La industria se reconfigura por la apertura comercial: 6 de cada 10 empresas eligen reconvertirse antes que cerrar

calendar_today 16.10.2026 - person  - timer ~6 Minutos

Según Midas, la respuesta más frecuente fue transformar el modelo operativo, no abandonar la actividad 
REUTERS/Irina Dambrauskas

Según Midas, la respuesta más frecuente fue transformar el modelo operativo, no abandonar la actividad REUTERS/Irina Dambrauskas

Según los registros oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) procesados por centros de estudios como Fundar y el CEPA, desde la asunción de Javier Milei en noviembre de 2023 hasta julio de 2026, dejaron de operar o de registrar trabajadores formalmente 32.290 empresas en la Argentina (lo que representa una baja del 6,3% del entramado productivo). Sin embargo, hubo otras compañías que buscaron adaptarse al nuevo modelo macroeconómico y la presión de las importaciones.

De acuerdo con un relevamiento privado que se realizó sobre 314 movimientos empresariales en sectores expuestos a la competencia externa, el cierre no es la respuesta dominante de la industria argentina frente a la apertura comercial. El informe de Midas Consulting identificó 276 determinaciones en actividades directamente afectadas por las importaciones. De ese total, el 59,1% corresponde a adaptación, defensa o reconfiguración, mientras que un 35,5% se vincula con reducción o salida. El 5,4% restante agrupa casos de entrada o ampliación de oferta en el mercado local.

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Detrás de esas decisiones aparece una cifra concreta. De las 276 registradas, 84 implican inversión o despliegue de capital identificable. En 48 de ellas el monto fue divulgado públicamente y, en conjunto, suman al menos USD 9.298 millones equivalentes. La mayor concentración se encuentra en la categoría defender/invertir, con USD 5.258 millones, seguida por transformar dónde compite con USD 2.785 millones y transformar cómo compite con USD 1.242 millones.

El informe distingue seis respuestas estratégicas entre las empresas relevadas, lejos de la dicotomía entre quedarse o irse. La más frecuente es “transformar cómo compite”, que abarca 78 decisiones (28,3%) e incluye cambios en sourcing, portfolio, tecnología, servicio o canal. Le sigue “reducir exposición”, con 68 casos (24,6%), donde las firmas achican capacidad o sustituyen líneas sin abandonar toda la actividad. En tercer lugar aparece “defender/invertir”, con 53 movimientos (19,2%), orientados a aumentar escala, productividad o diferenciación. Salir completamente de una actividad representa el 10,9% del total, con 30 decisiones registradas.

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Algunas empresas especializaron plantas e incorporaron líneas importadas para mantenerse competitivas REUTERS/Agustín Marcarian
Algunas empresas especializaron plantas e incorporaron líneas importadas para mantenerse competitivas REUTERS/Agustín Marcarian

El caso de los electrodomésticos funciona, según el estudio, como laboratorio de la divergencia. Electrolux terminó cerrando su planta de Rosario y migró hacia un modelo de abastecimiento global, aunque mantuvo marcas, ventas, garantía, servicio y repuestos en el país. Su secuencia fue escalonada según el relevamiento: primero invirtió en eficiencia, luego redujo actividad, sustituyó categorías con provisión desde otras fábricas y finalmente abandonó la producción local.

Longvie recorrió un camino diferente. Combinó inversión, especialización de plantas y complementó su portfolio con productos importados. Mabe/Drean, por su parte, sostuvo la fabricación doméstica, destinó capital a mejoras operativas y sumó importaciones por producto, en lo que el informe describe como un modelo híbrido. Fuera del rubro, Mirgor invirtió USD 120 millones en su planta de Zárate para producir llantas y exportarlas a Brasil.

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La consultora propone tres hipótesis para entender qué separa un camino de otro. La primera es costo y escala: productividad, volumen, utilización de planta, logística, financiamiento e impuestos determinan cuánto cuesta sostener una actividad local. Cuando baja la utilización, la pérdida de volumen puede amplificar la brecha frente al producto importado; cuando una inversión modifica esa ecuación, modernizar resulta más viable que abandonar.

La segunda hipótesis apunta a la existencia de una alternativa externa real. Una multinacional con varias plantas puede reasignar producción sin retirarse del mercado argentino. Una empresa local puede desarrollar proveedores en el exterior. Cuanto más sustituible es una capacidad, más factible resulta regionalizarla; cuanto más específica, mayor es el costo de reemplazarla.

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El tercer factor involucra capacidades que todavía generan valor. Servicio, ingeniería, velocidad, personalización, marca, conocimiento del cliente o una plataforma exportadora pueden justificar conservar e incluso profundizar la producción local. La hipótesis central del informe es que las empresas no están decidiendo “Argentina sí o no”, sino que evalúan capacidad por capacidad qué conservar, qué transformar y qué abastecer globalmente.

Un taller textil con personas trabajando en máquinas de coser, mesas de trabajo y percheros llenos de prendas de vestir.
El sector textil acumula una caída de 34% en su producción desde diciembre de 2023 (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para reducir el riesgo de que los resultados dependan de casos solo contextualmente vinculados a la apertura, Midas repitió el análisis sobre los 184 movimientos donde la fuente conecta explícitamente la decisión con importaciones, sourcing internacional o capacidad transfronteriza. Allí, 102 decisiones (55,4%) son de adaptación, defensa o reconfiguración, 69 (37,5%) de reducción o salida y 13 (7,1%) de entrada o ampliación. El propio informe reconoce la multicausalidad detrás de cada movimiento: demanda, utilización de capacidad, costos, tecnología, situación financiera y decisiones globales pueden actuar de manera simultánea.

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El patrón de adaptación que describe Midas Consulting, sin embargo, no se replica en toda la industria. El informe releva decisiones de empresas que, en muchos casos, cuentan con escala, capacidad exportadora, diferenciación de marca o acceso a abastecimiento global. Esas condiciones no están disponibles para todos los sectores.

El calzado y los textiles son dos ejemplos donde la reconversión encuentra límites concretos. Según datos del Centro de Estudios Económicos Bonaerense (CEEB) de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), la producción de calzado acumula una caída de 38,8% entre el primer semestre de 2026 y el mismo período de 2023, la peor de toda la industria. Los textiles retrocedieron 34% en el mismo lapso. Ambos rubros comparten un perfil similar, con entramados predominantemente pyme, baja capacidad de exportación y competencia directa de producto importado a menor costo.

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En la provincia de Buenos Aires, que concentra más de la mitad de la producción nacional de calzado, el sector perdió 4.188 puestos de trabajo y cerró 147 fábricas entre mayo de 2023 y mayo de 2026, según el mismo relevamiento. El calzado deportivo perdió el 76,1% de sus empleos bonaerenses en ese período, mientras que el segmento textil y de indumentaria acumuló más de 13.000 puestos menos en la provincia.

Un dato del informe de la UIPBA aporta un matiz adicional. Entre mayo de 2025 y mayo de 2026, mientras la importación de calzado cayó 31,3%, el rubro perdió 3.273 empleos y cerraron 146 plantas. El retroceso del producto extranjero no se tradujo en más actividad local; lo que cayó, según el relevamiento, fue el consumo. El fenómeno sugiere que en estos sectores la amenaza no proviene solo de las importaciones, sino de una contracción de la demanda interna que limita las estrategias de reconversión.

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