar con el flexitariano: aquel consumidor que tiene como base los alimentos de origen vegetal y eventualmente se admite la ingesta de carnes (una o dos veces a la semana).
Con un tono de complicidad y validación hacia los gustos del consumidor, a través de frases como "no estamos listos para renunciar a uno de nuestros alimentos favoritos", la marca se enfoca en el placer de comer rico. Así, logra que el comprador se sienta parte de una comunidad con impacto positivo, sin necesidad de cambiar radicalmente su estilo de vida.
La experiencia del producto en el hogar refuerza este mensaje. Se envía congelado y así se mantiene en casa. El pack cuenta con una apertura fácil que evita accidentes al manipularlo y, al abrirlo, los 280 gramos de producto se ven limpios, sin exceso de agua ni rastros de aceite en el interior. A nivel sensorial, hay un aroma herbal y fresco a romero y albahaca. Visualmente la carne se muestra firme y al tacto, los trozos son consistentes, bien definidos y con cero viscosidad. Un realismo que impresiona en esta primera impresión.
En boca es amigable y con una textura tierna. Se rompe bien en cada mordisco con cierto grado de resistencia, sin desgarrarse por completo, similar al pollo tradicional. Su cocción es sencillísima: con pasarlo por la sartén a fuego medio con unas gotas de aceite entre 4 y 5 minutos en suficiente. Esta versatilidad lo hace ideal para el día a día, ya que se adapta igual de bien para acompañar guarniciones calientes como patatas al romero o un puré cremoso, como para saltar en un wok de verduras, coronar una ensalada César o armar un bocadillo rápido con mayonesa vegana.
La experiencia final es sumamente positiva y me abre una duda: sería interesante poner a prueba el producto con un consumidor carnívoro exigente y comparar sus impresiones. Al fin y al cabo, elegir qué comer no debería ser una lucha entre el bolsillo, la salud o el sabor. En esa dicotomía, Truth Protein Foods demuestra que es posible tener un plato de alto perfil, con aceites de calidad y un sabor rico y complejo, sin un precio excesivo.
Imagen | Truth Protein Foods
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