“La pavimentaron y ahí quedó, la obra sigue paralizada”: vecinos piden culminar trabajos en calle del suburbio de Guayaquil

calendar_today 07.09.2026 - person  - timer ~4 Minutos

Los vecinos José y Miguel observan a diario cómo ciclistas, motociclistas y conductores de autos invaden la parte esquinera de la acera de la calle Robles Chambers para tomar la Lizardo García, en el suburbio de Guayaquil.

Esta práctica no les sorprende, porque esta vía ha permanecido cerrada desde hace unos cuatro meses por una obra de mantenimiento vial que -aseguran- ha quedado “abandonada” e “inconclusa” desde hace más de un mes.

“Una calle buena, la rompieron. La pavimentaron y ahí quedó, la obra sigue paralizada, no viene nadie a tapar esos huecos que quedaron”, reclama Miguel, mientras señala la intersección con Lizardo García, en donde hay una malla anaranjada que impide el paso. En la esquina, además, hay un letrero que dice “vía cerrada”.

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Pero días atrás, recuerda Miguel, esa malla no había sido colocada y el conductor de un auto no se percató del letrero y cayó en el hueco, donde se observa una tubería expuesta, afectando parte de la carrocería y la llanta del vehículo.

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“Si empiezan una obra, deben terminarla antes de irse a otras calles a romperlas”, expresa Darío, otro morador, quien señala que al principio trabajaban de lunes a sábado, pero luego se habrían movilizado a otras vías: “Desde julio comenzaron a venir una o dos veces a la semana, y ya ahora ni vienen, sigue todo igual”.

En la calle Robles Chambers, el Municipio de Guayaquil realizó labores de pavimentación a lo largo de dos cuadras entre Lizardo García y Carchi, pero las tres intersecciones —Lizardo García, Tungurahua y Carchi— presentan tramos abiertos que están con agua acumulada y basura.

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“Colocaron nuevas tuberías de la calle hacia las casas, pero seguimos conectadas a las antiguas”, sostiene Miguel, quien cuestiona también que del lado derecho no han mejorado la acera, pues sigue con tierra.

Además, del lado izquierdo hay tapas metálicas de alcantarillas sueltas que aún no han sido colocadas. “Las dejaron ahí, con el riesgo de que se las puedan robar”, comenta otro morador, Carlos, quien al igual que sus vecinos pide que terminen la obra para que puedan recuperar la movilidad de esta vía. Lo dice porque su tía María, de 65 años, se cayó el lunes pasado en la intersección de Robles Chambers con la Tungurahua.

“Pisó una piedra, perdió el equilibrio y se desplomó, se dañó las rodillas, las manos y se golpeó parte del rostro. Los primeros días no podía caminar bien ni agarrar nada con las manos porque las tenía inflamadas. Ya está mejor, pero es un peligro esto, varias personas ya se han caído”, recuerda Carlos.

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En la esquina de Tungurahua hay, además, un cúmulo de piedra chispa que cubre parte de la vía. Por allí, Susana, de 52 años, no podía avanzar, por lo que tuvo que caminar por la calle para llegar a la siguiente cuadra.

“Da miedo, hay que apurar el paso, porque las motos y autos pasan rápido y me pueden atropellar”, critica la guayaquileña sobre esta obra que, según un comunicado del Municipio de Guayaquil del pasado 22 de agosto, se encontraba en 90 % de avance.

“La antigua vía de asfalto fue transformada a hormigón, por lo que se renovó completamente su estructura. También se reemplazaron las tuberías de agua potable de asbesto-cemento, instaladas hace más de medio siglo, y el sistema de aguas servidas; además, se reconstruyeron aceras y bordillos”, destacó el cabildo y agregó que en ese entonces se encontraban coordinando con Interagua las interconexiones con la red existente para la entrega de vía a mediados de este mes.

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Este Diario solicitó información al respecto al cabildo porteño y a Interagua, pero hasta el cierre de esta edición no se obtuvo una respuesta. (I)