Mantener las cosas en su lugar todos los días parece, en un primer momento, una simple rutina de limpieza. Sin embargo, los expertos en psicología revelan que este comportamiento esconde rasgos más profundos que no solo se centra en un simple hábito. ¿Qué dice esta ciencia sobre esta acción realizada por millones de personas? En caso te sientas identificado, sigue leyendo este artículo informativo para conocer más detalles al respecto.
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En realidad, el orden se considera como un rasgo positivo, pues habla muy bien de quien lo pone en práctica. No obstante, lo preocupante surge cuando se convierte un acción que se realiza cada día. Por esta razón, distintos investigadores han realizado estudios, obteniendo resultados llamativos.

Hay personas que tienen la costumbre de presenciar que cada espacio de su casa esté ordenado. (Crédito: Magnific / Imagen referencial)
Un estudio publicado en National Library Medicine revelaron que las personas con mayor sensibilidad emocional perciben el desorden como más problemático. En términos simple, su reactividad emocional influye en cómo interpretan y toleran el caos en su entorno.
Esto no quiere decir exactamente que estos individuos acostumbrados a ordenar diariamente presenten un trastorno; al contrario, la investigación puntualiza que este hábito se trata de una estrategia para gestionar el malestar emocional que sienten.
Desde otra perspectiva, cuando este tipo de personas aprecian que sus cosas están desordenadas aumenta su carga cognitiva. Es decir, tienen dificultades para concentrarse y en ese preciso momento se activa el estrés.
Entonces, quienes sienten que pueden ubicar con precisión cada objeto o mantiene los espacios libres les genera una sensación de control que la mente traduce como seguridad. Por lo tanto, este hábito no busca la perfección estética, sino la estabilidad emocional del individuo.
Las personas acostumbradas al orden presentan una mayor sensibilidad emocional, según los psicólogos. (Crédito: Magnific / Imagen referencial)
En una entrevista para Hola.com, la psicóloga Sara Navarrete tiene una perspectiva interesante sobre este comportamiento. Según la profesional, aquellos acostumbrados a ser ordenados diariamente tienen la creencia de que el espacio donde habitan es un “espejo” de su estado emocional”; por lo tanto, desearán que luzca llamativo.
“Muchas personas sienten que, si el entorno está ordenado, ellas también lo están. Es algo simbólico, como una proyección del mundo interior hacia el exterior”, añadió.
En conclusión, mantener un hogar en total orden no siempre señala que el individuo se caracteriza por ser perfeccionista; al contrario, se puede interpretar como la búsqueda de tranquilidad en su propia vida.
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SOBRE EL AUTOR
Estudió Periodismo en la Universidad Jaime Bausate y Meza. Dos años de experiencia en medios digitales. Actualmente, se desempeña como Redactor Real Time de Mag.