
Koke Resurrección se ha convertido en uno de los grandes referentes del Atlético de Madrid después de 17 temporadas defendiendo la camiseta rojiblanca. Mientras el centrocampista se prepara para afrontar nuevos retos deportivos, su vida fuera del terreno de juego también despierta curiosidad. Junto a su mujer, Beatriz Espejel, y sus dos hijos, el futbolista ha construido un hogar en el que la amplitud, la luz natural y los materiales cálidos tienen un papel protagonista.
Aunque Koke suele reservar su perfil de Instagram para cuestiones relacionadas con el fútbol, Beatriz comparte de vez en cuando imágenes de su día a día. Gracias a esas publicaciones es posible conocer algunos rincones de la vivienda familiar, marcada por una decoración elegante y contemporánea que combina tonos neutros con detalles de madera, cristal y elementos naturales.
PUBLICIDAD

Koke nació en el barrio madrileño de Vallecas, donde comenzó a dar sus primeros pasos en el fútbol antes de convertirse en una figura imprescindible del Atlético. Con el paso de los años, su situación profesional y personal le ha permitido establecerse en una de las áreas residenciales más exclusivas de la capital.
La familia ha vivido en La Finca, una urbanización de Pozuelo de Alarcón conocida por sus viviendas de lujo y su privacidad. En esta zona, el matrimonio apostó por crear una casa adaptada a sus gustos y necesidades, un proyecto que requirió varios años de trabajo.
PUBLICIDAD
En 2021, Beatriz Espejel explicó en redes sociales que llevaban aproximadamente cinco años construyendo la vivienda de sus sueños. La influencer compartió entonces algunos detalles de una obra en la que se combinaron diferentes materiales, como madera, hormigón, vidrio y cerámica, además de jugar con la iluminación para crear ambientes acogedores. Su objetivo era que los espacios resultaran cálidos y seguros para sus hijos, sin renunciar a la amplitud que caracteriza a la casa.

Una de las estancias que más destaca en las imágenes compartidas por Beatriz es el salón. Los grandes ventanales permiten que la luz natural inunde el interior y conectan visualmente la zona de estar con el jardín exterior, creando una sensación de continuidad entre la vivienda y la naturaleza.
PUBLICIDAD
La decoración gira en torno a una paleta de colores claros y nude. El sofá, amplio y de líneas sencillas, aporta calidez, mientras que una chimenea integrada en la pared se convierte en uno de los elementos centrales de la estancia. “Es una chimenea de vapor, segura para los peques pero es la impresión de llama de fuego… nos encanta”, explicó Esquivel en una publicación en redes sociales.

El mobiliario mantiene esa combinación de elegancia y funcionalidad. Un aparador con detalles negros y baldas de madera ofrece espacio para colocar vajillas y objetos decorativos, mientras que unos cuadros discretos completan la pared.
PUBLICIDAD
También hay rincones destinados al descanso y al trabajo cotidiano. Una mesa de mármol negro, sillas de fibras naturales y pequeños elementos decorativos aportan variedad al conjunto. Las plantas y una alfombra con distintos colores rompen, además, la uniformidad de los tonos neutros.

El dormitorio principal sigue una línea estética similar, aunque incorpora algunos matices para diferenciarse del resto de la vivienda. La cama de grandes dimensiones ocupa el centro de la estancia, acompañada por una mesilla de líneas oscuras y una lámpara en tonos crema.
Los ventanales vuelven a ser protagonistas y refuerzan la sensación de amplitud. Para introducir un contraste cromático, el matrimonio eligió el verde oliva para el cabecero y las cortinas, una combinación que aporta profundidad sin romper la armonía del espacio.
PUBLICIDAD

Las habitaciones infantiles también recibieron una atención especial durante los primeros años de sus hijos. Entre los detalles que compartió Beatriz figuraba el papel pintado con motivos de animales, un recurso decorativo que aporta un toque más divertido a los dormitorios.