La lucha contra el fuego avanza: 58.000 vecinos pueden regresar a sus casas o salir de ellas

calendar_today 28.07.2026 - person  - timer ~4 Minutos

Después de cinco días de lucha sin cuartel contra tres incendios en Madrid, Ávila y Toledo, que al final se convirtieron en uno (a la hora de combatirlos, no físicamente), hay resultados positivos. La lucha contrarreloj llevada la noche del lunes por centenares de efectivos mostraba al fin “avances positivos”, señalaba el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska,  que no podía ocultar su alegría.

Y eso se traduce en el regreso de unas 29.000 personas desalojadas de 15 municipios, de Madrid y Ávila.

En Ávila, se produce la desescalada en Fresnedilla, Burgohondo, Higuera de las Dueñas, Pedro Bernardo y Navaluenga sur. En Madrid, Cadalso de los Vidrios, Cenicientos, Navalagamella, Navas del Rey, Rozas de Puerto Real, Aldea del Fresno, Chapinería y Colmenar del Arroyo.

Los vecinos de Burgohondo regresan a sus hogares después de cinco días alojados en la Escuela Nacional de Policía, en la capital abulense

Los vecinos de Burgohondo regresan a sus hogares después de cinco días alojados en la Escuela Nacional de Policía, en la capital abulenseRAÚL SANCHIDRIÁN / EFE

Además, se levanta el confinamiento de varios municipios de Madrid y de Ávila, que mantenían encerrados en sus hogares a unas 28.000 personas. Se trata de Villa del Prado, excepto la urbanización del Encinar del Alberche, que permanece evacuada y San Martín de Valdeiglesias, excepto las urbanizaciones Costa de Madrid, San Ramón, Javacruz, La Javariega y Veracruz, que permanecen evacuadas, en Madrid. Y Navaluenga centro y Navas del Marqués, en Ávila.

Pero no ha sido la única mejora. Por el flanco toledano. Castilla-La Mancha ha recuperado el control de las labores de extinción después de haber salido de la emergencia nacional, en la que se mantienen únicamente Madrid y Ávila. Se levantan las restricciones en los únicos dos municipios del Valle del Tiétar que estaban evacuados y también en las dos urbanizaciones de Almorox.

Los vecinos de Aldea del Fresno no podían ocultar su alegría, porque creían que tardarían aún varios días en regresar

La alegría se desató en los polideportivos de Villamanta y Navalcarnero, que acogen mayoritariamente a los vecinos de Aldea del Fresno. La mayoría llevaba allí desde la noche del jueves.

A las 17 horas, los que tenían coche propio cogieron sus escasas pertenencias y se marcharon a sus casas, con la enorme alegría de volver a casa, ducharse, sentarse en el sofá, dormir en una cama, relata María, que lleva durmiendo en la furgoneta desde el jueves con sus perros (en este polideportivo no se permitía su entrada, en otros, sí). Los que no tienen vehículo propio esperaban autobuses dispuestos para ellos. La alegría ha sido aún mayor, si cabe, porque la mayoría de los desalojados de estas poblaciones pensaban que aún les quedaban largas jornadas en los polideportivos.

¿Se ha ganado la guerra a esta macroincendio? En absoluto. Queda mucho trabajo y, lo peor, una nueva ola de calor, una verdadera bomba climática, que puede echar por traste los avances. Pero, bueno, “día a día”, dice uno de los trabajadores del bar La Muni, que lleva una semana atendiendo a los vecinos.

El consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid, Carlos Novillo, ha asegurado que la evolución del gran incendio de la Sierra Oeste permite ser “optimistas”, pero insiste en que se mantiene una situación de “alerta máxima” ante las previsiones meteorológicas adversas para los próximos días.

La situación es grave, pero algo menos que hace unos días tras lograrse contener durante la noche del lunes el avance del fuego en el frente norte del pantano de San Juan, en las inmediaciones de Valdemaqueda, el que más preocupaba a los servicios de emergencia. “Estamos en este momento conteniendo el fuego; la estabilización la tenemos todavía en un futuro, esperemos que próximo”, indicó el ministro, quien señala que los frentes de Casillas y Mijares, en la provincia de Ávila, también evolucionan favorablemente.

Los servicios de extinción consiguen contener el incendio, pero la situación es de alerta máxima

La cara de alegría de quienes ayer emprendieron su camino a casa contrastaba con la de los que aún no pueden regresar, como Patri, vecina de Zarzalejos. Lleva desde el viernes alojada con sus hijos, sus dos perros y sus dos gatos, en el polideportivo de Alcalá de Henares. “No te puedes ni imaginar las ganas que tengo de ir a casa. Esto es una pesadilla que parece no tener fin”, se lamenta. Pero seguro que sí tiene fin.

Celeste López Perales

Redactora jefa de La Vanguardia en la delegación de Madrid, especializada en temas sociales. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.