“¿Quiénes somos? ¿Quiénes queremos ser?”, preguntó Abdul El-Sayed, el candidato en las primarias demócratas al Senado en un acto de campaña. “¿Queremos un Estado definido por la cantidad de dinero que las corporaciones han aportado para dictarnos lo que no podemos tener? ¿O queremos ser un Estado donde demostremos al resto del país lo que es posible cuando se construye un movimiento del pueblo, por el pueblo y para el pueblo?”, añadió.
El martes, las palabras de El-Sayed tuvieron efecto en el electorado y ganó las primarias frente a la congresista moderada Haley Stevens, que contaba con el respaldo de la cúpula del partido y de decenas de millones de dólares en gastos externos.
Así, desde Nueva York hasta Michigan, las recientes victorias electorales de candidatos progresistas han sacudido al Partido Demócrata, que se esfuerza por recuperar el control del Congreso en noviembre, como un paso previo a la eventual lucha por la Casa Blanca en 2028. Triunfos que tienen como telón de fondo la presidencia del republicano Donald Trump.

Comenzaron a ganar confianza tras la contundente victoria de Zohran Mamdani en las elecciones a la alcaldía de Nueva York el año pasado y también se impusieron en las primarias para la Cámara de Representantes este año en Nueva York, Pennsylvania, Colorado. Y el martes también lo hicieron en un distrito del área de Detroit, donde el socialista democrático Donavan McKinney derrotó al representante Shri Thanedar, quien buscaba su segundo mandato.
En varias otras elecciones primarias este año, incluidas las de California y Maine, los progresistas han derrotado a candidatos más centristas respaldados por el principal brazo de campaña del partido para la Cámara de Representantes. A ello se suma que el triunfo de Abdul El-Sayed supuso otro paso importante para el ala izquierda disidente del partido y una señal de que la batalla con los centristas sobre el rumbo del partido está lejos de estar resuelta.
Si todo sigue como hasta ahora, se espera que en Wisconsin, Francesca Hong, una socialista declarada, pueda imponerse en las primarias demócratas para gobernadora de este martes. Este impulso alimenta la especulación de que un candidato alineado con los Socialistas Democráticos de América (DSA) podría obtener la nominación presidencial del partido en 2028.
Estos progresistas se enfrentan a los moderados, que suelen contar con el respaldo de la cúpula del partido. “Esto es solo el principio”, declaró a Politico Hasan Piker, figura influyente de la izquierda que hizo campaña por El-Sayed. “Esperamos poder continuar este movimiento en todo Estados Unidos de América.”

Todd Belt, profesor de gestión política en la Universidad George Washington, explicó que los candidatos de izquierda están logrando avances, porque “les están dando a algunas personas algo por lo que votar y no solo algo en contra”.
“Muchos progresistas hablan de soluciones reales a la crisis de asequibilidad..., mientras que muchos moderados se basan en el miedo” a que continúe el gobierno de los republicanos del Presidente Donald Trump, dijo a la agencia France Presse.
Además, el experto hizo referencia a la frustración que sienten muchos demócratas por el rumbo actual de su partido. “El partido no está plantando cara a Donald Trump tanto como a los demócratas les gustaría, por lo que desean un cambio de liderazgo”, afirmó.
“La contienda en Michigan consolidó un creciente sentimiento antisistema en la izquierda del partido, donde activistas y simpatizantes buscan una visión proactiva que no se base en el statu quo anterior a Trump, como lo demuestra la sucesión de victorias de candidatos disidentes. Existe la sensación de que los sistemas ya estaban rotos antes del ascenso de Trump, y un retorno a esas normas no beneficiará a los estadounidenses de a pie. Buscan políticos que puedan denunciar las ortodoxias de su propio partido y desafiar el poder del dinero que acecha la política estadounidense”, escribieron los columnistas de The Guardian, Joseph Gedeon y Rachel Leingang.

Más influencia
El diario The Wall Street Journal indicó que “es evidente que el movimiento progresista impulsado desde 2016 por el ícono liberal, el senador independiente Bernie Sanders, de Vermont, ahora tiene mayor influencia. Pero las razones del éxito del movimiento este año no están tan claras. Algunos votantes podrían estar buscando cambios políticos significativos por parte del partido, mientras que otros simplemente buscan un nuevo grupo de líderes”.
Ed Bruley, quien durante dos décadas lideró el Partido Demócrata en el condado de Macomb, al norte de Detroit, afirmó al diario que la victoria de El-Sayed no reflejaba tanto ideas políticas de izquierda como un profundo descontento con el Congreso, así como el deseo de una representación demócrata más firme. Citó una reciente encuesta de CNN que reveló que la mitad de los votantes considera positivo que las elecciones de noviembre sustituyan a la mayoría de los miembros del Congreso.
Smith, el encuestador y consultor, afirmó que el principal objetivo de los demócratas ahora es encontrar un mensaje que logre unir a los centristas y liberales del partido, lo cual representa un desafío. El resultado relativamente bueno de Stevens, que no fue anticipado por la mayoría de las encuestas de opinión pública, demostró que los centristas siguen teniendo una voz influyente dentro del partido.
“Quienquiera que logre descifrar cómo podría ser un Partido Demócrata post-faccional, donde un Abdul El-Sayed y un senador Chuck Schumer puedan sentirse cómodos y motivar a las bases, quienquiera que logre descifrarlo habrá resuelto el problema más importante que tiene el Partido Demócrata”, dijo a The Wall Street Journal.
Pero mientras los progresistas celebran, algunos moderados están intranquilos. “Resulta profundamente preocupante ver a candidatos radicales de extrema izquierda ganar en lugares que potencialmente son estados clave en las elecciones presidenciales”, declaró Jonathan Cowan, líder del grupo centrista Third Way, al New York Times.
Los moderados temen que si los demócratas presentan candidatos polarizadores, los votantes indecisos abandonen el partido en un momento crucial, con el Congreso y la presidencia en juego. En ese sentido, algunos expertos han señalado que el Partido Republicano ya ha comenzado a presentar a los candidatos de izquierda como extremistas peligrosos que podrían perjudicar a Estados Unidos a largo plazo.
En este contexto, ya hay figuras dentro del Partido Demócrata que se están preparando para las ligas mayores. Es el caso de la representante de Nueva York, Alexandria Ocasio-Cortez, quien se está posicionando para intentar llegar a nivel nacional más allá de los sectores más conservadores del Partido Demócrata, y -según CNN- ha dejado claro en privado que, sea cual sea su decisión, no tiene ningún interés en ser simplemente una candidata de protesta.
En todo caso, su figura tiene un peso en las primarias. De hecho, ha estado cosechando un sólido historial de apoyos en las primarias, con tres personas a las que respaldó que ganaron o avanzaron en Nueva Jersey, California y Montana en junio.
Los asesores de Ocasio-Cortez están elaborando una agenda para el otoño con el objetivo de tantear su atractivo más allá de su base de seguidores, y principalmente fuera del círculo político del senador Bernie Sanders, tras haber realizado varias paradas en su campaña “Lucha contra la oligarquía”. La gira también servirá para evaluar su propio interés en lo que implicaría una campaña presidencial.