El insomnio crónico es uno de los trastornos del sueño más frecuentes en España, con unos cuatro millones de afectados en todo el país. Puede aparecer por distintos motivos, pero las consecuencias son similares en todos los casos: menos energía y motivación y más fatiga, estrés y problemas de salud mental.
Parece que cada vez dormimos peor en general, pero, para Roser Gort, psicóloga especializada en trastornos del sueño y autora de 'El sueño lo cura todo' (Bruguera), "no es porque haya cambiado nuestro cerebro, sino porque ha cambiado todo lo demás". En una conversación con Mundo Deportivo con motivo de la publicación de su libro, asegura que "tenemos una biología de hace millones de años intentando funcionar dentro de una vida que se ha transformado en apenas dos décadas".

Lo primero es "la velocidad a la que vivimos, pues hemos rellenado todos los huecos del día y solo nos permitimos frenar media hora antes de acostarnos". Eso se traduce en que "vamos todo el día conduciendo en sexta y pisamos el freno diez metros antes de llegar al destino", explica. Y es el motivo de que los rituales que suelen recomendarse para dormir mejor tampoco funcionen, prosigue, aunque puntualiza: "Sí que funcionan, pero si has vivido el día entero en sexta, media hora de infusión y luz roja no da para frenar".
"Antes existían ratos en los que no pasaba nada: el trayecto en bus, la cola del súper, el rato de aburrimiento antes de dormir... Esos huecos parecían tiempo perdido y en realidad eran el momento en el que la cabeza ordenaba las cosas", señala. Hoy en día, en cambio, "no queda ni uno".
Cualquier desplazamiento o espera "lo rellenamos con el móvil: scroll, podcast, mensajes, una llamada..." La atención está "permanentemente puesta hacia fuera y no conectamos con nuestro interior en ningún momento del día", lamenta la psicóloga.
"Pero el pensamiento tiene que salir por algún sitio", prosigue, "y sale justo cuando apagas la luz, que es el único rato que queda sin nada que mirar, escuchar ni hacer". Es por este motivo que "hay muchísima gente convencida de que tiene un problema de sueño cuando lo que tiene es un problema de silencio", sentencia Gort.